"Una persona crece, cuando conoce y vive sus tradiciones"
En honor a la memoria de la niña Iné, que con su paciencia y humildad me enseño el ABC y la Z de la vida, donde el ejemplo que acompañan las palabras demuestran que es el mejor método para que estas calen y se conviertan en la misma esencia de uno, y con el transcurrir de los años esos ejemplos y esa participación activa en tu vida te marca con fuego, esperando que esas marcas en cuanto a lo bueno no se pierdan en lo que siempre fue su gran temor.
“El olvido señores el olvido, es lo más horribles de las tumbas”
A mi hijo no le gusta leer que hago?
Como padre, me enfrenté a un problema común. No había nada que motivara a mi hija a alejarse de la computadora y los juegos en línea, mientras que su habilidad de lectura dejaba mucho que desear, por no mencionar su pobre ortografía. Sin embargo, le encantaba escuchar las historias que le contaba sobre mi abuela y la vida que compartí con ella.
Así que se convirtió en nuestra rutina diaria que, después de regresar del colegio y antes de comenzar sus tareas, le contara uno de esos relatos. Un día, pensé en una nueva estrategia: ¿qué tal si en lugar de contárselos, los escribo para que ella misma los lea? Me puse manos a la obra y comencé a escribir pequeñas historias sobre anécdotas, hechos y fábulas que recordaba de mi abuelita. No tenían un orden particular, lo importante era que mi hija se esforzara por entender lo que decía cada página y así poder compartirlo juntos.
Poco a poco, comencé a intercalar libros reales entre mis relatos. Leímos "Las chicas de Alambre", un resumen de "100 años de soledad", "A la izquierda de Dios Padre" y muchos otros. Entre libros y cuentos, mi hija despertó su amor por la lectura y ahora es una ávida lectora.
Aquí les comparto algunas de esas historias, un poco ordenadas gracias a la ayuda de Tía Amparo y mi esposa Socorro, con algunos comentarios de los amigos que las leyeron.
Primer viaje a Medellín
En la nebulosa de mis recuerdos, se deslizan fugazmente imágenes como pinceladas de un lienzo. Un traje de paladín, con su aura de valentía y nobleza, se entremezcla con la estampa de vaqueros de montar, con flecos ondeando a los lados. A su lado, la tía Amparo deslumbra con sus vestidos a media pierna, mientras unas gafas cubren parte de su rostro enigmático. Mi madre y ella lucen hermosas, siguiendo las tendencias de la moda. Una rubia melena adorna la cabeza de una, mientras que la otra ostenta con rebeldía oscura y seductora cabellera negra.
Eran las vacaciones y me embarcaba en aventuras junto a mi "tía". Abandonaba las faldas rotectoras de Bertica, una niñera dedicada y sobreprotectora que siempre estaba a mi lado, y mi fiel compañera de travesuras, la perra Katia, una pastor Collins que también se convertía ocasionalmente en mi corcel hacia un mundo nuevo. Ese mundo vibraba con colores brillantes, rebosante de gente bulliciosa y alegres sonidos estridentes. Los suelos eran de tierra pura y los árboles, auténticos guardianes, custodiaban la escena. Animales diferentes a mi querida perra se cruzaban en nuestro camino, mordían, picaban, gruñían y corrían. Las personas, con miradas furtivas, nos advertían "Cuidado con eso" mientras proseguían en sus quehaceres, explorando cuartos y trepando árboles.
Había alguna que otra caída inevitable, un minuto de llanto y luego, de nuevo, volvíamos a casa. Las vacaciones llegaban a su fin y me sumergía en los brazos maternales y en la sobre protección de Bertica, despidiéndome de aquellos días llenos de libertad. Pero los recuerdos de aquel mundo fascinante perdurarían en mi mente, como una nebulosa en el firmamento de mis memorias.
A LA CASA DE LA ABUELITA
Al reflexionar sobre el pasado, me parece que no hace mucho tiempo atrás caminé por las tierras Antioqueñas. Llegué en avión desde Cali con el propósito de estar con la familia de mi madre, según lo expresado por mi tía Amparo. Aunque había visitado este lugar en otras ocasiones, solo era un niño sin mucha conciencia. Sin embargo, esta vez era diferente. Aún puedo recordar cómo descendí del avión con un smoking a media pierna, completamente blanco y con un corbatín negro al estilo Valluno de aquel tiempo.
Estábamos a punto de llegar al aeropuerto Enrique Olaya Herrera en la ciudad de Medellín. Por favor, abróchense los cinturones de seguridad y enderecen sus respaldos, se escuchó a través de los altavoces. Un suave chirrido externo nos indicó que el avión había completado su aterrizaje.
En la sala de recepción del aeropuerto, un hombre muy elegante y sonriente agitaba la mano en mi dirección. Yo venía de la mano de una aero-moza, como solían llamarlas en aquel tiempo, quien seguramente se alegraba de deshacerse de ese niño curioso que se maravillaba con todos los instrumentos llenos de luces multicolores que parpadeaban y emitían suaves zumbidos de vez en cuando en la cabina del capitán.
Era mi tío Adolfo, conocido como León por todos, quien efusivamente me alzó en brazos y me dio la bienvenida a tierras paisas. No dejaba de hablar y mostrarme cada cosa que pensaba podría interesarme. Me ofreció velitas con coco, obleas y mango biche, pero estaba tan desconcertado por adentrarme en este nuevo mundo que no tenía mucho apetito. Agradecí su atención aceptando una "solterita" y nada más.
En el puesto de variedades del aeropuerto, mi tío me compró una carterita peluda y un pañuelito de rayas. Muy contento, me colocó la carterita peluda cruzada sobre mi pecho y colgó el pañuelito de mi hombro. Me dijo: "Ahora sí, mijo, pareces un pansa con el carriel y el poncho". Supongo que debía lucir bastante pintoresco con mi vestimenta Valluna complementada con los souvenirs que mi tío me regaló, como un caleño adaptado al estilo paisa. Me alegra que en aquel entonces aún no estuviera de moda llevar un collar de arepas.
Tomamos el autobús que nos llevaría a la casa de mis abuelos. Otro elemento colorido y ruidoso, que solo había visto de lejos en alguna ocasión, apareció ante mí. Mi tío explicaba cómo funcionaba y cómo la gente entraba y salía a la voz de "¡parada en la esquina!" y que me dijo le decían "chiva"
Sin muchos contratiempos, entramos a una casa no muy lujosa pero sí ordenada y limpia, con puertas azules y baldosas de colores vistosos. Tenía un techo alto con una fuerte viga de la cual pendía un columpio. Apenas entré, sentí cómo unas mujeres hermosas y alegres me levantaron en el aire, con un modo de hablar rápido y musical del que apenas comprendía la mitad.
Alguien decía: "Esta es tu tía Lucero, esta es la tía Mary". Al fondo, detrás de una columna, una cabecita rubia con el dedo en la boca me miraba curiosa. Me atreví a preguntar: "¿Y ella?".
Me respondieron: "Ella es la 'monita', es Marta Inés". Desde un lugar más adentro, una voz sonora dijo: "No enreden al niño, esa es Marta Elena. ¿Cómo estás, mijo? ¿Cómo te fue? ¿Estás cansado? ¿Quieres comer algo?".
Me bombardearon con una ráfaga de palabras y no tuve tiempo de responder nada, cuando esa figura menuda pero ágil y fuerte se acercó a mí. Me sentaron en la mesa del comedor y dijo: "Este muchacho debe estar asfixiando con ese saco y corbatín. Vamos, muchachas, busquen algo más cómodo en la maleta, que esto es para asar a un cristiano". Fue mi primer encuentro con quien, a partir de ese momento, perdería su nombre de pila y se convertiría en "la Abuelita
EL CHERO
Un clamor resonó en la puerta: "Doña Inés, Doña Inés, venga rápido, Vladimir mató al Chero". Todos escuchamos esas palabras, sin entender realmente su significado. La Abuelita simplemente dijo: "Ay, mijo", y salió corriendo, seguida de todos nosotros. En la esquina, en el suelo y en un charco de sangre, yacía un joven, casi un niño, conocido como el "Chero". El apodo provenía del oficio de su padre, quien vendía arracachas, convirtiéndose así en el arracachero o simplemente el "Chero".
"¿Qué pasó? ¿Qué pasó?", preguntaban todos angustiados. Alguien respondió: "Vladimir le clavó una navaja al 'Chero'". La confusión reinaba entre nosotros. "Pero, ¿por qué?", preguntó alguien más. "Estaban jugando con una navaja a ver quién pulsaba más fuerte, y el Chero perdió. Vladimir tiene mucha fuerza", explicó otro.
.La policía llegó al lugar, cubrió el cuerpo con una sábana blanca y acordonó la escena. Al final, se concluyó que todo había sido un desafortunado accidente provocado por la imprudencia de esos jóvenes.
De la misma forma en que salimos apresuradamente de la casa, tomamos un autobús en la esquina que nos llevó a la casa de las tias de apellido "Cuartas". Allí, unas señoras entristecidas recibieron cordialmente a Inesita. Ya habían sido informadas previamente por una llamada anticipada.
Todo el mundo hablaba en voz baja sobre lo sucedido, y ella no podía responder. Estaba pálida, abatida. Nunca en mi vida, ni antes ni después, vi a una persona tan desamparada.
Esa noche dormimos en camas improvisadas en el suelo, rodeados de atenciones por parte de esas buenas personas. Sin embargo, la Abuelita apenas pudo dormir. En la oscuridad de la noche, se escuchaban sus sollozos.
Al amanecer, como si nada hubiera ocurrido, ella se levantó y retomó sus tareas habituales. Moviéndose, riendo y conversando como siempre. Las buenas señoras apenas se miraban entre sí, preguntándose qué estaba sucediendo.
Estos acontecimientos marcaron la vida de muchas personas. El tío Vladimir ya no era el mismo. A partir de entonces, se volvió un joven temperamental y rebelde. No todos los días te enfrentas a una situación similar a la que le tocó vivir. En esa época, no existían terapias para adolescentes ni grupos de apoyo. El tema era tabú y él tuvo que llevar esa pesada carga emocional y psicológica solo.
La Abuelita, con todas sus fuerzas, intentó llevar adelante a su familia. Ante todos, aparentaba que nada había sucedido. Absorbió la tragedia y se fortaleció. A partir de ese momento, tomó las riendas de nuestras vidas, convirtiéndose en el pilar de nuestra familia. El espíritu de la Abuelita se fortaleció en el crisol del dolor.
LA PLAZA DE MERCADO
Ya esta lista la Abuelita , tiene la gran canasta de mimbre en un brazo y en el otro la lista de compras, vamos niños que nos cogió la tarde y no vamos encontrar las frutas frescas , con estas palabras salíamos hacia la plaza de mercado , largo trayecto nos parecía el camino que pasando por el “Páramo” donde vendían unas deliciosas cremas de arequipe era parada obligada de las personas que por allí pasaban, las dichosas cremas crearon una situación de conflicto con la “Mona” en una de las tantas veces que por allí cruzamos , resulta que en medio de un resisterio de sol de aquellos que parecía que uno se iba a derretir, todos cansados subíamos el “Páramo”, que no era por lo helado sino por lo faldudo que así lo llamaban, cuando le dio a “La Mona” porque quería un helado de arequipe, la abuela que subía exhausta con la canasta al brazo y sin moneda, le dijo que no, la pataleta fue de marca mayor, yo con el afán de resolver la cosa conciliadoramente tras las enaguas de la Abuelita le dije, Vamos niña no seas caprichosa, y fue pa' pior, pues “La Mona” ya no estaba enojada sino furiosa, no atendía razones, poco falta para que echara espuma por la boca de la forma como se puso, al fin la abuela logró entre amenazas con el “Chupa-sangre” y otros personajes afines convencerla que continuar perteneciendo a la familia y seguir con nosotros a casa era buen negocio, a pesar de decir que no le importaba que el “Chupa-sangre” llegara y se la llevara, yo creo a estas alturas que si en verdad el “Chupa-sangre” se aparece por allí en esos momentos, pone en peligro su pellejo.
La plaza de mercado era un sitio colorido y bullía de actividad pues no solo era la plaza de mercado , cosa que ya de por si era ya bastante, sino que además, era el sitio de llegada de los buses de los municipios aledaños, que con sus colores distintivos, rojos con rayas azules, unos, amarillos con blanco otros y azules con rojo los de más allá, hacia de este sitio un lugar multicolor y pintoresco, plagado de todo tipo de vendedores ambulantes bulliciosos, dicharacheros donde se podía escuchar, de piña para la niña, de mora para la señora, llévelo mi doña, que este el veinti-único que me queda combinado con un promotor de cine en su carrito con alto-parlante, perifoneando, Hoy le estaremos presentando la sensacional película EL NIÑO Y EL TORO, no se lo pierda, últimas funciones , 3:15 pm y 6:30 pm los estaremos esperando., mas allá el jugador de tapitas, quien dijo yo la vi, no sean tímidos, dale la vuelta a la tapa mijo, y lleve la fortuna a su casa, para rematar el culebrero, ofreciendo todo tipo de menjunjes, sanadores de todo tipo de enfermedades y dolencias, tenemos la cura , para el cáncer y la próstata, y esa culebra señora que le sube entre las piernas y que y algunos llaman varices y para usted señor que ya no le dan ganas ni de subirse a la cama y menos a su señora , aquí tenemos estar raíces, traídas de los más profundo de la selva del amazonas, que paran hasta un muerto, porque soy indio y a mucho honor, quieta Margarita, no me la toque porque esa culebra es una rabo de ají y es muy brava..
¿Como está doña Inés?
Bien don Alberto,
Contestaba la Abuelita
¿Qué va a llevar hoy?
No se pues ... usted se ha vuelto muy carero.
¿Como así? , me ofende mi señora.
Si estoy vendiendo a los mejores precios del mercado
Muestre pues haber, que tiene...
Con este ritual que se repetía cada vez, se enzarzaban una larga lucha de regateo.
Vaya mijo donde don Abraham que me separe unos dos o tres repollo, coliflor y lechugas bien frescas que yo ya voy, partía yo solicito, al otro extremo de la plaza a cumplir el encargo,
Ya está listo Abuelita, y don Abraham le manda a decir que tiene también unas zanahorias y remolachas que le acaban de llegar y que también se las separa para que la vaya a ver, gracias mijo, ahorita paso por allí.
De puesto en puesto, charlando con uno, regateando con otros la canasta se iba llenando, de los víveres que se necesitaban, de todos modos nosotros, comíamos una uvas aquí, un mango allá, un banano mas allá, con lo que los inteligentes mercaderes trataban de engatusar a la Abuelita tocando su fibra comercial más vulnerable sus polluelos, es decir nosotros.
Pues desde tiempos in-memoriales se sabe que al canal de compras se llega a través de sus líneas más débiles, los pedigüeños hijos.
Con la canasta cargada en un brazo y nosotros de su otra mano la ágil señora salía despidiéndose de todo el mundo, pues carácter afable le hacía amigos en todas partes.
EL ELEFANTE DE CHOCOLATE
Los días transcurrían lentos pero seguros, como decía la Abuelita. Lo que comenzó como un viaje de vacaciones, para mí se convirtió en una estadía permanente. Supongo que ese era el plan desde el principio, aunque yo no tenía forma de saberlo. La nostalgia por mi casa, mi tía Amparo con su vestido de lunares y los chapuzones en el club campestre de Cali, mi madre con sus grandes gafas negras, donde unos hombres elegantes atendían a las hermosas señoras, todo eso se iba desvaneciendo en simples recuerdos.
Pero del lado de "La Mona" y nuestras aventuras diarias, el vacío se hacía más llevadero. Los regaños de la Abuelita a mi tío León por su falta de decisión con su novia Amalia, creo que así se llamaba, mientras sus ojos se desviaban hacia otras chicas bonitas del barrio y sus alrededores, todo eso tenía su gracia. Mi tío se sentaba en la puerta de la casa, poniendo a todo volumen en un tocadiscos marca Philips la "cinta verde" y escuchando los tangos de moda junto a mi tío Vladimir. "Porque un hombre para ser hombre no debe ser delator", decían las letras de la canción. La Abuelita desde la cocina le pedía a Vladimir que apagara ese cigarrillo, o era que se creía un malevo sin tacha, como el tango que estaba escuchando. León se reía y le decía a Vladimir: "Hazle caso a la vieja, apaga esa cusca".
Luego llegaba mi tío Gonzalo, el hermano de la Abuelita y tío de mis otros tíos, con dos elefantes de chocolate en las manos al bajarse de su jeep Wallis. Uno tenía una cinta roja y el otro una cinta azul. El elefante rojo era para "La Mona" y el otro para mí.
Coloqué el mío encima de la radio y empecé a examinarlo detenidamente. Era asombrosamente parecido a uno real, ¿no crees, hijo?, decía la Abuelita. Parecía que en cualquier momento iba a moverse. Mientras tanto, "La Mona" salió a la calle con su elefante y en un instante estalló la tercera guerra mundial. La puerta temblaba por los golpes, se oían gritos y llantos. Habían matado el elefante de chocolate de la "La Mona". Matilde, la hija pecosa de don Paulino, le había metido el dedo y hecho un agujero en toda la barriga del elefante. La niña estaba inconsolable, con la cara lavada en lágrimas y sosteniendo su elefante como si fuera una mascota agonizante. Decía: "La pecosa le metió el dedo, la pecosa le metió el dedo".
Yo, intentando ser caballeroso, me acerqué y le dije: "Pero si es solo un pequeño agujero, no vale la pena. Dame el tuyo y llévate este". Y así me gané el pase directo a la cocina de la Abuelita, quien estaba haciendo hojaldres para atender a las visitas. Como dicen, las buenas acciones tienen su recompensa, y así aprendemos pequeñas lecciones de vida.
LA NUEVA CASA
El agite era evidente mientras nos preparábamos para la mudanza. "¡Cuidado con eso, no vayan a dañarlo!" advertía la Abuelita, mientras todas nuestras pertenencias eran cargadas en el camión. El baúl azul que contenía libros de derecho, apuntes periodísticos, convivía con ejemplares de "Los Miserables" y "Los Tres Mosqueteros". Una antigua máquina Remington del Abuelito compartía espacio con la olla pitadora y el molino de maíz para las arepas de la Abuelita. Incluso la muñeca de cabellos dorados se unía al desorden dentro del camión de mudanzas. Nos estábamos mudando a nuestra nueva casa, la que el Abuelito había adquirido.
La Abuelita se sentó en la cabina del conductor junto al chofer. "¿Estás segura de que es por aquí, señora?" preguntó él. "Claro, aquí tengo la dirección y todo", respondió la Abuelita con una expresión radiante de felicidad. Vestida con un bonito vestido blanco de lunares negros, iba rumbo a nuestra nueva casa, una casa propia. Se la veía realmente feliz.
La entrada al barrio era un estrecho y sinuoso camino. A la izquierda, el extraño nombre de "Pacheli", como luego descubriríamos. Pronto lo dejaríamos atrás al cruzar un pequeño puente y girar a la derecha. A mitad de cuadra, a la izquierda, se encontraba nuestra nueva casa.
Finalmente, estábamos frente a la nueva casa, una encantadora casita de techos rojos intensos y ladrillos de adoquines esmaltados. Dos amplias ventanas de vidrio, una rareza en aquel entonces, se encontraban a cada lado. A la derecha de la entrada, había una jardinera que más tarde sería tapada y convertida en un improvisado asiento. Las paredes interiores eran blancas como una novia y los pisos de baldosas rojas, todo era una preciosidad.
Al entrar, la sala daba acceso a un corredor con tres habitaciones y un baño a la derecha. Frente a la sala se encontraba el comedor y más allá, la cocina. Pero lo mejor estaba más adentro: un inmenso patio de tierra. "Aquí podemos sembrar un árbol grande", dijo el Abuelito. "Podemos tener gallinas y patos", agregó la Abuelita. "Miren atrás, podemos hacer un estanque para peces y patos", comentó el tío León. "Hay que quitar la maleza", dijo Vladimir. "La Mona" y yo no podíamos contener nuestra alegría. No cambiaríamos este momento por nada en el mundo. Un mundo entero de aventuras nos esperaba. La casa se llenaba de vecinos que venían a dar la bienvenida. "Si necesitan algo, estamos a su disposición", decían. Yo soy Carmen, somos los vecinos de al lado. Por cierto, recuerdo que la familia de esta señora tenía los nombres más extraños que jamás había escuchado. Erdigardis era, por ejemplo, la joya de la corona en nombres raros.
"¡Ayuden, muchachos! Hay que armar las camas. Este es el cuarto de las Señoritas, y los niños dormirán aquí", indicaba la Abuelita, dirigiendo todo como una capitana a bordo de un barco. Nada escapaba a su atento ojo. Finalmente, todo estaba en su sitio. Por ahora. Salimos nuevamente al patio y después de una inspección, se decidió que necesitaríamos un cobertizo para protegernos de la lluvia cuando laváramos la ropa. También tendríamos que levantar un muro para separar la cocina. "No se olviden del gallinero", apuntó la Abuelita, "y del estanque para los patos. Sí, también necesitamos comprar un pisco", agregó alguien.
Así, todos nos sentamos alrededor de la mesa, disfrutando de chocolate con arepas, y así concluyó el primer día en nuestra nueva casa.
VERDE POLLITO
Toc, toc, alguien llama a la puerta, salimos “La Mona” y yo a ver quién era, un vendedor puerta a puerta , con un gran pío, pío, lleno de caja, perdón una caja llena de pollitos, pues era tal el escándalo que apenas si se podía entender lo que la persona quería decir, claro que rápidamente nos vimos abriendo la caja y sorpresa , pollitos de todos los colores , los había rojo fuego, rosados, azules, violeta, aguamarina, combinados y desde luego verdes pollito, pues no encuentro otra palabra para describir lo vario pinto del color de los pollitos, eso si no había ni uno amarillo.
Fue amor a primera vista, todos queríamos tenerlos, para llenar el corral que el tío Gonzalo, en compañía de los tíos había construido, para llenarlos de “Gumarras” como decía el tío Vladimir, como anillo al dedo. dijo la Abuelita y sacando un tarro que tenía como alcancía sobre la nevera ICASA, recién estrenada, pagó por doce vistosos animalitos que pasaron a formar parte de la familia, de allí en adelante empezaron a llegar un desfile de embajadores animales, Póker un perrito de la más pura y alta estirpe callejera, gran chandes puro, negro como la noche, que se hechó al bolsillo el cariño del abuelo al acompañándolo todos los días desde donde lo dejaba el bus del trabajo hasta la casa.
Ni que decir que "Póker" hizo buenas miga con “La Mona”, que inmediatamente procedió a adoptarlo, previa cancelación del derecho de adopción por parte de los abuelos a los legítimos abandonadores de perros, que al ver el interés de la niña en el perrito, ejercieron ahora sí, sus derechos económicos de legítimos dueños.
Seid patos que se deleitaban en el estanque hecho con este fin, a partir de media caneca llena de agua enterrada en el piso , un pisco, una tortuguita que se bañaba con los patos, varios gatos vecinos que fueron llegando y ya no se volvieron a ir.
También llegaron las gallinas a las cuales la Abuelita les puso nombre como si de mascotas se trataran, “La cubana”, La Saraviada”, “La Chinita”, amén de las matas de maíz, que en un momento nos sobre pasaban a todos, un árbol de mango, uno de aguacate, de naranjas y como iba a faltar uno de limón, para regar los pescados que de tarde en vez llevaba el abuelo y que la Abuelita con la ayuda del tío León, limpiaban y adobaban, para hacer unos “viudos”, que era para chuparse los dedos.
Los viudos de pescado son mi especialidad, decía la Abuelita, los aprendí hacer en mis años mozos, en Calamar, a orillas del río Magdalena, donde me enseñó, Ña Matilde, cuando sus mamá era una cría, igual que su tía Amparo y su tío León.
La Abuelita, nos relataba historias de cuando, un día el tío León se ensartó un dedo con un anzuelo, estando pescando en el río, “volado”, de la escuela, o como el tío León muchacho despabilado y aprovechado, escupía en la comida de la “Cana”, sobre nombre que le pusieron a mi madre, por lo rubia que era, para que dejara la comida, esta salía gritando, mamá el Leoncentecas fundillón, ya se me tiro la comida.
O cuando le machucaron los dedos a la tía Amparo, mientras salían disparados de la casa y esta decía, lleven la niña, lleven la niña, refiriéndose desde luego a ella misma.
O cuando Ña Matile le decía , mire niña Iné , el secreto de la coliflor es dejarla un rato en bicarbonato, para que pierda el sabor manchoso, así con un poco de queso, queda deliciosa.
Historia tras historia nos narraba la abuelita.
Por aquellos tiempos en que el abuelo era funcionario público, por el partido liberal, porque has de saber hijo mío que "nosotros somos ateos liberales estrechos y verracos, me honra decirlo y a mucho honor", decía alzando el pecho.
Nos miraba por encima de las gafas, se podía escuchar la caída de una pluma, proseguía.
Una noche mientras dormíamos llegó un vecino a tocar la puerta, en medio del susto nos dijo, salgan , salgan rápido que vienen los “pájaros” por ustedes , así llamaban en aquel entonces a los bandoleros del partido conservador, tienen orden de matarlos.
Y así fue como nos tocó salir del pueblo con lo que teníamos puesto, su abuelo escondido debajo del vagón de un tren, como si un héroe de película se tratara, ella se reía, como si se tratara de una broma el que lo intentaran matar a uno, y fueron de los que inauguraron lo que ahora llaman desplazados de la violencia, claro que en ese entonces no hacían tanto escándalo con la cosa, lo cual no significa que no hubiera como ellos, mucha gente sufriendo las consecuencias de las guerras políticas que hace muchos años azota a este bello país.
En otra ocasión, nombraron al abuelo jefe de rentas departamentales de un municipio, y unos comerciantes, bueno ¿algún nombre hay que ponerles no?, fueron a proponer que dejara que pasar un licor de contrabando.
El abuelito, honesto como nadie, respondió, pues no señores, que se han creído y a punta de revolver los saco de la oficina, claro que la gracia nos costó otra huida de película.
Pero han de saber hijos míos que los principios son los principios y hay que ser fiel a ellos, porque al fin es lo único que en verdad tenemos, es lo que somos, es nuestra esencia, lo cierto es "que estamos vivos de flor, pues ser honesto o tener ideas propias en este país es un oficio peligroso". Que le vamos hacer continuó diciendo,
El pescado ya está listo y servido en la mesa, haber llamen a todos a comer que no me gusta que se enfríe la comida.
Con las aventuras que la Abuelita nos contaba, para mí que Indiana Jones es un copión de las aventuras de mi abuelito.
ASTETE Y CARREÑO
En un soleado día, con la raya en la mitad del cabello para que se vea bien el partido, vestido con una camisa blanca impecable y pantalón azul, me apresuro hacia casa desde la salida del barrio. El joven cura de la capilla ha acondicionado un espacio junto a las buenas señoras de los barrios vecinos, convirtiéndolo en una improvisada tribuna desde la cual impartirá enseñanzas sobre la palabra divina a los futuros feligreses.
Tras acariciarnos suavemente la cabeza, el cura se dirige al estrado y nos habla, queridos niños, de emprender un camino hacia el conocimiento de nuestro señor Jesucristo. ¿Hay alguien aquí que lo conozca?
Solo se escucha el aleteo de una mosca, pero nadie dice ni mu.
"Bueno, me aturden con su silencio", exclama.
"Les presento a este caballero en esta cruz, el no suficientemente bien ponderado hijo de Dios".
Luego pregunta nuevamente, ¿alguien en la concurrencia ha hablado con Dios?
Nuevamente el silencio sepulcral se acentúa en el recinto. Parece que nadie de la concurrencia ha conocido a tan espléndido señor. Pues bien, parece que seré yo quien tenga el placer de presentárselos.
Pero les adelanto que hablar con él es muy fácil. Basta con decir "Querido Dios" y él inmediatamente presta atención, porque es un señor muy educado y nos escucha a todos, sin importar la hora ni el motivo del llamado. Lo mejor es que siempre responde a nuestras preguntas, aunque a veces no logremos entenderlo. Como saben, mis queridos amiguitos, cuando tratamos con personas mayores, debemos tener algunas cosas claras para mostrar respeto y buena educación, no porque él lo necesite, ya que él no mendiga oraciones como algunas personas piensan erróneamente. No pide que andemos de rodillas todo el tiempo, él está por encima de esas cosas, pero es de muy buena educación orarle y mostrar nuestro agradecimiento. Todos sabemos que una persona agradecida siempre es bien atendida, enfatizó el cura.
Aquí vamos entonces a aprender todas las buenas normas para hablar con Dios y su hijo, lo llamamos el catecismo. Fue escrito por un sacerdote de apellido Astete y nos servirá para aprender estas normas de buena educación para comunicarnos con él.
El cura saca un pequeño libro de su sotana, forrado en papel de regalo con flores rosadas, y comienza diciendo:
"Vamos a aprender una pequeña oración que es agradable a sus oídos, pues fue hecha por el amor de su hijo Jesucristo. Cierren los ojos y repitan conmigo".
"Padre nuestro que estás en los cielos,
Santificado sea tu nombre,
Venga a nosotros tu reino,
Hágase tu voluntad
Así en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día,
Y perdona nuestras ofensas
Así como nosotros perdonamos a quienes nos ofenden,
No nos dejes caer en la tentación,
Líbranos de todo mal.
Amén".
"Amiguitos, ya que nos pusimos en sintonía, con recias voces saludando a Dios, quiero enseñarles algo verdaderamente mágico: los Diez Mandamientos".
"¿Qué dije?", pregunta el cura.
Todos respondemos al unísono: "Los Diez Mandamientos, padre".
"Muy bien, veo que estamos animados. ¿Alguien sabe cuáles son los Diez Mandamientos?"
"Amar a Dios sobre todas las cosas", responde alguien.
"Excelente, excelente", el cura asiente.
"¿Alguien recuerda otro mandamiento?", pregunta, esperando una respuesta.
"No jurar su santo nombre en vano", dice alguien desde atrás.
"Ya llevamos dos. Otro, por favor, que me digan el tercero", insta el cura.
"Santificar las fiestas", responde alguien con determinación.
"SANTIFICAR LAS FIESTAS", repite el cura con énfasis.
"Otro, otro, otro", pide el cura entusiasmado.
"Honrar padre y madre, ese sí que es bonito. ¿Alguien recuerda otro?", pregunta, buscando una respuesta.
Silencio. No se escucha ni una palabra. "Bueno, yo les voy a ayudar y los repetimos juntos", propone el cura.
El quinto, no matar.
El sexto, no fornicar.
El séptimo, no hurtar.
El octavo, no levantar falso testimonio, ni mentir.
El noveno, no desear la mujer de tu prójimo.
El décimo, no codiciar los bienes ajenos
Los mandamientos nos fueron dados por Dios, para que pudiéramos agradarle a él y ayudarnos a vivir en paz con nuestro prójimo y prójima dijo sonriendo, proteger la vida que es sagrada, la celebración comunitarias de las fiestas, el deber conyugal, la defensa de la verdad ante las injusticias, pero no basta con saberse los mandamientos como un loro, hay que entenderlos, saber lo que dicen, cuando se aplican, pero sobre todo hay que practicarlos y vivirlos
Abriendo el libro de florecitas dijo así:
Al frente de cada renglón van a encontrar una P, con esto se indica que nos están preguntado algo, inmediatamente después una R, con lo cual se nos está diciendo que debemos responder
Empecemos,
Leyó el catequista algunas frases del librito.
Pregunto: ¿Sois cristiano?
Respondo: Sí, por la gracia de Dios.
P.: Ese nombre de cristiano, ¿de quién le hubisteis? R: De Cristo nuestro Señor.
P.: ¿Qué quiere decir cristiano? R.: Hombre de Cristo.
P.: ¿Qué entendéis por hombre de Cristo? R: Hombre que tiene la fe de Jesucristo, que profesó en el Bautismo, y está ofrecido a su santo servicio.
P.: ¿Cuál es la señal del cristiano? R: La santa Cruz.
P.: ¿Por qué?
R: Porque es figura de Cristo crucificado, que en ella nos redimió.
P.: ¿En cuántas maneras usa el cristiano esta señal? R: En dos.
Estas son algunas de sus enseñanzas.
Los espero el próximo sábado a esta misma hora y no se les olvide decirles a sus padres que les compre el catecismo de Astete, nos recomendó el padre.
Más tarde en la casa la Abuelita, me preguntó que como me había ido. Que nos había enseñado el sacerdote.
Los mandamientos nos fueron dados por Dios, para que pudiéramos agradar le a él y ayudarnos a vivir en paz con nuestro prójimo y prójima dijo sonriendo, proteger la vida que es sagrada, la celebración comunitarias de las fiestas, el deber conyugal, la defensa de la verdad ante las injusticias, pero no basta con saberse los mandamientos como un loro, hay que entenderlos, saber lo que dicen, cuando se aplican, pero sobre todo hay que practicarlos y vivirlos.
Más tarde en la casa la Abuelita, me preguntó que como me había ido, que nos había enseñado el sacerdote.
Les expliqué lo de los 10 mandamientos y la oración que El hijo de Dios había hecho para su papá, además que algunas normas de educación para hablar con Dios, estaban en ese libro que debíamos comprar para la próxima semana y que nos deberíamos aprender los 10 mandamientos de memoria, ya que en próxima reunión nos iban a explicar que significaban, anticipó eso sí, que un pecado muy común era el mentir, que era muy delicado pues el que miente es capaz de robar e incluso de matar.
Ella sonrió y me dijo, las reglas de educación y el catecismo son muy importantes en la vida humana, ojala todas las personas tuvieran la oportunidad de conocerlas, no importa que luego cambiaran de religión, aún así las enseñanzas básicas sirven en cualquier lugar y momento de la vida, te aseguro que la vida mejoraría y no poco si así fuera.
Te voy hablar de la urbanidad porque ya te explicaron sobre el catecismo, hay un libro que se llama la urbanidad de Carreño, que enseña , el comportamiento de las personas en diferentes situaciones, a eso se le llama urbanidad.
Yo pienso que la urbanidad , establece como debe ser el comportamiento de manera anticipada , si las personas las conocieran y las practicaran serían muchos los disgustos que se evitaría.
Las reglas , definen claramente el compartamiento sociales, así se sabe quién debe pasar primero por una puerta y evita que nos choquemos al tratar de pasar todos al mismo tiempo, también como colocar el plato al tomar sopa evita que nos la echemos encima.
Sin embargo las personas nos hacemos los locos con esto, entonces lo que no se hace por gusto tiene que hacerse a disgusto, como son las reglas de tránsito, que si las olvidas ya no te regañan sino que te multan. No hay un dolor más grande que el del bolsillo, cosa que comprenderás cuando seas grande.
A propósito ya estoy grande y cuánta razón tenía la Abuelita. Como duele un golpe en el bolsillo, y más si es un parte de tránsito.
Hay un chiste me comentó, ajustándose las gafas, pues su respingona nariz, no parecía ser suficiente soporte para mantenerlas en su lugar; continúa diciendo la abuelita, el chiste ilustra como las personas encontramos excusas para todo lo que no nos proporcione alguna ventaja, esto ha hecho que se estén olvidando las reglas de urbanidad.
Una señora embarazada se sube al bus, y mira a su alrededor, todo el bus está lleno de señores, pero ninguno se "acomide" a cederle el puesto, ella enojada, exclama,
"Se acabaron los caballeros", y alguno de los pasajeros contesta.
"No señora lo que se acabaron fueron los puestos."
Mijo, siempre tendremos una palabra en la boca, para justificarnos ante todos, pero principalmente ante nosotros mismos y como se nos olvida la urbanidad, que en este punto enseña de manera clara que a una señora en embarazo SIEMPRE, y enfatizo, SIEMPRE se le debe dar el puesto, no importa que quien se lo ceda sea hombre o mujer.
Porque lo cortés no quita lo valiente, y deberás en el futuro tener eso en cuenta.
JUGANDO
Vamos cuesta abajo como alma que lleva el diablo, cabalgando una tabla de madera, únicamente con una pequeña saliente de la misma para colocar los pies y en menos de lo que canta un gallo , estas a disposición de lo que la cuesta abajo quiera hacer contigo, la adrenalina circula por tu cuerpo por el vértigo de la velocidad.
Una vez y otra, subimos la difícil montaña, para lograr los efímeros momentos de la emoción de lanzarnos.
Nada te preocupa, no sientes los golpes de los choques con otros atrevidos aventureros como tú o la “nave” pierde el control y te lanza como guijarro catapultado a estrellarte contra el duro suelo, pero si tu animo resuelto no se resquebraja ante los avatares del la aventura en tabla, la ropa no suele pensar lo mismo y rotos en las rodillas y posaderas son testigos de que no siempre bajas cabalgando la tabla.
Todos pecosos por efecto de la brea que nos salpica al seguir el carro que parcha las calles, las aventuras no terminan, una “buchona” descansa ya en un tarro de Saltinas, sacada con todo el cuidado de la quebrada donde se hace compañía con mil pececitos de colores a los cuales se alimenta amorosamente con migas de arepa, pa' que no pasen hambre, de nuevo la ropa te delata, y con una manga arremangada y la otra mojada hasta la ingles, narra muda la historia.
Colocada al lado, el tarro de Saltinas presencia el arroyuelo ,donde la zinga se esfuerza por no quedar atrapada al tratar de sacar a trompicones el “ponedor” que se quedó varado en la mitad del arroyuelo, donde a pesar de echarte el trompo en la mano no fue suficiente mérito y en bandazo el trompo sale despedido sin clavar el “herrón” en su contrincante y por eso tiene que pagar el precio; sufriendo el castigo que los otros contrincantes aplican con ardentía, ya con el castigo al ,trompo ponedor, donde con todas las fuerzas y malicia los castigadores pretenden abrirlo por la mitad, o con una pelota caliente lanzada con la mas mala de las intenciones tratando de crucificarte contra la pared, para ejecutar tal castigo las amiguitas del barrio se ofrecían solicitas con el pretexto de que ellas lanzaban menos duro la pelota, eso era verdad, pero también era verdad que lo hacían con mejor puntería, de allí claro está, no ha de faltar el juego de bolas , donde de forma rigurosa para poder sobrevivir al duelo tienes que tener una buena bola pequeña fácil de eludir obstáculos, una bola de acero la cual mi tío León hacia en la fábrica que se enfrentaba a las Bogotanas, hermosa bolas multicolor de fondo blanco a las que despedazaba inmisericorde si en su paso se cruzaban,.
TENGO TODAS LAS DEL HOYO Y LA BOLA con este grito guerrero nos lanzábamos al suelo a demostrar nuestro estilo único para encholar y poner en práctica el pam y sigo que nos ha de marcar la ruta del triunfo, la ropa sigue haciendo mapas de nuestra estadía en este nuevo campo de contiendas, los bolsillos de atrás llenos de cajetillas de cigarrillos finamente dobladas como billetes estaban listas para pagar al vencedor de del juego del turro, juego que consiste en lograr colocar una piedra plana lo más cerca posible a la del contrincante y al cual debes cancelar el valor de la apuesta , Lucky 500, Pielroja 1, President 100 , Marlboro 1000 , si no logras acercarte lo suficiente. las cajetillas cambian de mano como si de dinero se tratara, todo era motivo de algarabía y entretenimiento.
Pasaban los meses y cada uno traía su moda, el balero o pirinola en el que sí que me tenía confianza y le pintaba muñequitos en la cara a quien osase desafiarme:
El yo-yo, promocionada por la bebidas gaseosas que llevaban a los barrios a verdaderos expertos a descrestar a todo el mundo con sus figuras, el trotón, el perro mordelón, el brinca-brinca, el zumbón, el trapecio, el columpios, las cometas multicolores llenaban el espacio del mes de agosto.
En la manga donde antes nos deslizábamos raudos era ahora por arte de la imaginación un nutrido aeropuerto donde despegan los sueños de niños y niñas de todas las edades acompañadas muchas veces de los mayores que también le sacan jugo a la elevada de cometas ,había para todos los gustos como el murciégalo es decir, el murciélago, aquí entre nos, aunque ambas son correctas , a mi la primera forma me suena fea, la media mesa, el papagayo y el farol, el sapo y sus mil colas coloridas hechas de retazos de las fundas de las mamás y uno que otro interior se mecía desvergonzado lo más seguro sin el permiso de su verdadera dueña, ondulantes haciendo arabescos en el aire mecidas por vientos suaves, como marco los azules cielos sin nubes de bonitos y rojizos atardeceres, luego el juego de pitas, donde cada uno imitaba o creaba con una cuerdita figuras pequeñas entre los dedos aparecían , la flor de Iraca , la flor verraca, la verraca flor, decían, la cama , los brasieres, la horca, el carrito , cual de todas más ingeniosos y enrevesadas, se intentaban una y otra vez hasta que se le ponían a uno los dedos morados de tanto intentarlo.
Ya casi está para terminar el día y desde la esquina la tía Lucero me llama, "NIÑO A COMER" , un nos vemos que me están llamando, con los bolsillos llenos de bolas y cajetillas de cigarrillo en los días en que me iba bien , marchaba feliz a la casa donde una comida caliente y suculenta me esperaba, pero la Abuelita no tenía la misma opinión de haberme ido bien , los huecos en las posaderas mas tierra en cada milímetro de la piel pasando por las orejas , las manos y los pies, amén de una que otra costra de pantano de la quebrada no eran para ponerla muy feliz ante la perspectiva que tenía enfrente, pero ella que siempre pregonó, “la comida se debe comer con tranquilidad en el espíritu, para que llene el cuerpo y fortalezca el alma” no pone demasiados reparos ante el espantapájaros bandido, que se presenta ante su mesa, lo único que dice es a lavarse las manos.
Cuando termino de comer , de forma calmada dice , muy bien , debido al estado de la ropa , mañana no sale y se me queda encerrado en pantaloneta , para que cuide la ropita mijo.
LA AUTORIDAD
Los gritos de nuestro amigo Armando, el hijo de doña Dora, resonaban por todo el barrio, pidiendo clemencia: 'No más, por favor, no más'. Era una escena que se repetía religiosamente todas las tardes, cuando su padre le propinaba severas palizas, según afirmaba el tío Vladimir. Este último tenía un fuerte resentimiento hacia el señor y aprovechaba cada oportunidad para hacerle sentir su desprecio, escupiendo al suelo cuando pasaba, una muestra de su desaprobación preferida. Incluso a doña Dora, el tío la ignoraba por completo, y en una ocasión la escuché decir: 'Son tal para cual, ese desgraciado abusador y esta estúpida no defiende a sus propios hijos'.
En aquel entonces, los derechos de los niños y adolescentes no estaban de moda, y los padres eran como dioses en casa. Nadie osaba alzar la voz en presencia de los mayores. 'Si vuelves a contestar, te volteo el mascadero pa' el otro lado', era la frase que todos los adultos utilizaban cuando alguien se atrevía a cuestionar una orden o dar una explicación. Se partía del supuesto de que los adultos eran sabios y no se equivocaban, y que querían lo mejor para uno, aunque a veces nosotros, los hijos tontos, no lográbamos ver la mejora en las cosas.
Las madres pasaban todo el día en casa, ocupadas con los quehaceres domésticos, como planchar, barrer, lavar y cocinar. Esos oficios se transmitían de madres a hijas como si fuera una tradición secreta, mientras los padres salían a trabajar. Por las noches, los padres escuchaban las quejas de las madres y desempeñaban su papel más importante en la relación con los hijos, como había predicho la madre de antemano: 'Esta noche, cuando papá llegue, le cuento para que arregle las cosas'. Por supuesto, las cosas se resolvían fácilmente: papá llegaba, agarraba el cinturón, propinaba unos cuantos latigazos y decía: 'Si vuelves a hacerlo, te arranco la piel a correazos' u otras frases de similar naturaleza que no auguraban nada bueno. Claro, no todos eran abusadores como el papá de Armando, pero eran otros tiempos, donde frases como 'la letra con sangre entra' se aceptaban sin mucho cuestionamiento, siempre y cuando no te estuvieran golpeando todos los días como hacía el padre de Armando.
Un día, cuando era adolescente, hablando con la abuelita y recordando un encuentro que tuve con Armando, surgieron los episodios con el vecino del frente. Ella me dijo: 'Hijo, la verdad es que nunca estuve de acuerdo con la forma en que don Javier maltrataba a sus hijos, pero no sé si las cosas están mejorando ahora. Veo a jóvenes enfrentándose a sus padres, amenazando a los profesores, consumiendo drogas en las esquinas y nadie puede decirles nada sin meterse en un problema. La policía no sabe qué hacer, parece que las cosas se están saliendo de control. Creo que la sociedad necesita replantearse cuestiones tan fundamentales como el origen de la autoridad. Desde mi punto de vista, las familias están dejando que esta recaiga en el Estado a través de leyes y decretos, o incluso en los centros educativos.
Los padres sienten que han perdido toda fuerza moral debido a la presión social y al sentimiento de culpa por no prestar suficiente atención a sus hijos. En lugar de llenar ese vacío con disciplina y amor, lo están haciendo con regalos ostentosos e inútiles. Al final, creo que vamos a terminar con los hijos demandando a sus padres por corregirlos'. Parecía que la abuelita tenía dotes de pitonisa."
CAÍDA
El tío León llegó con dos bellas sillas metálicas que parecían dos flores de loto.
Las acomodaron en la pieza de atrás, esta pieza o alcoba fue una ampliación de la casa nueva, era grande y espaciosa y fresca todos en la casa contribuimos en su construcción, desde ayudar a cargar ladrillos nosotros los pequeños, a llevar los bultos de cemento y tejas por parte de los mayores, al final estuvo construida y en el centro estaba traspasada por una inmensa viga que daba estabilidad a la alcoba y que quedó exactamente sobre una amplia cama, o mejor la amplia cama fue colocada debajo de la gran viga principal, este hecho dio para que la viga se convirtiera en el centro de uno de los juegos preferidos por nosotros.
Era toda una tentación saltar a tratar de tocarla desde la cama, colocar un columpio desde ella ,hacer columpios para las muñecas de “La Mona”, colocar las cobijas sobre ella y tratar de hacer tiendas de campaña, un sin fin de juegos que pueden pasar por la mente de un niño con tal inspiración, pues por todos es sabido que se necesita de muy pocos elementos para incentivar la creatividad de un niño, hacer de un cartón un gran buque de guerra que amenazante se presenta ante los enemigos invisibles que se desplaza por los arroyuelos que la lluvia forma, o los carros que raudos se desplazan sobre las pistas de carreras formados por almohadas, construidos con tapas de gaseosa y una cajita de arequipe o los vehículos que mágicamente se desplazan armados con una cajita de fósforos, cuatro botones y un resorte, no hay límites para la imaginación de un niño.
Pues bien todos las fantasías sobre la viga iban tomando forma y convirtiéndose en realidades, hasta que un buen día se nos ocurrió que era una muy buena idea emular las hazañas de Tarzán el hombre mono, que se movía ágilmente por la selva colgado de un bejuco, como si de una carretera formada por lianas se tratara.
Debíamos transformar entonces la viga en un emulación del camino que surcaba el "hombre mono", nos pusimos en la tarea de camuflar la viga con toda suerte de trapos y que pudiera dar la imagen de una enmarañada selva por la que íbamos a trasladarnos, como si monos fuéramos.
Empezamos a pasar la viga de un lado a otro , hasta que paso la Abuelita y nos vio en tremenda hazaña , y nos grito, !pero muchachos se van a caer de allí y se van a quebrar el fundillo, no Abuelita si nos caemos de aquí caemos sobre la cama y no pasa nada, No estoy muy segura dijo, porque los niños siempre encuentra una forma de aporrearse, no me gusta nada la idea, no me gusta nada, pero sin embargo en aras de no coartar nuestra inventiva la Abuelita en poco alcahueta y pienso que medio satisfecha al ver que era verdad que si nos caíamos lo hacíamos sobre la cama.
Ya con el visto bueno de los adultos era hora de intentar una obra más arriesgadas, empezamos a tender los símiles de la selva sobre la parte de la viga que no quedaba sobre la cama pues esta sobresalía un poco más de la mitad; en la otra mitad estaba el vacío del duro suelo y apoyadas cobre la pared y por debajo de la viga las primorosas sillas compradas por el tío.
Bueno entonces nos pusimos el reto, había que pasar la viga balanceándose desde una punta a la otra. Hasta ahí la cosa era relativamente fácil, pues si uno se resbalaba o se caía lo hacía sobre la cama.
Se podía entonces uno soltar en cualquier momento sin que pasara nada, pero esto no era ya tan emocionante, la adrenalina fluía por la ansiedad de la aventura y el temor de tener que devolverse al lugar seguro, pues había más de dos metros desde la viga hasta el suelo en la parte que no estaba cubierta por la cama.
La aventura comenzó, primero empezamos dando unos metros por fuera de la cama y regresando hasta el lugar seguro cubierto sobre la red protectora de la cama, cuando nos fuimos sintiendo seguros, empezamos a avanzar unos metros más y regresar al punto de resguardo, ya le habíamos cogido el “tiro” a la cosa.
Cuando uno se sentía cansado se devolvía y ya, todo iba muy bien, pero alguien me dijo:
" A que no sos capaz de ir hasta el extremo y volver".
Pues claro que soy capaz contesté.
Por todos es sabido que un bobo cariado mata a la mama.
Pues si señor empecé a balancearme desde el principio de la viga hasta el otro extremo, el trayecto era largo, estaba empapado de sudor, las manos entumecidas y resbalosas, pero seguía hacia adelante saltándome todas las alarmas y fusibles de la conciencia que me estaba exponiéndome demasiado.
Y claro como lo que dicen los mayores se cumple a raja tabla ,fui a dar con mis huesos sobre la silla blanca , rompiéndola.
Con el estruendo todo mundo se a personó en la alcoba donde todos miraban sorprendidos como era que la silla metálica había quedado hecha trizas y yo me paraba maltrecho pero de una pieza.
La Abuelita confundida me examinaba por todos lados, y después del susto, y ver que la cosa no había pasado a mayores , simplemente dijo,
"A estos muchachos los cuida el diablo", no le dio más importancia de lo que el hecho tuvo, pensó ,me imagino , no se vuelven a subir allí, pues ya saben lo que les pasa, la experiencia solo se aprende por cabeza propia y estimo que eso fue lo que hizo, ya los regaños y demás no podían enseñar más de lo que la caída hizo, todo lo que se dijera era superfluo y no aportaba nada nuevo.
LA ALEGRÍA DE LEER
Cada vez que podía, me escapaba a la alcoba del abuelo y observaba maravillado cómo sus ágiles dedos se desplazaban rápidamente sobre la máquina de escribir, preparando un memorial o cualquier otro artículo. El repiqueteo de las teclas parecía interpretar una melodía que me cautivaba durante horas, viendo cómo el papel se llenaba de letras como por arte de magia. Con un "zas", el abuelo retiraba una hoja, "click, click", otra hoja y nuevamente el tecleo continuaba.
En la cabecera de la cama de la abuelita, reposaba un gran libro de medicina que oficiaba como la "biblia" para todos los problemas de salud de nuestra familia, el vecindario y los alrededores. Se daba por sentado que la abuelita era una médica sin título, y yo aprovechaba la ocasión para admirar los hermosos dibujos y las ilustraciones coloridas que adornaban sus páginas. Cada vez que la abuelita consultaba el "Médico del Hogar", mi curiosidad se desbordaba al ver cómo extraían información de esos cofres encantados del conocimiento, a los cuales yo apenas podía acceder. Preguntaba acerca de todo lo que veía, y tía Lucero me cantaba: "Juanito pregunta con deseos de saber", mientras bromeábamos acerca de las cosas que, a mi corta edad, no podía comprender del todo.
Un buen día, mientras me encontraba recostado en la cama de la abuelita, observando a las crías de gatitos que "Doña Gata" había tenido, mi abuelito apareció con un magazín infantil que contenía las historias de Michín, el gato bandido, y sus amigos. Aquello encendió aún más mi curiosidad, ahora tenía un libro propio, aunque no fuera tan completo como uno de verdad. Pedía a todos que me leyeran algo y, seguramente, ya me veían aferrado al famoso magazín, corriendo detrás de cualquier persona dispuesta a compartir un fragmento de su contenido. Ante esta situación, la abuelita decidió tomar cartas en el asunto. Un día llegó con un libro de cuentos llamado "Doña Minina y sus gatitos". Lo recuerdo como si fuera ayer: un pequeño y primoroso libro de pastas duras, finamente ilustrado con letras grandes y unos gatitos peludos y panzones en la portada.
"Vamos a aprender a leer", dijo la abuelita con su voz cantarina. "Ya no tendrás que depender de nadie para que te diga lo que hay en los libros". Y así, todos los días, alrededor de las cinco de la tarde, me encontraba junto a ella en la cocina, mientras preparaba la cena y escuchábamos alguna novela de moda en la radio. Poco a poco, fui juntando las letras, y ella, con infinita paciencia, me corregía y enseñaba. "Esta es una forma de solucionar un problema", decía la abuelita. "Al toro por los cuernos, así se hace". Creo que ya lo estaba poniendo en práctica.
EL KINDER.
Finalmente, llegó el esperado día: mi primer día de clases. Una niña que vivía cerca de nosotros, y que también estudiaba en el mismo colegio, vendría a recogerme para llevarnos juntos al puente donde el bus escolar nos esperaba. Al divisar el bus escolar, un hermoso vehículo azul oscuro, reluciente como si acabara de salir del taller, con líneas amarillas en los costados y un gran letrero en el vidrio delantero que decía "COLEGIO", mi nerviosismo aumentó. El conductor, un señor muy amable con una amplia sonrisa, nos saludó y nos instó a apresurarnos, diciendo: "Vamos, niños, el colegio nos espera".
En el bus, nos encontramos con otros niños de distintas edades, y el bullicio era ensordecedor. A pesar de los repetidos llamados al silencio por parte de una monjita encargada del transporte, parecía que todos éramos sordos. El bus se asemejaba a una plaza de mercado. La mayoría de los niños se saludaba efusivamente, puesto que habían estado de vacaciones y no se habían visto en los últimos dos meses. Intentaban ponerse al día con sus viajes, travesuras y regalos traídos por el Niño Dios.
Como yo no conocía a nadie, excepto a la vecina que me llevó al bus y que tenía sus propias amistades, no tenía con quién hablar. Así que hice como el loro del señor, observando con ojos bien abiertos, pero sin decir nada. Mientras el bus escolar recorría su ruta, recogiendo niños en diferentes paradas y dejando a algunos en un colegio y a otros en nuestro destino final, seguí maravillado por la diversidad de compañeros que iban subiendo.
Nos formaron en un patio amplio, repleto de plantas y flores por todas partes. Allí nos presentaron a las monjitas vestidas de blanco y a las maestras que serían nuestras directoras de grupo. Nos organizaron en filas según nuestros grados: los que iban al kínder por un lado y los de primero por otro. Nos pidieron que nos colocáramos en orden de estatura, por favor.
Luego nos llevaron al aula de clases, donde la maestra empezó a pasar lista y a ubicarnos en los pupitres de madera pulida con dos puestos y tapa abatible, al frente de la clase. En el gran tablero verde se leía con letras de tiza: "FELIZ PRIMER DÍA DE CLASES". El escritorio de la maestra, un bonito mueble gris con un pequeño florero en el centro, se encontraba al lado. Después de finalizar la ubicación, la maestra se presentó: "Yo soy la señorita Cecilia, voy a ser su maestra". En aquellos tiempos, la maestra era "la maestra", no "la profe", y las palabras "por favor" parecían ser su frase recurrente, ya que todo lo que decía terminaba con esa solicitud.
La maestra nos entregó a cada uno un cartoncito con letras grandes y nos dijo que debíamos aprender a escribir nuestros nombres, ya que allí estaba escrito. A partir de ese día, debíamos poner nuestro nombre en todas las cosas que hiciéramos, una especie de "firma" que nos identificaría. Era una razón emocionante para aprender a escribir. Además, nos dio un papelito con la lista de útiles escolares y nos pidió que los lleváramos todos para el próximo lunes.
Aunque me sentía un poco desubicado al principio, ya que no conocía a nadie y mis amigos del barrio no estaban allí, la amabilidad de las personas del colegio y el buen clima hicieron que rápidamente nos sintiéramos cómodos y entabláramos amistades. Para el mediodía, ya estábamos jugando en el patio y formando pequeños grupos de amigos.
Cuando regresé a casa, la Abuelita me bombardeó con preguntas sobre cómo me había gustado el colegio, cómo había sido el bus, cómo eran las profesoras. Quería saberlo todo, ya que también era una novedad para ella, su primer nieto en el colegio. Fuimos juntos a las tiendas de útiles escolares, escogiendo los libros, los cuadernos y una linda cajita de colores con 12 unidades, aunque en la lista solo decía 6 colores. No sé quién disfrutó más en esa experiencia, si la Abuelita o yo. Era como si ella misma fuera a la escuela.
Miraba con cariño el libro de "Coquito", utilizado para aprender a leer, como si fuera su primer libro. Nos tomamos mucho tiempo tratando de seleccionar el termo en el que llevaría el jugo para la media mañana, algo similar a lo que hoy llaman "lonchera". Un termo en forma de litro de leche, con estuche de cuero, la enamoró. Además, me compró un pequeño mapamundi para que aprendiera dónde estaban los países y sus capitales, y un borrador de color azul y blanco que, según ella, evitaba ensuciar el cuaderno al borrar. También adquirimos un sacapuntas en forma de perrito. Observándola, y desde mi perspectiva actual, puedo afirmar sin temor a equivocarme que los seres humanos no dejamos de ser niños, aunque los juguetes sean más caros.
Ojalá no olvidáramos disfrutar de las cosas simples y mostrar entusiasmo por ellas, tal como la Abuelita era capaz de hacerlo.
LA ESCALERA
La Navidad está llegando y en la radio, como es costumbre en estas fechas, se escucha música alegre, villancicos y canciones navideñas que resuenan a todo volumen. En nuestra casa y en todo el barrio se respira el espíritu navideño. El año escolar ha quedado atrás y todos estamos felices. En las familias se discuten los planes para la Nochebuena: algunas se asocian para preparar diferentes platos, mientras que otras prefieren encargarse por sí mismas. Pero para todos, es un momento de alegría y buenos deseos.
En esta época, también recibimos llamadas de parientes lejanos para saber si vendrán a pasar la Navidad con nosotros. Es un momento en el que muchas personas buscan oportunidades en los Estados Unidos, lo que llamábamos "ir por el hueco", algo que despertaba nuestra curiosidad e imaginación.
Aunque no comprendíamos del todo las implicaciones, sabíamos que era una situación complicada y que quienes se iban por ese camino no podrían estar con nosotros durante la Navidad. En nuestra casa, también teníamos a alguien en los Estados Unidos, pero desconocíamos si había viajado por "el hueco" o no. Para la abuelita, era motivo de tristeza que la tía Amparo, a quien cariñosamente llamábamos "la palillo", no pudiera estar con nosotros en estas fechas. La abuelita solía sentarse en un sillón de la sala esperando noticias de la tía a través de las cartas del cartero o de una llamada telefónica en el único teléfono del barrio.
A pesar de la espera, los preparativos navideños no se detenían. Teníamos que ir al monte a cortar el árbol de Navidad, que solía ser un guayabo. La tía Lucero y el tío Vladimir se encargaban de esta tarea, y para nosotros, los niños, era una emocionante aventura. Podíamos pescar buchonas en los ríos, recolectar moras y guayabas de los árboles e incluso trepar a los mangos.
Una vez seleccionado el árbol, lo llevábamos a casa sobre los hombros del tío Vladimir, como si estuviéramos cargando la cruz de Cristo cuesta abajo. En el centro de la sala, lo colocábamos en un tarro lleno de arena y lo envolvíamos en tiras de algodón hasta que quedaba completamente blanco. Luego, el tío León llegaba del trabajo y comenzaban a aparecer guirnaldas de colores y bolas navideñas que parecían manzanas. Todos en la familia las colgábamos con orgullo. Por último, se agregaban luces de Navidad, un toque alegre y moderno que el tío León había conseguido en "Guayaco" a través de un amigo.
La tía Marta Elena, a quien todos llamaban "La Mona", y yo armábamos un pequeño pesebre en el que no faltaban ovejas más grandes que la casa, soldados de la Segunda Guerra Mundial, pastores de Belén, carros lecheros y un pequeño oso verde que le había regalado, aunque de forma poco legal, pero que le encantaba. Era hora de esperar la llegada de la "Cana", quien había dicho que estaría presente en esta Navidad y traería regalos para todos, como si fuera Santa Claus. Con mucha emoción y en orden, nos dirigíamos al puente para recibirla.
En casa, el tema principal era la tristeza de Amparo por estar sola allá. Sin embargo, mi mamá la consolaba y decía: "No te preocupes, mamá, ella es fuerte y le irá bien". Mientras tanto, en la cocina, el pavo pedía ser rellenado y todos nos preparábamos para cocinar los deliciosos platos navideños. A mí me asignaban la tarea de moler el maíz para hacer la natilla, y así me quedaba atrapado en el molino mientras "La Mona" preparaba bolitas de buñuelo. Entre risas, música en la radio y alegría con los fuegos artificiales, la Navidad se llenaba de magia.
De repente, la tía Mary entró como una Magdalena acompañada de varios vecinos. Resulta que un chico que estaba encendiendo fuegos artificiales le lanzó una bengala que cayó justo en las botas prestadas que mi mamá acababa de prestarle. Las botas no sobrevivieron, pero afortunadamente, las quemaduras en los pies de la tía Mary fueron leves. Siempre ha sido complicado lidiar con los fuegos artificiales. Este incidente me hizo recordar cuando uno de los amigos del barrio, apodado "el tanque", encontró un cartucho de dinamita. No sabemos de dónde lo sacó, pero lo metió en una lata grande de galletas y lo encendió. La explosión lanzó fragmentos metálicos hacia al menos media docena de niños que jugaban fútbol cerca, y al propio artífice de tan "ingenioso" artefacto le golpeó la tapa en el estómago. Por suerte, nadie murió, pero la explosión fue tan fuerte que se escuchó y sacudió las construcciones en varios kilómetros a la redonda.
Finalmente, las viandas estaban servidas en la mesa del comedor. Algunos, como mi mamá y mi abuelita, comían de pie, una costumbre arraigada en la vida de la abuelita. No recuerdo haberla visto nunca comer sentada. Las bromas y las preguntas sobre qué estábamos pidiendo al Niño Dios se sucedían. La vecina que venía a dejar un plato de manjar blanco nos deseaba bendiciones y que nuestros deseos se cumplieran. Luego, era hora de que los niños nos fuéramos a dormir y esperáramos la llegada del Niño Dios.
Las luces estaban apagadas y se hablaba en susurros. "Niño, ya es hora de dormir", me decía "La Mona". Aunque no fuera cierto, decía que estaba esperando ver si podía ver al Niño Dios bajar del cielo. "Mira, hasta puso una escalera", me señalaba hacia la ventana que daba al patio exterior. Por no contradecirla, la abuelita me había dicho una vez,"Que tú no veas algo no quiere decir que otros no puedan verlo", entonces yo decía que veía la famosa escalera que el Niño Dios había dejado para bajar y repartir los regalos.
DON DIOFANOR
"Diofanor", ese pobre hombre lo bautizaron para vengarse de él.
Niño, tráigame una libra de panela y una pucha de fríjoles y diga le que me lo apunte que en esos días le pagó.
No es que ese no tiene tocayo, que hijue-michica nombre el que le pusieron a ese pobre, a ese no lo bautizaron con agua bendita sino con agua de panela, porque D-I-O-F-A-N-O-R , eso no hace casado ni con un bocadillo.
No es que yo sea burletera apenas un poquito triscona, así cada vez que tenía que ver algo con el señor de la tienda, porque para burletera y triscona la Abuelita estaba sola, decía es que las "Cuartas" somos así, le sacamos capul a una calavera, entre risas y chanzas decía, a que guevonada, si la risa es para rila y se le ponía la cara de satisfacción como gato acabándose de almorzar un ratón.
Vayan muchachos, vayan que hay que esperar a la TÍA, con palabras mayúsculas porque tía solo hay una, el nombre de la tía quedó olvidado en la oscuridad de las noches sin tiempo, porque AMPARITO, era simple y llanamente la TÍA, y no había manera de confundirla, la TÍA es la TÍA para todos, incluyendo, sobrinos, hermanos, parientes y amigos.
Todos volando bajamos al puente a esperarla a la llegada del trabajo, con el tío Vladimir siempre dispuesto a ayudarla sobre todo en esos días de lluvia en los cuales la necesidad de pasar la quebradita que se volvía quebradota, hacia de sus invaluables servicios de “caballito” para pasar la tía una imperiosa necesidad, pues al barrio que era muy bonito eso ni se cuestiona, tenía unas vías de acceso de todos los demonios, con la lluvia volvía el camino un fangal, que ni modo que la tía en sus hermosos tacones puntilla pudiera ni de sueños caminar por allí, y como con la quebradita ahora de pantalones largos por causa del invierno solo quedaban dos opciones o pasarla o pasarla no había entonces como decía la abuelita otro remedio, "ese mal no tiene cura ponga el agua a calentar".
Entonces todos con paraguas y botas de hule, menos el tío Vladimir, siempre descalzo, porque nunca le gustaron los zapatos, tenia al parece ser una seria pelea casada con esta indumentaria, quien a pesar de andar descalzo le pegaba a un balón como con un cañón, motivo por el cual lo inscribieron en las reservas de su equipo de fútbol profesional preferido, pero ese es otro cuento, estábamos entonces todos presentes y combatientes en el puente esperando la tía.
Hola niño, y como está la ¿tucotona?, vaya usted a saber que era tucotona, pero ese era el nombre que la tía le tenía a “La Mona”,
Nunca pude saber porque en la familia todos tenían el nombre cambiados, lo digo por lo de Lucero, ya que Lucero es Luz Oliva, Mary es María Eugenia, León es Adolfo León, Vladimir es Vladimir Darío, Fanny es Fanny Rosa y Marta Elena es Marta Inés, creó que el abuelo los bautizaba a su manera y la abuelita los llamaba como a ella le daba la gana.
Fuera de eso los tíos también nos tenían nombre distintos, así que al final podía uno en la misma casa tener como tres o cuatro nombres o apelativos distintos dependiendo de quien te llamara.
Hermanito gracias por venir por mí, y empezábamos a subir la cuesta a la casa, donde la Abuelita esperaba con la cena caliente para la cansada tía y su comitiva.
EL EQUIPO DE FÚTBOL
Entonces, ¡qué zurdo! Listos para mañana, así llamaban al tío vladimir, muy listo.
Me voy a acostar temprano, mañana tenemos que madrugar. Quiero estar preparado. Esos chicos no van a tener idea de lo que les pasará, les vamos a dar una goleada que recordarán toda su vida". Sentados en la acera, dándole las últimas caladas a un cigarrillo, un grupo de jóvenes jugadores del equipo del barrio, con refuerzos de Niquia y la Cumbre, se preparaban para el emocionante duelo futbolístico de los cuartos de final que se celebraría al día siguiente.
Todos listos con sus pertenencias al hombro, mientras el autobús de escalera hacía sonar sus bocinas, llamando a los pasajeros rezagados. Hubo besos de todas las novias, hermanos y vecinos para los embajadores del barrio. "Vayan muchachos y hágannos quedar bien. Son los mejores, por algo están en primer lugar en la tabla", decían con orgullo los vecinos.
Observamos cómo la chiva partía con las esperanzas del barrio.
Aproximadamente a las cuatro de la tarde, Doña Inés, Doña Inés, entró la señora Dora. "Por favor, prenda la radio, prenda la radio. Parece que los muchachos del equipo tuvieron un accidente y hay heridos e incluso muertos. Están transmitiendo las noticias". La abuela se quedó inmóvil y solo alcanzó a decir: "Dios mío, protégelos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén", respondió doña Dora angustiada, con lágrimas en los ojos. Lentamente, ambas mujeres se dirigieron a sentarse como si fuera un ritual, y suavemente la abuela encendió la radio, con temor a que su fiel compañero confirmara las noticias que doña Dora le estaba transmitiendo.
"El Reporter ESSO, el primero con las últimas noticias".
"En las cercanías del municipio de Yarumal, a la altura del puente, un autobús que transportaba al equipo de jugadores del municipio de Bello, que esta tarde se enfrentaría al equipo local, se precipitó al vacío, llevándose consigo a sus ocupantes.
Parece ser que la causa del accidente fue una falla mecánica. Hasta el momento, los organismos de socorro no han podido determinar el número de víctimas, ya que la pendiente del terreno ha dificultado las labores de rescate".
"Permanezcan en sintonía, les iremos informando a medida que los hechos se desarrollen".
La abuelita y doña Dora, pálidas como papel, se miraron sin decir nada.
Apagaron la radio y salieron a la puerta de la casa. Los vecinos estaban en la calle, comentando en voz baja, con el alma en vilo, sin saber con certeza quiénes estaban ilesos, heridos o muertos.
Lo peor era que no podían hacer nada. Alguien dijo: "¿Por qué no rezamos mientras llegan las noticias? En la casa de la esquina, empezaron diciendo:
'Dios te salve, María, llena eres de gracia...'".
ía: Yo estaba allí, vi a León, mi hermano, entrar pálido. Me susurró al oído que saldría hacia Yarumal de inmediato para ver cómo podía ayudar, ya que decían que no había sobrevivientes... Mi mamá, que tenía un oído de tísico, como dicen, intentaba preguntar qué pasaba, pero la distraje. León fue a averiguar cómo estaba Vladimir. Luego se comunicó conmigo y me dijo que vio a Vladimir sentado en la puerta del hospital con la cabeza partida en dos.
Lentamente, comenzaron a llegar los coches fúnebres y las ambulancias.
En cada casa dejaban un ataúd. Solo hubo dos sobrevivientes, mi tío Vladimir y otro joven de La Cumbre, al que apodaron "el astronauta" porque estaba enyesado de pies a cabeza.
Fue un luto total. Todo el barrio y los barrios vecinos estaban de luto. Ya ni siquiera lloraban, no había lágrimas suficientes para tanto dolor.
Pasaron meses y meses de sufrimiento para esta gente que, en un momento, estaba despidiendo a sus héroes y horas más tarde recibía sus cuerpos sin vida.
Nadie quería hablar del tema. Lo único que a veces se oía era que Vladimir estaba tratando de rescatar a uno de sus compañeros cuando el vehículo cayó y le partió la cabeza con una barra de hierro.
Por pura casualidad, no lo mató. Como él mismo bromearía años después, "la maldita barra me hizo el partido de por vida".
Nunca volvió a comentar más sobre el tema. De todos modos, se sabía que, mientras intentaba socorrer a un compañero, el vehículo cayó y lo partió en dos.
Creo que esa tragedia, junto con lo del chero, marcó su vida de manera devastadora, y en ese accidente también murieron sus aspiraciones de destacar en su pasión y razón de ser, el fútbol.
Lo que sí es cierto es que ese accidente arruinó los prometedores futuros de una generación.
Resulta irónico que suframos más por los muertos que no enterramos que por los que sí.
Hay personas que nacen con una estrella que las guía hacia destinos insondables. Mi tío parecía ser de ese tipo de personas.
Los problemas nunca dejaron de perseguirlo, no sé si los buscaba él o si ellos lo encontraban, pero el tío nunca parecía salir de uno para meterse en otro.
JFK
Un líder joven, apuesto, controvertido y carismático con su joven y bella esposa habitan la Casa Blanca, sus decisiones en torno a la forma como la USA, debe afrontan su relación con los países del tercer mundo son cuando menos controversiales y ni que hablar de su explosivas opiniones con relaciones a la política externa de URSS y el comportamiento del mundo en lo que se dio por llamar la “guerra fría”, sin duda este joven líder tenia al mundo de cabeza, creando a su paso amigos pero también muchos y poderosos enemigos.
Su actitud resuelta y episodios como el de bahía cochinos llamada la invasión de “Playa Girón” ,operación militar donde las tropas anti Castrista adiestradas por la CIA, invadieron a CUBA, aunque la operación que trataba de arrebatar el gobierno a Fidel Casto, que el gobierno de la casa Blanca veía como punta de lanza de comunismo y fuente de inspiración para los países en el continente americano, fracasó en solo 3 días, este hecho tensó al extremo la ya muy tirante y maltrecha relación USA-URSS , sin embargo si mostró al mundo que aunque joven no se iba con chiquitas.
Para acabar de completar su vida personal más propia de un estrella de Hollywood que la de un carcamentoso anciano a el que estaban acostumbrados los americanos, no ayudaba precisamente a que las fuerzas conservadoras de su país y demás, se encontraran satisfechas y tranquilas precisamente.
Además con la rubia y despampanante Monroe entre las sabanas presidenciales decían, la cosa no era como para pasar desapercibida con la vida del joven y enamoradizo presidente.
Nuestro país que se asomaba tímidamente al contexto mundial, hizo parte de la reunión que al final firmaría, la carta de “Punta del Este” con la cual los Estados Unidos con el afán de contrarrestar la influencia de la revolución y las ideas reformistas se comprometió a brindar ayuda económica a los países firmantes, como Venezuela, Brasil, Argentina, Perú, Chile y Colombia, estando en la presidencia Alberto Lleras Camargo obra que continuo durante la presidencia de Carlos Lleras, el propósito de esta ayuda económica era invertir en la Reforma Agraria, analfabetismo y vivienda, con dineros de la “Alianza para el progreso”, se da nacimiento al Instituto de Crédito Territorial ICT, que inició construcción de vivienda urbana para familias de ingresos bajos y vivienda de interés social, gracias a estas iniciativas los abuelos pudieron después de haber pasado las de san Patricio a causa de la violencia política y haber perdido todas sus pertenencias una y otra vez, hacerse a una casita propia, “La nueva casa”, no es de extrañarse pues que ambos fueran hinchas número uno de John F. Kennedy , JFK como se le conocía, y su política liberal fuera de ser avalado por el candidato liberal de sus amores Carlos Lleras.
Era apenas normal la profunda tristeza llanto frustración y la cólera que los embargó, cuando por las noticias se supo que su muy admirado personaje de la política internacional había sido muerto en la flor de su brillante carrera en las calles de Dallas, Texas.
Eso es imposible en los Estados Unidos no matan presidentes dijo alguien desprevenidamente, al enterarse de la noticia del magnicidio, pero desafortunadamente, si era posible.
No se puede describir el grado de desconcierto y amargura con que estas humildes personas vivieron estos momentos de tristeza, haciendo suyas estas duras horas de incertidumbre mundial, pegados al radio, como si algo muy suyo hubiera muerto, la verdad era que sentían que en este joven presidente aunque lejano tenían un amigo.
El abuelo tomó algunas iniciativas para que el barrio en que vivimos mínimamente brindara un sentido homenaje a su amigo de ideología, por lo tanto el barrio pasó a auto nombrarse, Barrio Kennedy no se a estas alturas oficialmente este nombre alzó vuelo, pero en las paredes de los solares como el de la vieja Nuncia, lucía en letras verdes y brillantes “BARRIO KENNEDY”.
EL ESCAPARATE DE JUGUETE
SEVELINDA PARADA, aquí estoy pero sentada , con esta frase se da inicio el programa La escuela de Doña Rita, programa de humor que sin falta escuchaba todas las mañanas la Abuelita, pues a su buen humor, sumaban las historias ocurrentes, noticias del día y críticas de todo género manejadas con el más fino humor, a los cuales no dejaba la Abuelita de hacer uno que otro apunte gracioso de su autoría, mientras escuchaba, raspaba las arepas a dúo con un periquito verde, mas bulloso que la misma raspa y que nunca he podido ubicar como llegó a ser parte integrante de la familia , compañero de dueto de la Abuelita en la melodía que interpretaban juntos cada mañana ella con su raspa sobre las arepas y el con sus chillidos acompasados, nos decían que no había manera de continuar durmiendo, era ya la hora del diario despertar, a cumplir con la rutina de ir a las escuela los niños y al trabajo los adultos, salíamos apresurados los unos y los otros, pues la cogida del bus al trabajo no era ningún chiste, y nosotros que estudiábamos a una cuadra del colegio, siempre saliamos cuando sonaba la campana.
La maestra Cecilia, es una coincidencia que esta maestra se llamara igual a la de mi kínder, decía, repitan conmigo, dos y dos son cuatro, cuatro y dos son seis, seis y dos son ocho y ocho dieciséis, a ver niños.
Estábamos en eso cuando suavemente llaman a la puerta, después de un breve diálogo de la señorita en la puerta con alguien que no se sabe quién es, me llaman.
Si señorita, ya voy, la tías Mary y Lucero serias en la puerta, me dicen, la Abuelita tiene que hablar muy seriamente contigo.
Estas palabras me preocuparon, pues no sabía que travesura mía podían haber descubierto de la cual yo ya ni me acordaba.
En presencia de la Abuelita me suelta lo siguiente, niño como tú sabes, cada mes hay que pagar las cuentas de servicios, la comida y otras cosas, por tal razón como también debes saber hay un dinero que asciende a la suma $$$, la cual debe ser pagada a las personas a quien se les debe, pues sucede que el tal dinero no aparece por ninguna parte y se está necesitando, pero a mí se me ocurrió, que debido a tus dotes de gran investigador y persona hábil en descubrir tesoros que podrías ayudarnos a encontrarlo.
¿podemos contar contigo en esta misión ?
Qué carajo, como me iba a negar a semejante aventura, yo el paladín de la justicia, deshacedor de entuertos como el Quijote de la Mancha y héroe de muchas batallas ganadas a fantasmas de sábanas y leones disfrazados de perro, y uno que otro tigre rondador de techos haciéndose pasar por gato.
Se inicia la búsqueda minuciosa por toda la casa, no queda un rincón, por oculto, ni tabla, ni piedra que no fuera oscultada cuidadosamente en busca del dinero perdido.
Si será que lo encuentra? decían atrás mío algunos incrédulos de mis habilidades detectivescas, y la Abuelita, Pues claro, den le tu tiempo que lo encuentra, lo encuentra, yo seguía con mis pesquisas, hasta que cansado me siento en el piso y reflexiono.
Esto de la búsqueda directa no está funcionando, si yo hubiera tomado ese dinero donde lo habría escondido, ¿donde , donde ? como iluminado por el espíritu santo llegó una voz fuerte y clara.
EN EL ESCAPARATE.
Claro, pero si soy tonto donde más podría uno guardar el dinero sino en el escaparate, como un rayo me enfile al escaparate de juguete de “La Mona” y que sorpresa me llevé, allí efectivamente en un bultico pequeño, en uno de los cajoncitos estaba el dinero esperando ser encontrado.
Que les dije que si había alguien capaz de encontrarlo era él, expreso el satisfecho el cliente de mis habilidades, fui devuelto a la escuela.
Un sentimiento raro circulaba en mí, no me sentía del todo satisfecho, en el aire había algo raro que no me acababa de convencer, no todos parecían convencidos de mi gran labor, a pesar del hallazgo, por más que lo pensé no lograba captarlo, abrían de pasar muchos años, antes de que “La Mona” en un rasgo de sinceridad mientras subíamos al morro donde actualmente suelo hacer ejercicio en una de sus venidas a el país, entre risas, me confesara.
A que no sabes quien puso el dinero en el escaparate de juguete, ¿te acuerdas?
Pues claro que me acuerdo.
Pues fui yo, Te echaron la culpa a ti, pero la Abuelita manejo eso con tacto e inteligencia que no tuve que pasar por la pena de confesar lo que hice , dejé entonces las cosas así.
Le pregunté por qué no lo dijiste en su momento. ¿Para qué? respondió, total ya habías encontrado el dinero y al final eso era lo que todos querían.
Mira, en este mundo quien es el culpable no es importante, lo importante es encontrar un culpable.
Seguimos caminando la dura cuesta del morro, yo me quede pensando ,dije para mi, he aquí una prueba de lo que en alguna ocasión en medio de una de sus típicas salidas la Abuelita definió como el mandamiento cero y rey de de nuestra cultura.
Después de que yo me muera aunque no vuelva a salir el sol y que más tarde en medio de un serio disgusto por algo que ella consideró una injusticia re definió de una manera brusca como , Después de que yo esté bien, los demás que se jodan.
Frase esta, sobre del comportamiento egoísta de muchos de nosotros y que vemos en el día a día, hasta en la hora de hacer una simple fila para entrar a cine, cuando algunas personas haciendo gala a plenitud de lo que la Abuelita sentenció, se pasan por encima de todos y rematan burlándose o insultando a los demás, terciando con la actitud de que yo soy más listo que todos ustedes y por eso puedo pasarles por encima, parquearme donde me da la gana como me da la gana , sabiendo que hay un letrero que dice , “parquear en reversa o prohibido parquear, poner el coche sobre el lugar reservado a los minusválido, retener el ascensor de forma innecesaria, colarse en la fila o pagar para que le sedan el turno, prender el celular donde se dice claramente, está prohibido, pasarse el semáforo en rojo porque nadie me está viendo, o tomar el semáforo en amarillo como última oportunidad para pasar, comprar boletas revendidas, y tirar la basura a la calle.
¿Cuántos de nosotros hemos practicado el sagrado mandamiento cero de la abuelita, me pregunto?
QUIEN MATO AL SEÑOR MORE
¿Quién mató al señor Moré?
¡Yo maté al señor Moré!
¿Por qué mató al señor Moré?
Estas frases resonaban en la radio, indicándonos que era hora de reunirnos en familia alrededor del super-heterodino o radio, como se le llama ahora. Era una de las posesiones más preciadas de la Abuelita, ubicada en uno de los dos anaqueles de su cama blanca como novia. El otro estante estaba lleno de libros de cocina y el omnipresente "Médico del Hogar". En el centro, un camafeo del Divino "Hecce Homo" adornaba su lecho, figura que precedía todas sus oraciones. Aunque se declaraba atea, liberal y estrecha, nunca dejaba de rezar antes de acostarse, por si las moscas, decía ella. No quería hacer enemigos por doquier.
Esa cama era el lugar favorito de la familia, desde donde la Abuelita, como un trono, daba consejos, instruía y alimentaba su insaciable apetito de conocimiento a través de la lectura.
El caso es que al señor Moré, director de un colegio de adolescentes, lo mataron porque descubrió a uno de ellos alterando las notas de los exámenes. En su intento por evitar ser descubierto, le golpearon en la cabeza con un objeto contundente, causándole la muerte. Una muerte natural, podríamos decir, considerando el impacto recibido.
Estas y otras radionovelas, precursoras de las actuales telenovelas, como "La máscara de carne", una historia sobre un médico que descubrió el secreto de la eterna juventud al matar a jovencitas y hacerse un trasplante de piel, estaban en boga. Esta trama reflejaba la popularidad actual de la cirugía estética de rejuvenecimiento facial, aunque de una manera un tanto macabra, con muertes incluidas. Este famoso médico de la novela fue un precursor, innovador y visionario, podríamos decir.
"La Saltimbaqui" era como la versión de Romeo y Julieta en un circo, donde maltrataban a la protagonista por ser hija de un cirquero, mientras su enamorado, hijo de un acaudalado hombre de negocios, intentaba rescatarla y llevarla a su Romeo.
"Arandú" era un príncipe indio y su fiel Taolamba, envueltos en toda clase de peripecias, castigando a los villanos y rescatando a princesas en apuros en plena selva.
"El bucanero audaz" navegaba rápidamente por los mares en su barco persiguiendo tesoros y capturando barcos enemigos. Mientras tanto, su corazón era cautivado por una linda princesita acosada por los pretendientes disfrazados de príncipes.
Y cómo olvidar al archifamoso superhéroe de turbante blanco, con una impresionante esmeralda incrustada, quien se adentraba en los rincones más oscuros del mundo para descubrir el mal, siempre acompañado de su inseparable y pequeño amigo Solín, que tenía poca paciencia, según palabras de nuestro enigmático protagonista, KALIMAN, el hombre increíble. No puedo dejar pasar por alto el día en que este valeroso trotamundos llegó a Bogotá en busca del mal para erradicarlo. Hubiera sido divertido que su llegada se hubiera retrasado unos años, porque habría atrapado a un montón de malhechores, malísimos y requetemalos. Terminaba envuelto en cada aventura con mujeres hermosas.
La Abuelita nos contaba pacientemente y con todo detalle cada una de estas historias, respondiendo a las miles de preguntas que le hacíamos. ¿Qué es un saltimbanqui? ¿Cómo se ponía la máscara? ¿Tenía algún hilo detrás? ¿Cómo entraron los estudiantes al cuarto de calificaciones si estaba cerrado con llave? ¿Cómo podía Kaliman viajar en primera clase por todo el mundo sin trabajar, solo persiguiendo criminales? Estas y otras preguntas difíciles, sin duda, ponían a la Abuelita en aprietos, pero ella, con humor y sabiduría, respondía lo que sabía y se inventaba lo que no, ofreciendo explicaciones doctas sobre el asunto. Después de la novela, nos brindaba comentarios y anotaciones más sustanciosas que la misma historia. Además, nos compartía chistes, anécdotas y relatos complementarios sobre las novelas. En ocasiones, se animaba a contar historias sobre la Madre Monte, la Pata Sola, el Mohán, el Mangón Verde, el Chupasangre y otros mitos y leyendas de nuestra tierra.
Recuerdo un relato sobre una niña que, por envidia, fue tragada por la tierra y quedó encadenada con medio cuerpo fuera. Para evitar que se mojara, tuvieron que construirle un techo. Cuando alguien sentía envidia, se escuchaban las cadenas moverse a sus pies, y casi podíamos oírlas. No por envidioso, claro está, sino por lo realista de los relatos.
La Abuelita solía decir: "Deben saber, niños", mientras se acomodaba las gafas con su gesto típico, "que a mi papá, un personaje escrupuloso hasta la médula, le pasaba de todo". Relataba una anécdota en la que, durante la cena, se apagó el candil del comedor, ya que en esa época no existían bombillas como ahora, aclaraba. Contra su costumbre, mi abuelo continuó comiendo, pues tenía mucha hambre. Cuando la luz volvió, descubrió que tenía medio bocado en la boca: una cucaracha. "A los escrupulosos les pasa de todo", solía decir.
También contaba historias de su infancia, como aquella vez que la enviaron a la farmacia a comprar un remedio llamado "Zarza parrilla de Bristol". Durante todo el camino repetía el nombre, pero al llegar a la botica, le pidió al farmacéutico un frasco de "Salta pa' arriba un frisol". O aquella otra ocasión en la que la mandaron a lavar la loza, un término que significa lavar los platos y utensilios de cocina. Mientras lo hacía, se le rompió un vaso muy valioso para la madre de mi Abuelita. Ante el reclamo, ella respondió: "Yo no lo rompí, ¡ese vaso ya estaba podrido!".
Fueron muchas historias y chascos de la vida contados con todo detalle, como a la Abuelita le gustaba hacerlo. Sus relatos llenaron mi estómago de dulces y mi espíritu de añejas historias familiares.
LINTERNA VERDE
Linterna verde, Superman, Batman, La Mujer Maravilla, el Llanero Solitario, Tribilín, Mr. Mortis... todos ellos desfilaban ante mis ojos maravillados mientras el dueño de la tienda extendía un montón enorme de revistas frente a mí. La Abuelita me decía que eligiera unas cinco para llevar a casa, pero eran tantas y tan coloridas que no podía decidirme. Me quedé paralizado, las tocaba, las escogía, las volvía a colocar; la emoción era abrumadora.
Sin embargo, la Abuelita vino al rescate y me dijo que eligiera las que más me gustaran, sin importar cuáles. Después, podríamos llevar las que comprara de vuelta al señor y cambiarlas por otras que quisiera leer. Un mundo nuevo se abrió en mi mente.
Llevamos las primeras revistas a casa y en un abrir y cerrar de ojos ya las había leído todas. Estaba listo para cambiarlas, pero había un problema: esto, como todo en la vida, era un negocio, y debía pagarle al señor una pequeña cantidad para que me diera otras revistas a cambio de las mías. Entonces pensé: "Así que esto es cómo funciona". La Abuelita cubrió el costo del primer intercambio, pero yo me preguntaba cómo haría para seguir cambiando revistas, ya que no podía esperar que la Abuelita me diera dinero todos los días. Pasé la noche pensando en ello...
Al día siguiente, tenía la solución. Decidí alquilar las revistas a otras personas por una pequeña cantidad. De esta manera, las personas podían leer las revistas sin tener que comprarlas, y yo ganaba dinero para comprar más y cambiarlas por las que tenía.
Así que, con las cuatro o cinco revistas que tenía, fui donde mis amigos y les propuse que me alquilaran las revistas. ¡Y funcionó! No podía creerlo, me pagaban por leer mis propias revistas. En pocos días, tenía suficiente dinero para aumentar la variedad y cantidad de mi inventario y cambiar las que ya había leído.
La Abuelita, que no era tonta ni perezosa, vio la oportunidad y se asoció conmigo. Decidimos montar un negocio formal de alquiler de revistas. Utilizamos algunos ahorros que tenía y fuimos a los grandes proveedores de revistas. Hablamos con los dueños y el negocio estaba en marcha. La clave era que no necesitábamos comprar todas las revistas de una vez, sino que podíamos alquilarlas de los mayoristas pagando un pequeño depósito. Teníamos las revistas durante 8 días, las alquilábamos dos o tres veces y luego las cambiábamos de nuevo. Manteníamos la mercancía en rotación sin arriesgar todo nuestro capital. Lo que necesitábamos era una clientela cautiva, y eso fue exactamente en lo que nos enfocamos la Abuelita y yo: conseguir clientes.
Colocamos un expositor en el pasillo de nuestra casa con las últimas novedades. La Abuelita se dio cuenta astutamente de que las novelas de amor eran lo más solicitado, así que agregamos títulos como Corín Tellado, Selene, Mi Amor y Yo a nuestra oferta. Pronto, nuestro negocio se llenó de lindas jovencitas que alquilaban revistas de amor. Se convirtieron en nuestro público principal. Ya no teníamos que ir a cambiar las revistas a los mayoristas, porque ahora ellos mismos nos entregaban lo mejor de su inventario personalmente. La Abuelita sabía cómo atenderlos especialmente. Recuerdo a uno de ellos llamado William, que solía aparecer cada fin de semana alrededor de las seis de la tarde, diciendo: 'Por aquí voy llegando, señora María Rosa'. Aunque en ese momento no entendía la referencia, ya que la Abuelita se llamaba Inés, más tarde supe que era una canción. El buen señor disfrutaba charlando durante horas con la Abuelita. Me parecía que él sentía algo por ella, pero al final resultó ser un buen tipo, sobre todo porque me prestaba libros de policías recién publicados y las últimas revistas mexicanas, que eran muy populares. Teníamos crédito directo y lo más importante: podía leer tantas revistas como quisiera mientras esperaba a los clientes o atendía el negocio. Incluso hacíamos entregas a domicilio de los pedidos.
Con el tiempo, nuestro negocio se diversificó. Muchos clientes preferían leer las revistas en nuestra casa, así que la Abuelita decidió ofrecer cremas, velas, cuadernos y hostias con arequipe para que nuestros clientes pudieran comer mientras leían. Ella decía que la actividad mental produce hambre.
Nuestro negocio duró hasta que la televisión se puso de moda. La gente prefería ver programas como Animalandia con Pacheco y su mascota Coco, Operación Ja-Ja (que más tarde se llamaría Sábados Felices), La familia Ingalls, Lassie, El Hombre Nuclear y la Mujer Biónica, Los Picapiedras y el siempre perspicaz Coyote persiguiendo al Correcaminos, que le daba una paliza tras otra. También estaban las novelas con la llorona de Verónica, una señora muy guapa, y la Mujer Maravilla, que era maravillosa en todos los sentidos. A la Abuelita no se le escapaban las novelas nacionales con Ali Humar y Julio César Luna, sus actores favoritos. ¡Decía que eran unos papacitos!
Pero los tiempos cambian y las costumbres también. Aunque intentamos incursionar en el negocio de proyectar películas desde las 6:30 pm por 5 centavos hasta que saliera el mensaje institucional 'Vamos a la cama, que hay que descansar, para que mañana podamos madrugar', no funcionó tan bien.
EL MALOSO
En todas las épocas y en cada rincón del mundo, la diversidad de personas y personalidades crea un mosaico continuo en la vida, donde solo la tolerancia y el respeto por las ideas y comportamientos humanos nos pueden llevar adelante.
Cuando la intolerancia se impone, las guerras por ideales sirven a intereses egoístas, y cada individuo interpreta los hechos, circunstancias y escritos según su conveniencia, tergiversando cada palabra y convenciendo a otros de ser los poseedores de la verdad revelada. Últimamente, se ha utilizado una palabra para describir este comportamiento: doxa, un término acuñado por Parménides hace muchos siglos y posteriormente utilizado por Platón para referirse al conocimiento engañoso asociado a la imaginación, la fe o las creencias, en contraposición al episteme o conocimiento científico. En la actualidad, algunos autores se atribuyen esta palabra, atrayendo seguidores que la utilizan como una bandera para demostrar su gran cultura.
Siempre ha habido personas que piensan, manipulan y utilizan a otros, así como personas que disfrutan siendo manipuladas por comodidad, falta de personalidad o simple ignorancia. El hecho innegable es que, como decía la Abuelita, si en un momento Dios decidiera que todos fueran iguales en riqueza pero mantuvieran su forma de ser, estoy segura de que en tan solo quince días volveríamos a tener ricos y pobres. Mientras algunos verían esta igualdad como una oportunidad para enriquecerse administrando los bienes de otros a cambio de una cuota mensual cómoda, otros se dedicarían a pasear por lugares donde nunca habían estado o a comprar cosas para sí mismos y sus hijos que nunca habían tenido. En cuestión de un año, todo volvería a ser igual que ahora, o quizás peor.
En nuestro barrio, también había representantes de toda la gama de la humanidad, con virtudes y defectos. Estaban la chica bonita y la fea, el señor rico y el que aparentaba serlo, el trabajador incansable, el honesto, el tendero, los muchachos traviesos y los responsables, el trabajador al que nunca le faltaban problemas y el avaro del que recuerdo los chistes que se hacían en su honor. Se cuenta que una vez un atracador se le acercó de manera intimidante y le dijo: "El dinero o la vida". Y él respondió: "¡La vida!, porque el dinero lo necesito". Claramente, este personaje era el maloso del barrio, un individuo intimidante y pendenciero que pasaba más tiempo en la cárcel que en su casa debido a pequeños delitos como atracos y robos.
La Abuelita solía decirme: "Niño, en la vida debes aprender a ser amable, considerado y cortés con todas las personas. No necesitas ser amigo de todos, ya que los verdaderos amigos son pocos, pero una persona respetuosa generalmente será respetada. Nunca sabes cuándo en tu vida puede ser más útil el apoyo del malo del pueblo que el del bueno, porque este último puede no estar presente o no atreverse a alzar la voz en tu nombre. Mientras tanto, el malo puede fácilmente decir: 'Dejen a ese hombre, es un bacan'. Este simple hecho puede salvarte la vida. Un buen truco es poder identificar qué tipo de malo es y utilizar ese conocimiento en tu beneficio".
Pienso, decía, que hay tres tipos de personas malas: los que saben que son malos y hacen maldades (estos son peligrosos pero conocidos por todos), los buenos que de vez en cuando hacen maldades (en esta categoría estamos casi todos) y los más peligrosos de todos, los malos que hacen maldades y creen que son buenos. Ahí es donde entra un Hitler. Si no eres una buena persona, finge serlo, nadie notará la diferencia.
Mi tío Vladimir, aprovechando las visitas de las chicas guapas del barrio a nuestro lugar de alquiler de revistas, donde disfrutaban de las novelas románticas y de los chicos atractivos de las mismas, trataba de seducir a "La Rosario". En aquellos tiempos, no se decía Pedro, Juan o Diego, sino "El Pedro", "El Juan" o "El Diego", y, por supuesto, "La Rosario", "La Carmen" y "La Amparo","La Rosario" era la hermana del maloso del barrio, "El Fabián", quien era amigo inseparable de los malos del oeste, como se hacían llamar. Este grupo estaba formado por "El Mao", "El Nene", "El Babel" y "Pintuco". Estos chicos caminaban con actitud desafiante, los tenis doblados y un cuchillo escondido en el brazo como si estuviera enyesado. Eran trabajadores poco honestos que fumaban chirusa y eran perseguidos por Juan sin Miedo, el paladín de la justicia que nunca falta. Este sargento de policía había tomado como lema el eslogan de la radionovela "La ley contra el hampa": "Donde aparece el delito, la justicia vigila implacablemente". Y, en efecto, Juan era implacable, habiéndole disparado en varias ocasiones a estos malosos, incluso una vez hiriendo al Nene en las posaderas mientras huía, dejándolo sin poder sentarse durante al menos un mes.
Los chicos del barrio nos reuníamos en la punta del oeste, a pesar de los regaños y advertencias de nuestros mayores, para escuchar las hazañas rocambolescas de los malos. Es bien sabido que a los jóvenes les gusta más este tipo de personas perversas y sus historias que las que pudiera contar el señor de la esquina, sentado en su mecedora mientras acaricia su abultada barriga de siete meses de embarazo.
Bueno, empezaba a decir "El Fabián", en la cárcel las cosas son diferentes, allí la moral y las leyes se crean según las circunstancias, y lo que dicen la Biblia o la Constitución tienen poco o nada que ver. Por ejemplo, decía mientras daba una calada a su cigarrillo de marihuana, si un preso le quita los zapatos a otro preso, el primero se los había robado legalmente. Como les decía, las cosas son muy, pero muy distintas dentro de la cárcel, sin importar cuánto se esfuercen las instituciones con sus principios rígidos y sus grandilocuentes palabras.
Volviendo a lo que les quería contar sobre mi tío, él se las arreglaba para encontrarse con "La Rosario". Y una vez que estaban acurrucándose en el corredor de la casa de ella, llega "El Fabián" y los pilla infraganti. Con su peculiar filosofía de vida, le dice a mi tío con su voz de malviviente:
"Mi hermana es muy decente, puedes besarla, prestarmé 20 pesos.
Interés, ¿cuánto valés?", dice el adagio popular.
EL TV
En una caja fuertemente embalada llegó a nuestro hogar Un ojo al exterior, como lo llamó la Abuelita, era el segundo televisor de la cuadra y por lo tanto no dejaba de ser una novedad, tanto para nosotros como orgullosos dueños sino para todos, tanto para los vecinos como para sus curiosos hijos.
En verdad parecía un Ojo al exterior, una caja totalmente cuadrada de color dorado con estrías, con una pantalla verdosa que servía de protector al verdadero televisor sobre el cual no se podía ver ni siquiera los botones pues los mismos se encontraban empotrados en un compartimiento en el interior del mismo, que quien sabe quien fue el ingenioso que lo diseñó pero a cual nos vimos para siquiera prenderlo, pues nadie veía el famoso compartimiento finamente disimulado en el interior del chasis.
Después de buscar y rebuscar, y ya casi listos para empezar a buscar ayuda exterior, encontramos por accidente el famoso cubículo donde estaban los botones, ceremoniosamente la Abuelita le dio encendido todos nos quedamos paralizados esperando el milagro de la imagen, la caja mágica, dio un pequeño sonido, luego un resplandor que llenó toda la pantalla, luego un puntito brillante en la mitad y nada más.
Todos nos miramos sorprendidos y esperábamos que las películas empezaran a salir solas, pero la dichosa caja, se negaba de manera cobarde a presentarnos nada, orgullosa y terca, insistía en mostrar el famoso punto brillante, alguien dijo, pues claro los que pasa es que hay que sintonizarla, debe tener un dial como el de un radio para uno coger las emisoras.
Nos precipitamos a ver si tenía algo parecido.
Si había un botón grande y café con el título a un lado “CHANNELS” y un montón de números, Miércoles y cuál es el que funciona, dijo la Abuelita, pues mueva los todos pa' ver cuál es el que coge las películas, efectivamente se empezó a mover el botón lentamente, en cada paso el TV , hacia un ruido pero nada de película, en algunos se alcanzaba ver un brillo o rayas horizontales.
Ya casi esta que da, gritábamos todo al frente de la pantalla, pero lo máximo que logramos después de mover todos los botones, ”BRIGTH”, “SHARPER”, ”TONE”, “VOLUME” palabras esotéricas que ha nadie decían nada pero que presumíamos que debían hacer algo, hasta que un vecino con el “Ingles sin Fronteras, diccionario básico”, se apareció y empezamos a traducir.
Claro este es para que dé brillo, este otro es el del volumen, pero donde se pone la imagen, se terminó la noche y nada de nada.
Ave María pues, seria que se daño en la traída, dijo la Abuelita, después de servir el desayuno y ponerse las gafas para mirar detenidamente cada uno de los botones, después de mirar y remirar por todas parte alcanzó a ver por detrás un par de tornillos relucientes al pie decía “ANTENNA”, carajo, si somos vagues, exclamó, si le falta la antena, como va a trabajar.
Ahora donde conseguimos una antena para el televisor?.
Tremenda pregunta, pues en esa época no se conseguían la antenas como ahora, hasta en la carnicería, a todos se nos cayó el carriel como decimos en esta tierra,
Con tremendo TV y varados por trapo, dijo la Abuelita, de donde nos sacamos una antena, en estas pasó una semana hasta que el fin de semana alguien tocó la puerta,
Buenas tardes, ¿se encuentra doña Inés?
Abuelita, la necesitan en la puerta,
Ya voy, ya voy”
¿Cómo le va doña?, me comentó un vecino que tiene usted un problema con un TV que le llegó, yo soy técnico de TV y vivo por aquí cerquita, y vine a ofrecer mis servicios ¿si usted gusta?
“Como caído del cielo, mijo, pero siga, siga, quiere tomarse un jugo, o algo,
Un vaso de agua está bien,
¿Y dónde está el aparato?
Allí pero siga, siga, no mas faltaba.
Don Fabián, que así se llamaba el señor, se puso frente al TV, ajustó un par de botones y Oh milagro apareció un imagen, un montón de círculos concéntricos y unos triángulos y en la parte inferior SEÑAL DE PRUEBA, con un estridente pitido.
El que sabe, sabe y no es como el que está aprendiendo, qué alegría la de todos, por fin podíamos ver algo en la famosa caja, pero ¿y las películas, preguntamos? Ah, eso no se pueden ver sino después de las 6 de la tarde que empieza la programación , esto es la señal de prueba para que uno pueda ajustar el aparato, pero está un poco defectuosa la señal por aquí, por eso esta tan “lluviosa” la imagen, ¿Vamos a tener que hacerle una antena, si usted gusta?
Claro, claro, cuanto se demora, preguntó ansiosa la Abuelita, pues como unos dos días, pues hay que conseguir el cable y el material, mientras tanto, consigan el permiso para colocar la antena, ojalá en un sitio alto.
Mary vos que sos amiga de dona Guillermina decile, que si nos da permiso para poner la antena, debo decirles que la aludida Guillermina era la vecina del segundo piso.
La tía Mary voló, y en dos minutos estaba abajo, Que sí, que no hay problema, listo en dos días estamos aquí armando todo esto.
Efectivamente don Fabián se apareció a los dos días con algo que se parecía un Gancho para tender ropa pero más grande, esta es la Antena para su TV, dijo orgulloso, bueno vamos a ver la cosa es la siguiente, “Subimos la antena a la azotea del tercer piso, desde allí bajamos un cable hasta aquí y vamos moviendo la antena hasta que yo diga, dejalá ahí. Con alambre de ropa procedemos a asegurarla, ¿entendido?
Ahora ¿quién va hacerlo? Sentí varios pares de ojos mirándome, había sido una decisión, dedocrática por unanimidad.
Más a la derecha, mas a la izquierda, por allí, por ahí, por ahí, gritaban por el patio a viva voz, y como un teléfono árabe desde una ventana alguien me gritaba que por ahí, que la dejes donde estás, pero si estoy sobre la reja del patio, aquí no se puede clavar nada.
Que la muevas otro lugar dice don Fabián, y empiece de nuevo, hasta que al fin estuvo en su lugar, y la señal era perfecta, cuando bajé y lo vi, pensé, que trabajo tan bonito tiene don Fabián me gustaría algún día poder arreglar e instalar televisores.
Le comente este pensamiento a mi Abuelita y me dijó, Algún día mijo, quien sabe a lo mejor tengamos en la casa un técnico como don Fabián o mejor aún un ingeniero, ¿quién sabe?
Mucho cuidado con lo que deseas se te puede hacer realidad, pienso ahora.
Aunque La frase completa es "Cuidado con lo que deseas porque se puede cumplir", Quiere decir que a veces no sabemos lo que queremos y deseamos cosas que en realidad no son como creemos que son.
Los Rolling Stones en una de sus míticas canciones lo dijeron a su manera:
“You can’t always get what you want
But if you try
You may get what you need”
No puedes conseguir siempre lo que quieres,
Pero si lo intentas
Puedes tener lo que necesitas.
No es que sea exactamente lo mismo, pero puestos a filosofar me parecía bien ampliar conceptos.
EL VIAJE A LA LUNA
En la prensa que el Abuelito traía los domingos en primera página, “UN PEQUEÑO PASO PARA UN HOMBRE, UN GRAN PASO PARA LA HUMANIDAD”, el astronauta Neil Armstrong, acompañado de Edwin Aldrin, quien fue el segundo hombre en la luna y el tripulante de la nave Apollo 11, Michael Collins, fueron los primeros seres humanos que pisaron la luna, este es el máximo logro de la humanidad en cuanto este tipo de retos se refiere, desde que por primera vez un ser viviente , la perra Laika , de una misión espacial de URSS, mostrara que los viajes al espacio son posibles .
Abuelita, ¿si es verdad que ya hay gente que vive en la luna?, le pregunté, no tanto como vivir en la luna, pero si hay personas, que fueron allí, y están haciendo investigaciones, para ver si es posible habitarla y tener un mejor conocimiento sobre todo lo que nos rodea.
Pero si no van a vivir allí, ¿para qué van, lo mismo podrían estudiarlo desde aquí o no?
Mira niño, el caso es que el ser humano desde tiempos inmemoriales , siente una profunda curiosidad por todo lo que lo rodea, así como tú en este momento me preguntas cosas, las personas , también lo hacen, desde preguntas sencillas.
¿Porque el agua hierve?, que hace que los aviones vuelen”, como se mueven los carros?, porque no se hunden los barcos?, como le mandan las imágenes a los televisores?, estas y mil preguntas siempre están en las mentes de las personas, las respuestas a las preguntas pueden ser muy simples o demasiado complejas, pero puedes tener la seguridad que siempre habrá quien intente darle respuesta, o porque la encuentra o porque se la inventa, pero no hay nada que atraiga mas a una persona que el deseo de saber el porqué de las cosas, no necesariamente hay nada detrás de la pregunta o la respuesta, solo el afán de saber por el saber, desde luego a tantas respuestas y preguntas, no ha de faltar el que le de aplicación y de allí salen los inventos, que nos hacen fácil la vida, yo siempre he pensado y es mi criterio muy personal que la madre de la inventiva es la pereza, sino fuera por la pereza de subir escalas nadie hubiera inventado los ascensores, digo, y colocó esa mirada de niña traviesa que solía poner cuando pensaba o decía algo que iba en contra vía de los principios usualmente aceptados, pero sin apartarnos del tema, el viaje a la luna tiene como objeto demostrar que lo que el hombre piensa es capaz de hacerlo, esto que estamos viendo en la prensa no es más que el resultado de el pensamiento de varias personas, entre ellas, Julio Verne, que pensó que este viaje era posible y escribió su libro, “DE LA TIERRA A LA LUNA” y otros maravillosos libros, como “LA VUELTA AL MUNDO EN 80 DIAS”, “20.000 LEGUAS DE VIAJE SUBMARINO”, yo personalmente soy muy aficionada a su literatura, de sus libros los dos primeros ya fueron realizados hasta donde yo sé, con creces por los seres, humanos, pues ya le damos la vuelta al mundo en menos tiempo en un avión, el pensó que la cosa se hacía en un globo, pero claro el no tenia aviones., el caso es que si alguien piensa algo, está a la mitad del camino de conseguir hacerlo, por eso no debemos nunca dejar que nos digan que no se puede, ya que esta frase en general implica es lo siguiente,
No hay los recursos apropiados,
o la tecnología apropiada,
o los hombres capaces,
pero dista mucho de ser imposible , pues esta frase me dice mas de hombres incapaces que cosas difíciles reales, que existen desde luego, no se puede ser iluso y pensar que todo lo puedo hacer yo solo, pero con el tiempo y un palito, las cosas van resultando y el viaje a la luna, hijo mío es una muestra que lo que uno se propone, lo consigue.
DE COMPRAS
Mi mamá siempre le gustaba estar bien vestida, como ella misma decía: "Uno puede ser muy feo, pero no tiene por qué ayudarse a verse peor". Recuerdo cuando la abuelita le decía, "Mija, ¿cuándo estará lista?". Y desde su habitación, mientras se arreglaba, me respondía: "Ya casi, mamá, ya casi. Es que no he podido abrir el neceser donde tengo los cosméticos. Alguien me cambió la clave". Yo fingía desinterés, aunque en realidad fui yo quien había intentado descifrar la famosa clave, curioso por saber cómo funcionaba. Mi abuelita decía entre risas: "Este niño desarma un balín".
Entonces, uno de mis tíos se acercó y ofreció ayudar: "Pase pa'ca, yo se lo abro". Con una horquilla de cabello, violó la alta seguridad del neceser con su clave de cuatro dígitos.
Finalmente, listos para salir a la calle, mi mamá dijo: "Tenemos que ir primero a las tiendas de autos a buscar el parabrisas del carro de Gilberto, porque se lo rompí de una pedrada". Mi abuelita la miró sorprendida y preguntó cómo había sucedido eso. Mi mamá explicó: "Estaba en el 'Destapado' con una vieja y lo llamé. Él hizo como si no me oyera, así que le lancé una piedra. No le di a él, sino al parabrisas del carro. Ahora no lo podemos encontrar por ninguna parte. Hemos buscado en Cali, Bogotá, y ahora solo nos queda esperar a ver si lo encontramos aquí".
Tomamos un taxi, a pesar de que a mi mamá no le gustaban los buses. Según ella, en los buses siempre se monta mucha gente, te tocan y es incómodo estar con tacones.
Recorrimos todas las tiendas de autos en busca del parabrisas. Después de varias llamadas, finalmente encontramos una opción: "Mire señora, nosotros no los tenemos en existencia, pero podemos pedirlo desde Panamá. Si nos cancela el 50% por anticipado, lo traemos y se lo instalamos cuando llegue". Después de concretar el negocio, mi mamá exclamó: "Estamos 'casos'", haciendo referencia a que todo estaba solucionado.
Continuamos con nuestras compras, explorando las tiendas de ropa y calzado para damas. Mi mamá entraba en cada tienda, se probaba todo, pero al final salía sin comprar nada. Ahora llaman a este comportamiento "loliar". Según dicen, mi mamá y mi abuelita eran muy buenas en eso, les encantaba mirar en las vitrinas y comparar precios. A veces, sentía que se confabulaban contra los vendedores para hacerlos enojar y sacarlos de sus casillas, solo por diversión. Cuando el vendedor estaba a punto de explotar, mi mamá decía: "Más vale y miramos este" y señalaba la primera prenda que había visto. Luego, mi abuelita le sonreía pícaramente y ambas se reían a carcajadas. Yo nunca entendí muy bien la gracia de todo eso.
La vergüenza ajena que sentí en aquellos momentos aún deja cicatrices en mi memoria, y me niego rotundamente a acompañar a alguien a "loliar", incluso si esa persona es mi esposa o mis hijas.
En medio de nuestras compras, decidimos tomar un descanso en Versalles, un lugar famoso por sus deliciosos buñuelos. A mí me encantaba porque además de los buñuelos, tenían una banana split exquisita que disfrutábamos todos. Mi abuelita, a pesar de no ser muy golosa, no perdía la oportunidad de comer unas deliciosas milhojas con leche. Por otro lado, mi mamá, que siempre se cuidaba con la dieta y decía que estaba pasando hambre, no dejaba de disfrutar de unas roscas con arequipe.
De regreso a casa, pasamos por el famoso edificio del Ave María. Mi mamá preguntó: "¿Por qué lo llaman así?". Mi abuelita respondió: "Mija, como es tan alto, cada vez que alguien se para abajo y mira hacia arriba, exclama 'Ave María, ¡qué edificio tan grande!'". Por eso, al edificio Coltejer lo llamaron el edificio del Ave María.
En nuestro paseo, un admirador improvisado le dijo a mi abulita: "Oiga suegra, cuídeme a la Mona". Ella, con su caminar provocativo y su vestimenta vistosa, junto con sus elegantes piernas en zapatos de tacón impresionantemente altos (no sé cómo las mujeres mantienen el equilibrio en ellos), atraía miradas y cumplidos por doquier. Mi abuelita hacía gestos de disgusto, pero luego ambas se reían de los piropos, ya fueran hermosos y elegantes o simplemente vulgares. Mi mamá, como cualquier mujer hermosa, no podía evitar sentirse halagada, aunque no lo demostrara. Yo lo sabía, después de todo, ella era la autora de mi existencia. Pero esta conducta femenina siempre será un misterio para mí. Se visten y se arreglan para lucir hermosas, pero si las miras fijamente, se vuelven serias, frías y distantes. Nunca podré entenderlas del todo...
En una tienda, mientras mi mamá compraba, nos ofrecieron pagar con tarjeta de crédito. La secretaria solicitó las referencias en las oficinas del banco, mientras el dependiente, orgulloso, sacaba la máquina para llenar el voucher Para entretener a las señoras durante el proceso, él decía: "Esto no demora nada", es lo {ultimo en tecnología
Salimos del almacén cargados de paquetes y era hora de regresar a casa. Fueron momentos inolvidables en los que mi abuelita y mi mamá compartieron no solo como madre e hija, sino como un par de amigas.
Sus travesuras y su gusto por las compras fortalecían su vínculo, dejando a los hombres como yo al margen de un evento que no comprendemos del todo y solo podemos refunfuñar.
USA
Nuestra tierra está repleta de bellezas femeninas, imponentes montañas, valles que se extienden más allá de la vista, selvas tropicales, ríos caudalosos, desiertos y mares.
Posee una variedad de peces, una fauna silvestre rica en bio-diversidad, así como metales preciosos, esmeraldas, petróleo y una amplia gama de cultivos exóticos y clásicos.
En resumen, es una tierra generosa y próspera que bien podría llamarse 'Abundancia', ya que Dios la dotó de riquezas y recursos en abundancia.
Sin embargo, tristemente debo admitir que sus gobernantes, en lugar de protegerla y valorarla, la han vendido o malvendido, incluso llegando al extremo de empeñarla junto con sus habitantes.
Han abusado de ella en todas las formas posibles, convirtiéndola en un terreno fértil para guerras internas que han teñido su suelo con la sangre de sus hijos, lágrimas y dolor durante años. En pocas palabras, todo lo que Dios concedió en abundancia a esta tierra, sus dirigentes lo han malgastado y han demostrado una miopía e incapacidad lamentables.
En la mayoría de los casos, solo han pensado en su propio beneficio, lo que ha obligado a muchos de los hijos de esta tierra a buscar justicia y mejores oportunidades en otros lugares para ellos mismos y sus familias. Nuestra tierra no ha brindado ni brinda suficientes oportunidades de empleo, lo que ha llevado a la separación de las familias y al deterioro de la sociedad a medida que perdemos uno a uno los brazos y las mentes que son el motor que impulsa nuestro país.
Se han convertido en lo que se conoce como 'cerebros fugados', contribuyendo al estancamiento y oscurantismo de nuestro país durante muchos años, volviéndolo vulnerable a propuestas de dinero fácil y actividades ilícitas, ya que la gente sufre físicamente de hambre.
Esta situación aberrante ha dado lugar a toda clase de problemas, incluso a nivel internacional, debido a la cantidad de inmigrantes legales e ilegales que han llamado la atención de las autoridades de Estados Unidos.
En el seno de esa sociedad también ha surgido un rechazo hacia las personas de nuestro país.
Aunque la mayoría de nuestros compatriotas son buenos, como ocurre en todas partes, siempre hay algunos que manchan nuestra reputación.
Como decía la Abuelita, "siempre hay alguien que se caga en la batica de cuadros".
Lamentablemente, los justos pagan por los pecadores, convirtiendo ese potencial paraíso en un infierno "Hecho en Estados Unidos" para muchos.
Permítanme citar textualmente las palabras de alguien que vivió esto en carne propia:
Tía: "A veces parece que el destino nos empuja con manos invisibles hacia lugares a los que no queremos ir.
No es fácil sobrevivir en un país extranjero sin conocer el idioma y sin apoyo. Sé que ya no podría hacerlo de la misma manera, eso está claro para mí. A pesar de que es nuestra tierra, no nos brinda oportunidades.
Cuando empezábamos a integrarnos en una sociedad hostil, especialmente las mujeres, teníamos que acostarnos con cualquiera que nos diera trabajo, aunque fuéramos competentes en nuestras labores. Perdí trabajos porque no accedía a los avances de los jefes.
¿Y luego qué? La angustia de una madre al saber que no tendría dinero para el próximo mes.
Si los profesionales se sienten frustrados, imagínense cómo se siente alguien que no ve un futuro claro, solo la misma rutina sin perspectivas, con la posibilidad de tener muchos hijos porque eso es lo que se espera de una mujer para "cumplir" con su esposo, las costumbres y la sociedad patriarcal.
En mi época, no había oportunidad de casarme porque era considerada demasiado "liberal", como decían mis futuras suegras. Intenté mejorar el futuro de más de un ciudadano a través de la política, pensando que así podría hacer algo bueno. Pero al final, siento que hemos sido engañados, como si tuviéramos un velo en los ojos que no nos permite ver otras opciones.
Ahora entiendo que son etapas que debemos vivir y que algo tienen que enseñarnos. No es fácil atravesarlas, pero amargamente veo cómo muchas cosas pasan en nuestras vidas y en la vida de las personas que amamos.
A veces pienso que entiendo por qué la gente quiere irse de este mundo a otro lugar en la vida. Creo que debemos enfrentar la vida día a día, ya que a veces no podemos cambiar las cosas que nos rodean.
Nuestra familia también se vio abocada a esta situación. Primero fue mi tía Amparo, luego mi tío León y su familia, 'La Mona' y Mary.
La Abuelita lloraba por semanas con cada partida, buscando consuelo y refugio en las cartas que llegaban religiosamente cada cierto tiempo. La Abuelita las leía y releía una y otra vez, llenando sus ojos de nostalgia al ver las fotos del novio de mi tía.
Decía en voz baja: 'Ya no es de aquí. Si se casa allá, la perderemos'.
Con dedicación, se sentaba en el comedor de la casa a responder esas cartas. Eran extensas, de dos o tres hojas por ambos lados, con una letra grande y pulida, como me enseñaron las monjitas decía.
Al finalizar, cerraba el sobre y nos asegurábamos de escribir la complicada dirección en los Estados Unidos.
Ella advertía: 'Cuidado, no crucen el palito del siete, porque esos gringos no sabrán hacia dónde va la carta y se perderá'.
Nunca supimos el contenido de las cartas, pero al final terminé creyendo que todas traían malas noticias, ya que siempre causaban mucho llanto.
Aunque sabía que también había unos dolaritos dentro de ellas, ya que las casas de cambio no estaban de moda en aquellos años.
La llegada de las cartas era un contraste agridulce.
Así nos enterábamos de que mi tía se casó, se separó, volvió a casarse; mi tío León tuvo su segundo hijo (bueno, en realidad su esposa lo tuvo); las altas y bajas de cada uno; 'El tío está trabajando', 'El tío consiguió una panadería', 'La tía compró una casa nueva', 'La Mona está causando problemas y la tía ya no puede soportarla'. 'La Mona' volvió a Estados Unidos, 'La Mona' se casó con un americano, la tía decidió tener un hijo y 'La Mona' también.
Todo esto desfilaba por nuestras vidas como en una película en la que, lamentablemente, nunca fuimos parte.
Ni ellos de nosotros, ni nosotros de ellos. Como dicen, ojos que no ven, corazón que no siente. Lentamente, en nuestro caso y en el de la mayoría de las familias en nuestro país, nos encontrábamos rodeados de familiares desconocidos, mantenidos a través de noticias telegráficas y fotografías, pero desconocidos al fin y al cabo.
Poco a poco nuestro país se fue internacionalizando a la fuerza, ya que era difícil que una familia no tuviera al menos a un miembro al otro lado del charco.
Las direcciones de Estados Unidos eran más conocidas que las de nuestro propio país. Todos se quejaban de que trabajaban como mulas en trabajos que los americanos no querían, como lavar inodoros.
Pero la diferencia, decían algunos, era que allá uno lavaba inodoros y comía comida, mientras que aquí uno no lavaba inodoros pero comía mierda.
Así, lentamente, nuestros compatriotas comenzaron a sentirse más cómodos en Estados Unidos que en Colombia, y obtener la ciudadanía estadounidense y la Green Card se convirtió en el máximo logro y realización personal.
Una frase célebre comenzó a resonar: 'Uno tiene que estar donde está el dinero'. En algún momento, la Abuelita expresó:
'Colombia se convirtió en una tierra que no es ni chicha ni limoná'.
Y explicaba esta frase de la siguiente manera: Mucha gente recibe abusos del Tío Sam, pero muchas familias viven gracias a lo que el Tío Sam les da.
La situación es contradictoria pero real".
LOS CONEJOS
Javier le decía a la Abuelita que la situación estaba muy difícil. Necesitábamos encontrar alguna forma de obtener dinero extra. Pensamos en varias opciones, como armar carretes de nylon para una empresa vecina o ayudar a clasificar chatarra industrial como modernos recicladores. Sin embargo, el desorden y los malos olores nos disuadieron de esta última opción.
Un día, Javier entró a la casa emocionado con una idea. 'Ya lo tengo, ya lo tengo', exclamó. La Abuelita, confundida, le preguntó qué sucedía. Javier explicó que había encontrado el negocio perfecto para emprender. Resulta que él trabajaba en la industria del calzado, y en ese momento estaba de moda utilizar pieles finas para los acabados de los zapatos de mujer.
La Abuelita no entendía cómo podríamos involucrarnos en ese negocio. Javier le explicó que podíamos montar una curtiembre, desde el criadero hasta la entrega de las pieles. Ya había hablado con alguien dispuesto a comprarnos todas las pieles que produjéramos.
La Abuelita, intrigada, preguntó qué necesitaríamos. Javier le dio los detalles en voz baja, como si fuera un secreto. Después de escuchar, la Abuelita dijo decidida: 'El que no arriesga un huevo no tiene un pollo. Hagámoslo y veamos cómo nos va. Es hora de empezar'.
La Abuelita no era de las personas que dilataban las cosas. Les pidió a Vladimir y a los niños que limpiaran el patio trasero, donde montaríamos nuestro nuevo negocio.
Limpiaron a fondo el piso, deshierbaron y colocaron las bases para la futura Curtimbrería Inés. Luego llegaron montones de canecas de cartón, las desarmamos y las utilizamos para hacer un piso en las jaulas que albergarían a nuestros futuros inquilinos. Cortamos unos maderos para hacer las patas y rodeamos todo con alambre de púas. Preparamos tres jaulas grandes y solo faltaba llenarlas con los huéspedes.
Llegaron cajas de cartón llenas de conejitos de colores blanco, gris y café. Una niña vecina estaba emocionada al verlos y pidió llevarse uno. La Abuelita permitió que los llevara a las jaulas, pero le advirtió que tuviera cuidado, ya que los conejos podrían morderla si se asustaban. Los conejos fueron colocados en las jaulas con agua, zanahorias y forraje, y quedaron cómodamente instalados.
La Abuelita les recordó a todos que debíamos lavar bien las jaulas, ya que los conejos podían tener piojos. Si se rascaban demasiado, podrían dañarse la piel y ya no serían valiosos para su venta. Javier y la Abuelita habían estudiado todo lo relacionado con la cría de conejos y se encargaron de cuidarlos meticulosamente.
Durante la crianza de los conejos, la Abuelita estuvo pendiente de cada detalle, desde la alimentación hasta la limpieza de las jaulas. En una ocasión, resbaló y cayó en el patio debido al lodo. En lugar de ayudarla, 'La Mona', quien estaba cerca, no pudo evitar reír. Eso causó un distanciamiento entre ellas durante ocho días, en los cuales 'La Mona' se convirtió en enemiga de la Abuelita. Durante ese tiempo, la Abuelita tuvo que guardar reposo en la cama debido al golpe.
Sin embargo, ningún sacrificio era suficiente para sacar adelante nuestro proyecto de negocios. La Abuelita no se dejaba amedrentar por una simple caída y retomó su rutina de cuidado de los conejitos.
Los conejos crecieron y comenzaron a reproducirse. Cuando tuvimos una gran cantidad de ellos, Javier propuso sacrificarlos, quitarles la piel y venderla. Aunque la matanza de los conejos resultó ser una tarea difícil y desagradable, finalmente logramos obtener las pieles. Después de quitarles las pieles, las clavamos en tablas y las aseguramos con puntillas para dejarlas secar al sol y que se curtieran correctamente. Nuestra casa quedó cubierta de piel de conejo.
Ahora nos preguntábamos qué hacer con todos estos conejos. La Abuelita sugirió que los comiéramos para aprovechar su valioso valor proteínico. Comimos conejo hasta que ya no queríamos ver ni pieles ni conejos en nuestra casa o en el vecindario. El negocio de cría de conejos no resultó ser tan bueno como esperábamos. Se reproducían a gran velocidad y amenazaban los cimientos de nuestra casa y la de los vecinos.
La Abuelita tuvo que pedir ayuda a la sociedad protectora de animales para deshacernos de ellos. El negocio de la cría de conejos llegó a su fin.
EL NAZARENO
A la entrada de la casa, había un cuadro del Nazareno pintado por J. Naranjo, el esposo de mi tía Lucero, quien siempre se atribuyó su autoría debido a la coincidencia de apellido y la inicial "J". Todos teníamos reservas al respecto, ya que no se le conocían habilidades artísticas de tal magnitud. Sin embargo, esto no le restaba mérito al cuadro, que era realmente hermoso.
Este cuadro despertó en mí un deseo ferviente de explorar mis propias habilidades artísticas. Intenté imitarlo utilizando todas las herramientas a mi alcance: lápices, crayolas, carboncillos, papel de avión, papel de globo, papel mantequilla, papel de copia, todos los intentos posibles en mi afán de copiar algo que, a mis ojos, era absolutamente hermoso. La abuelita, al ver mis esfuerzos y las largas horas que pasaba dibujando, me proporcionaba todos los recursos que creía que me ayudarían en mi labor. Incluso me compró un caballete de pintor, no sé de dónde lo sacó, pero un buen día apareció con él, junto con lienzos, paleta de pintar y una mezcla de colores. Durante muchos días, el novel pintor que yo era se dedicó entusiastamente, con el patrocinio de la Abuelita, a intentar convertir ese admirado cuadro en una réplica hecha en casa.
En ocasiones, cuando algún miembro de la familia se acercaba a ver mi trabajo, se generaban conversaciones y comentarios acerca del cuadro. Recuerdo especialmente un curioso comentario del esposo de mi tía Lucero, un día que vino a nuestra casa y se quedó observando el cuadro. Sin venir a cuento, dijo: "Pero, ¿a quién se le ocurrió pintar los ojos de Jesús de azul? Eso es imposible, ya que, como todos sabemos, él era oriental, de tierra de árabes. Shhh, craso error por parte de J. Naranjo. Pero que nadie nos oiga decir esto, porque con lo delicada que está la situación, podrían poner una bomba. Por lo tanto, Jesús no puede haber tenido los ojos azules, sino negros. Además, las personas de esa región tienen el cabello negro como la noche. ¿Quién se le ocurrió representarlo con cabello rubio?".
La Abuelita, que siempre tenía una respuesta ingeniosa, exclamó desde la cocina: "Pues yo no sé, ya que se supone que tú eras el pintor, ¿no es esa la historia que nos has contado durante años?".
Esto dio lugar a largas conversaciones de todo tipo sobre la vida, obra y milagros del Nazareno. El esposo de mi tía era un hombre culto y leído, y en esos días estaba inmerso en el movimiento Rosacruz de Oro, que estaba de moda. Se debatía en un ambiente propicio si era posible que Jesús no fuera realmente un hombre, sino una organización de la cual una de ellas era conocida como JESUS y otra como CRISTUS. Ante la rivalidad entre ambos grupos, que no lograban llegar a una conclusión, se formó un frente popular al estilo de liberales y conservadores en nuestro medio, eligiendo un líder para cada bando. Este nuevo líder fue llamado JESUSCRISTI. Se planteaba la pregunta de cómo era posible que Jesús, siendo hijo de un carpintero pobre, José, y María, perteneciendo a la tribu de David, descendientes de reyes, se rumoraba por allí que José en realidad era un contratista que tenía cientos de carpinteros a su cargo. Además, se decía que no era posible que María hubiera quedado embarazada por el Espíritu Santo, a menos que "Espíritu Santo" fuera el nombre de su novio, y le dieron a José gato por liebre. Fue en ese momento cuando, a través de un ventrílocuo que se hizo pasar por el ángel anunciador, le clavaron el muñeco.
También se hablaba sobre si María hubiera sido sorprendida en actos de infidelidad, le habrían lanzado piedras, ya que en aquellos tiempos era considerada una bendición tener hijos. ¿Cómo se les ocurrió a ese par tener solo uno, yendo en contra de todos los mandatos de sus creencias? Además, Jesús llamaba a todos "hermanos". ¿Era acaso un bacán que decía "hermanos" como nosotros decimos "brother" o "parce"? ¿En realidad eran sus hermanos? También se discutía sobre la relación de Jesús con María Magdalena o de Magdala, quien le coqueteaba y se decía que tenían juegos de manos entre ellos. El papá de mi Abuelita, como quien dice mi bisabuelo, le quemó los muebles del comedor a la bisabuela en un arrebato alquímico al quedarse sin lumbre para obtener la piedra filosofal.
Estas y otras disquisiciones eruditas se sucedían con exposiciones y refutaciones, con experimentos mentales que trataban de demostrar el poder que teníamos sobre la materia. Intentábamos levantar a una persona sentada en una silla, cada uno empujando con un dedo desde cada lado. La verdad es que la persona, o en este caso la Abuelita, era realmente pesada, lo cual resultaba bastante dudoso, ya que era alguien realmente delgada, y que siempre era ella quien se prestaba para este juego. Quizás nuestra fuerza de voluntad y poder estaban débiles, al igual que nuestra capacidad para resolver cuestiones tan polémicas y antiguas como las mencionadas.
Pero si algo lograron estas discusiones en las mentes de los participantes, fue crear una gran tolerancia hacia las diferentes formas de pensamiento. Aunque todas las presentaciones eran ingeniosas y entretenidas, siempre había alguien que aportaba una perspectiva distinta a la discusión en cuestión.
Aunque en casi ningún caso se llegaba a una conclusión clara y definitiva que zanjara el tema, permitía que los participantes desplegaran sus mejores ideas y habilidades elocuentes para inclinar la balanza hacia su forma de pensar. Sin embargo, al final del debate, como en un buen partido de fútbol, el árbitro debía declarar el empate. Los comentarios jocosos y la sagacidad argumentativa convertían el espectáculo discursivo en algo digno de ser presencia
LUCERITO
Lucerito de plata, no le digas a nadie que me has visto llorar". Esa canción me la dedicó un ex-novio. ¿Ven esa estrella allá en el horizonte? A esas estrellas les llaman "luceros", en honor a mi nombre. Es cierto, tía Lucero, eres muy famosa. Famosa es el pico, pregúntenle a cualquiera si saben quién es Lucero y verán que todos responden lo mismo.
No podía dejar de mirar con asombro a mi tía, sentada en el borde de la calle, mientras decía: "Vamos, niño, repite conmigo: 'erre con erre cigarro, erre con erre barril'. Rápido, ruedan los carros cargados de azúcar al ferrocarril". Y me enseñaba algunos trabalenguas y adivinanzas. "¿Qué es una orilla?", me preguntaba. Yo orgulloso contestaba: "La ribera del río". Pero ella me decía: "No, tonto, 60 minutillos".
"LUCERO", gritaba la abuelita, "hay que bañar a los niños". "Ya voy, mamá, ya voy", le respondía. Nos decía: "Bueno, queridos, al patio que los voy a bañar bien bañados". Nos desvestía dejándonos desnudos como nacimos, y de repente, plaff, el primer baldazo de agua helada nos caía encima a "La Mona" y a mí. En aquellos tiempos no se andaba con miramientos a la hora de bañarse juntos.
"Tía, tía, el agua está muy fría", decíamos. Pero ella nos animaba diciendo que con el sol enseguida nos calentaríamos. "A ver esas orejas", nos decía mientras limpiaba nuestras caras con un trapo jabonoso, como si estuviera lavando la fachada de una casa.
Casi ahogados por los baldazos de agua helada y la limpieza a fondo, como si estuviéramos siendo pulidos, terminábamos de ser bañados. Luego, cargados por las tías Mary y Lucero, nos llevaban a donde nos esperaba la ropa nueva, ansiosa por ser estrenada.
Las tías, acompañadas de sus novios, nos llevarían al parque a comer paletas.
"Mamá, el vestido de Marta Elena le quedó largo", decía Mary desde la habitación.
"Tráemelo, hija, y le subimos el dobladillo". Pero no encuentro los anteojos por ningún lado.
tía Lucero respondió diligentemente: "Mamá, donde los dejó." Pero la abuela, con una de sus célebres salidas, la interrumpió: "Pero muchacha, si supiera dónde los dejé, no se me habrían perdido. ¿No te parece?
DÍA DE LAS MADRES
Anna Reeves Jarvis hizo el primer llamado al Día de las Madres en 1858. Las mujeres desempeñaron un papel destacado en la lucha contra la esclavitud, la censura y en los esfuerzos de protección al consumidor, así como en la construcción del sistema de bienestar social. Ellas creían en su papel como madres, especialmente en actividades sociales y políticas.
Sin embargo, a medida que llegaba el final del siglo, el aumento de las actividades sociales y económicas de las mujeres más allá del hogar chocó con el crecimiento de la economía de consumo. Aunque lograron importantes reformas en la esfera pública, sus responsabilidades maternas y morales se privatizaron y se las asoció principalmente con su papel de agentes compradores de la familia. Parecía que el sentimentalismo en la maternidad iba de la mano con su trivialización.
El segundo domingo de mayo pasó de ser una celebración del esfuerzo de la mujer como madre, con todas sus implicaciones, a convertirse en una fiesta basada en quién compra más, quién regala más, siendo el mejor hijo, hermano, padre o esposo. Llegando incluso al punto en el que no era pecado tener dos mujeres, sino no poder mantenerlas a ambas con el mismo nivel económico.
El profesor Alfredo continuaba diciendo: "Bueno, niños, no olviden invitar a sus mamás a la reunión que el colegio va a hacer para agasajarlas en su día. Pregúntenles si pueden venir, ya que debemos hacer la lista y asegurarnos de que no falte nada ese día".
Llegó el día lunes y el profesor comenzó a hacer la lista de asistencia. Cuando llegó a mi nombre, me preguntó: "¿Y tu mamá va a venir?" Yo respondí: "Verá, don Alfredo, no pude preguntarle". Bajando un poco la voz, el profesor me dijo: "¿Cómo que no puedes preguntarle a tu mamá si puede venir a la reunión?" "Sí, profesor, es que ella no vive con nosotros y además vive muy lejos". "Ah, ya entiendo", dijo el profesor. "¿Puedo hacerte una pregunta, señor?" "Claro", respondió. "¿Podría invitar a mi abuelita? Es que ella es como mi mamá, ya que me crié con ella". El profesor sonrió, no puedo imaginar qué pensó, pero dijo en voz alta: "¡Pues claro que puedes traer a tu abuelita! Total, ella también es madre. Esta es una fiesta en su honor". Me puse colorado por la exposición, pero me alegré de que me diera su permiso para invitarla.
"Abuelita, el domingo es la celebración del Día de la Madre en el colegio. ¿Podrías ir y acompañarme ese día?" "Claro, mijo, cómo iba a faltar a algo tan importante", respondió mi abuelita. Me sentí muy contento, ya que el profesor no tenía problema y mi abuelita aceptó gustosamente.
Compramos unos zapatos nuevos y un vestido de flores muy bonito, y mi tía Lucero, que hacía de peluquera, la peinó y arregló para esa ocasión especial.
En el colegio, todos esperábamos en la entrada del salón y acompañábamos a nuestras madres como edecanes al lugar que se nos había asignado para la ocasión. Manteles blancos bordados con alegres pajaritos y pequeñas figuras de aves locas que querían volar, como dice la canción, decoraban los pupitres donde cada uno se sentó.
El rector pronunció unas palabras muy emotivas y el director del grupo también les dio la bienvenida y el reconocimiento por su labor como madres, pacientes y acompañantes de nosotros, los estudiantes. Todas se veían felices y muy orgullosas. Las palabras bien elegidas y apropiadas en poemas, canciones y dedicatorias hicieron que más de un ojo se llenara de lágrimas. Era un bonito espectáculo ver a todas estas señoras sentadas en nuestros pequeños pupitres como si fueran niños pequeños.
Una copa de champán y un trozo de torta negra acompañaron los regalos que se les entregaron. Los regalos fueron confeccionados amorosamente durante meses previos con palos de crema y Colbón para hacer una canastilla que llenamos de confites y golosinas con nuestros ahorros de la escuela y rifas.
Fue una labor larga, paciente y llena de amor. No fue fácil para un niño alinear los palos de paleta y darles forma, pero con la idea de que la canastilla debía quedar bonita y sólida para que pudiera servir como regalo y contener las golosinas que íbamos a ofrecer, hizo que el esfuerzo valiera la pena. Al final, las barnizamos, les pusimos un moño en la tapa y las envolvimos en papel celofán transparente, lo que hacía que parecieran pequeñas cestas.
Fue un día maravilloso del que todos hablamos. Durante el camino a casa, mi abuelita me dijo lo bonita que había sido la fiesta.
Es increíble cómo las cosas pequeñas y sencillas pueden llenar de alegría los corazones.
LOS NIETECITOS
La tía Mary se casa y a nosotros, los niños, se nos hace un nudo en la garganta, ya que ella era nuestra defensora contra los ataques de la malvada bañadora.
La iglesia está llena de flores y llega el novio, Ramiro, un hombre bien presentado. Aunque no era una estampa perfecta, se mantenía impecable. Ni un cabello fuera de lugar, nunca parecía desaliñado ni siquiera cuando usaba overol.
La novia camina radiante y hermosa, como dice la canción. Claro que en este caso está radiante, pero no de blanco, ya que la tía Mary decidió usar un vestido elegante pero práctico, perfecto para su nuevo viaje en la vida.
La ceremonia concluyó y el sacerdote los declaró marido y mujer.
Después de un tiempo prudente, nació el niño. ¡Ya nació el niño! Teníamos un nuevo miembro de la familia entre nuestros brazos, al cual bautizamos como Fabian pero la abuelita llamaba Fabiancio. Por alguna razón, como mencioné anteriormente, la abuelita sentía una inclinación patológica por cambiar los nombres de las personas, y esta no fue la excepción. Delgado y moreno, ella lo llamaba Cuervo. "Cuervo", era su apellido paterno, el cual parecía mucho a su padre.
La familia estaba feliz con el nuevo acontecimiento. Hacía muchos años que no se escuchaba el llanto de un niño en la casa, ni nadie sabía ya cómo cambiar pañales o preparar biberones. Pero todos fuimos invitados a prestar atención al recién llegado, mientras el niño de la casa ya tenía barba, es decir, yo.
Para ser justos, en realidad había otro, Juan Carlos, hijo del tío León, que se habían llevado a los Estados Unidos cuando era apenas un bebé y no habíamos tenido la oportunidad de conocerlo. Luego nació "Alvarito", pero era aún más difícil de conocer, ya que nació como ciudadano estadounidense y ni siquiera conocíamos su cabello. Hasta que un día, aparecieron en nuestra casa, su madre muy elegante y bien arreglada, con un peinado impresionante que habría dejado en envidia a los peluqueros más atrevidos de nuestra época.
Conocíamos a Nury, la mamá de los gringuitos, un poco por los tiempos en el barrio Kennedy, donde le puso una zancadilla al tío León y se quedó con su soltería.
Los nietos gringos hicieron su debut oficial en la familia, pero no se les entendía ni una palabra de lo que decían en su espanglish, destrozando el idioma de Cervantes.
La abuelita disfrutaba mucho de expresiones como "la blanca casita", "el tomate de salsa" y "el azul pantalón". Estoy seguro de que si el Quijote los hubiera escuchado, habría dejado a su Dulcinea con los pelos de punta y se habría olvidado de los molinos de viento.
"Fabiancio" no parecía un Cuervo, más bien parecía un murciélago con el radar fallando. No había puerta ni pared contra la cual no se golpeara. Una vez, cuando apenas soltaba su lengua, me dijo: "Tío, no me di duro", y tenía un chichón en la cabeza que parecía un cuerno. La abuelita le ponía hielo antes de que llegara su madre y lo viera con otro chichón en la cabeza.
Pasaba los días en las faldas de la abuelita, acompañándola en sus tareas y disfrutando de las visitas al gallinero, donde creo que las gallinas disfrutaban más persiguiéndolo por todo el patio.
Los días pasaron y nació "Juliancio", hermano de Fabiancio, un chico vivaracho y despierto. Con una sonrisa de oreja a oreja y mucho carisma, rápidamente se ganó el afecto de los mayores. El tiempo pasó y los dos nietos crecieron lenta pero seguramente. Un día cualquiera escuché a la abuelita decir: "Ese mocoso no crece como debería, además está muy amarillo".
La abuelita habló con mi mamá y le dijo: "Creo que deberíamos llevarlo al doctor Bocanegra, que es un pediatra muy prestigioso y además es amigo mío. Él nos dirá qué le pasa al chico". Así que viajamos con Juliancio a la casa de mi mamá y le hicieron los exámenes necesarios. Resultó ser un problema renal, según tengo entendido. Le mandaron medicamentos como para surtir una farmacia, esperemos que eso funcione, dijo mi mamá. Gracias a Dios, funcionó, de lo contrario, pregúntenselo a algunos de los "Army de la USA".
"Julian, Fabian, ¿dónde están metidos estos traviesos?", gritaba la tía Mary. Porque para hablar fuerte, ella no necesita compañía. Desde aquí se puede escuchar a Mary llamando a los niños, aunque vivan a una cuadra más abajo. Si sigue así, los dejará sordos.
Ya habían pasado los días en los que se arrastraban por el suelo y se golpeaban contra todo. Eran niños sanos que disfrutaban chutando el balón en el parque municipal. La abuelita los miraba en la puerta de la casa, en silencio pero con esa expresión que muestran las personas preocupadas por lo que el futuro les depara y la satisfacción de ver a su familia crecer.
EL ANILLO
Pequeñas cosas pueden afectarte de por vida", solía decir mi abuelita. Cuando tienes cierto poder, es crucial ser cuidadoso al hablar con alguien que te ve como superior. Estas personas son muy sensibles a la actitud y las palabras de aquellos a quienes consideran superiores, ya sea por su posición como empleadores, personas respetadas por su carácter o riquezas. La verdad es que todos somos más o menos sensibles a esta actitud, y una palabra bien dicha puede elevar nuestro ego a distancias astronómicas y motivarnos, mientras que un gesto inapropiado puede hundirnos en un abismo de rencor y rabia. Puede parecer exagerado, pero la gran verdad es que el espíritu humano es esencialmente frágil.
Como personas, atesoramos recuerdos, algunos buenos y otros malos. Estos recuerdos, al fin y al cabo, nos moldean como individuos. Hoy en día, está de moda decir que no debemos vivir mirando constantemente hacia atrás, ya que eso nos impedirá avanzar. Nos dicen que no debemos estar siempre prevenidos por las cosas que ocurrieron en el pasado. Sin embargo, ¿somos realmente capaces de hacerlo? ¿Podemos vivir como si nunca hubiera pasado nada, especialmente cuando esas experiencias nos han herido? Recordar dónde y quién nos hizo daño no es necesariamente parte del aprendizaje.
Algunos argumentan que si una persona olvida su pasado, está condenada a repetir los mismos errores en el futuro. Pero también están las cosas buenas, y a todos nos gusta recordarlas y buscar repetir esas experiencias placenteras. Nos quedamos añorando a las personas, los momentos y las cosas que creemos que han sido logros o importantes en nuestra búsqueda de realización. Al final, ¿qué somos sino nuestros recuerdos y anhelos?
Tengo en mi memoria un momento que me produce una sensación muy bonita y un sentimiento de alegría intensa. Fue un regalo que mi abuelita me dio sin que mediara ningún motivo especial. Ese regalo en particular se convirtió en algo muy especial entre los muchos que me dio. Era un día cualquiera, yo entraba corriendo a su habitación blanca para tomar agua o hacer alguna otra cosa. Ella me miró, me hizo una señal cariñosa, limpió el sudor de mi frente y me dijo: "Siéntate un momentito a mi lado". Luego se levantó, abrió un gran escaparate de madera brillante que tenía en su habitación y sacó una pequeña caja de peluche rojo. La abrió y de ella extrajo un anillo de oro con la imagen de un indio piel roja grabada en él. Lentamente, me lo colocó en el dedo anular derecho sin decir una palabra y me dijo: "Ve, sigue jugando".
No podía creerlo. Un anillo de oro para mí, grande, reluciente, y yo no había hecho nada para ganármelo. Me parecía que ese indio piel roja debía ser visible desde kilómetros en mi mano. El anillo brillaba de tal manera que todos deberían darse cuenta de que YO TENÍA UN ANILLO DE ORO, un regalo de mi abuelita Eso debía ser obvio. Bueno, la verdad es que, aparte de mí, nadie se dio cuenta de mi hermoso anillo, pero lo que sí puedo decir es que mi ego creció varios centímetros en esos días y no me cambiaba por nadie.
No recuerdo qué pasó con el anillo, pero es evidente que ese pequeño objeto marcó mi vida de una forma que nunca se perderá.
META BALA
En todas las instituciones, académicas, gubernamentales, iglesia, sindicatos y organizaciones gremiales se estaba cocinando a fugo lento en el caldo de la opresión , la mala paga a los trabajadores y la malversación de fondos del estado el descontento social generalizado, los titulares de prensa, radio y noticieros televisivos día a día llenaban titulares de huelgas en la empresas, paros de docentes, "A la voz de ahí están, esos son lo que dañan la nación", manifestaciones en la calles, "El pueblo unido jamás será vencido", la quema de buses en los aledaños de las universidades, en fin un clima explosivo y caótico, que no era propio solo de nuestro país, el inconformismo, se regaba por toda Latino América en todos los países escuchaba el clamor, de la venas abiertas de América latina, desde México hasta Chile donde la potencia del norte tenía mucho que ver con matanzas bananeras y de caucheros, la exposición de las entrañas de la tierras la cual era devorada sin compasión ni ordenamiento, dejando paisajes desolados, familias en ruina, ríos contaminados, selvas destruidas, el país de la hoz y el martillo avivando el descontento a través de grupos inconformes casi siempre bien intencionados pero mal informados, generaban peleas fratricidas, pues las verdaderas fuentes del problema no eran abordadas, en su lugar se toman represalias contra los propios hermanos tomados como carne de cañón.
Los verdaderos protagonistas propios y ajenos, manejaban desde lejos y a buen recaudo los hilos poniendo los unos contra los otros, sacando de esta confusión "ganancia de pescadores", como decía la Abuelita, no era pues una buena época.
En la casa de la tía Mary se reunían, los compañeros de trabajo de su esposo Ramiro, charlas sobre la situación que se presentaba con el sindicato de trabajadores de la empresa donde el laboraba, la persecución de la que estaban siendo objeto, mientras esto sucedía, componían y cantaban consignas y protestas, hacían panfletos teniendo como telón de fondo las canciones de protesta de Piero, Facundo Cabral, Atahulpa Yupanqui y Mercedes Sosa
Una muy bien afinada voz cantaba,
Quisiera ir a la luna
y hacer una barricada
con mi fusil engrasa’o
y mucha bala pasada.
Desde allí mirar la tierra
sin descuidar la mirada...
Y al que asome la cabeza:
meta bala, meta bala.
Al que tortura a los negros:
meta bala, meta bala.
Al que castiga a los indios:
meta bala, meta bala.
Al que explota a los obreros:
meta bala, meta bala.
Al que encarcela a mi pueblo:
meta bala, meta bala.
Quisiera estar en la luna
en mi barricada blanca...
Estribillo, tras estribillo se iban formado canciones
Aunque mi amo me mate
a la mina no voy,
yo no quiero morirme
en un socavón.
Coro: Don Pedro es tu amo
y él nos compró,
Don Pedro es tu amo
y él nos compró.
Se compran las cosas
¡los hombres no!
se compran las cosas
¡los hombres no!
y aunque mi amo me mate
a la mina no voy.
|Coro: Tu eres, su esclavo
Solista: ¡no, mi señor!
Coro: tu eres su esclavo
Solista: ¡no mi señor!
Y aunque me aten cadenas
Esclavo no soy.
En la mina brilla el oro
al fondo del socavón,
el blanco se lleva todo
y al negro deja el dolor.
El blanco vive en su casa
de madera con balcón,
y al negro en rancho de paja
|con un solo paredón.
Cuando vengo de la mina
cansado del barretón,
encuentro a mi negra triste,
abandonada de Dios.
Y a mis negritos con hambre
¿Por qué? Esto pregunto yo
y aunque mi amo me mate
a la mina no voy.
Yo no quiero morirme
en un socavón.
Y aunque me aten cadenas
esclavo no soy.
Una ambulancia se parquea frente al casa de la tía Mary, unos enfermeros bajan en una camilla a Ramiro, esta pálido como un papel, ella con su voz sonora, ¿Que le pasó que le pasó?, tranquila señora, ya está bien, parece que se puso muy enfermo mientras estaba en el trabajo y hubo que prestarle primeros auxilios, es solo cuestión de que descanse y se pondrá bien.
Todos se van y dejan a Ramiro en su cama, cuando este está seguro de que nadie extraño lo vea, se para sonriente y le dice a la tía, Tranquila mija, que estoy bien, es que me tocó hacerme el enfermo pues estaba muy enguayabado por la reunión de ayer con los muchachos, con eso de los panfletos y el sindicato, como ya tengo 8 faltas , si falto otra vez me botan del trabajo , para la furia de la tía, que lanzaba rayos y centellas y le recordaba a su marido que debido a su flacura un día se iba a quedar varado por sangre, al escuchar tan docta explicación, sobre las prioridades de su revolucionario marido.
La Abuelita y Ramiro, se enfrascaban en largas y controversiales conversaciones, donde cada uno de manera ferviente defendía su punto de vista, Ramiro joven aún y atiborrado de ideas de cambio y de frases como la "clase obrera al poder", no daba su brazo a torcer sobre la forma como las clases populares debían tomarse y tenían que gobernar el país, prestando todo el apoyo a la lucha armada, de los grupos insurgentes y haciéndose miembro del movimiento sindical de la empresa en la que trabajaba.
Lla Abuelita, liberal al fin y al cabo algo tenía que terciar a las exposiciones por demás convincentes y llenas de citas, de Marx , el camarada Lenin, el “che” Guevara y el compañero Mao Tse-Tung, "Mao cultural revolución nos llena de satisfacción", cantaban, cuanto líder socialista y comunista existiera, citas que eran recitadas como los Cristianos citan la biblia.
A todas estas la Abuelita no terminaba de convencerse de que a punta de bala y piedra se cambia un país defendía el punto de vista del caudillo como ella lo llamaba Jorge Elicer Gaitán, malogrado líder liberal, muerto un 9 de abril para desdicha de los liberales según ella y que le hubiera dado un cambio a este país devorado por la violencia y fuerzas comunistas socializantes mercenarias, que lo único que buscan es desestabilizar el país "Para pescar en río revuelto".
Al fin de cuentas, decía, que les puede importar un negro más un negro menos en medio de estas selvas tropicales y no me vengas Ramiro con el cuento tan trillado de que con Socialismo todos vamos a vivir iguales, si pero iguales de mal, pues en el socialismo en el comunismo y en el capitalismo y en todos los ismos como carreras de caballos, los únicos que viven bien son los de arriba como en todas las modalidades de gobierno, los de abajo son para que los de arriba se paren sobre ello, por eso se llaman los de abajo, compañeros de la base como tus los llamas, usando uno de tus eufemismos o simples trabajadores rasos.
Así pasaban días y noches, enzarzados en estas discusiones en que ninguno daba ni pedía cuartel, hasta que un buen día, el Compañero Ramiro, empezó a sentir el peso de la bota opresora del imperialismo y ver ahora con mayor frecuencia las espaldas de sus compañeros de lucha, cuando las veía, como es de suponer el trabajo quedó en veremos.
Las luchas proletarias se ven con ojos muy distintos cuando en el plato propio escasea la comida y ahí tenemos al tío Ramiro al otro lado del charco como se dice por estos lares, haciendo parte del sueño americano, buscando dolorosos dolaritos,bien aplicadito en el trabajo olvidando, según sus propias palabras esas tonterías juveniles, dicen que el que no es revolucionario a lo 20 años, no tiene corazón , pero si lo es a los 40, lo que no se tiene es cerebro.
Fútiles sueños de revolucionarios de papel que lo único que traen a sus familias es ruina, dijo entre dientes la Abuelita, siempre di por sentado que se refería a Ramiro, pero ahora no estoy tan seguro.
SEÑOR
Desde luego, no siempre iba a ser un niño, y tuve mi primer encuentro con la cruda realidad del mundo cuando, mientras deambulaba por la calle, un niño se me acercó y con timbre aflautado me preguntó: "Señor, por favor, ¿me dice qué hora es?"
"¡Señor, señor!", qué palabra tan rara sonó en mis oídos. Como una flecha, regresé a casa y me paré frente al espejo del baño, pasando horas mirándome. No notaba ningún cambio significativo desde la última vez que me vi en el espejo, hace apenas dos horas. Pero algo había cambiado. En algún momento, dejé atrás mi niñez y me convertí en un señor. Tenía la sensación de que alguien me había robado algo.
En casa, seguía siendo el "niño" o "ñoni", como cariñosamente me llamaban mis tíos. Pero en la calle, era otra historia. Sentía en el aire vientos de cambio. Abajo, Duvalier asesinaba al pueblo haitiano, mientras el líder africano Idi Ami Da Da se deshacía de sus enemigos políticos. No es una metáfora ni una figura literaria. "Let It Be" y "Yesterday" ocupaban los primeros lugares en las listas de éxitos musicales, mientras el campeón de peso pesado perdía su corona, no en el ring, sino en los tribunales, ya que Muhammad Ali desafió al tío Sam y se negó rotundamente a participar en la masacre colectiva que fue la guerra de Vietnam, una guerra en la que nadie entendía qué estaba pasando en Estados Unidos. Pero aquí, por estos lares, el Che Guevara se paseaba incentivando revoluciones y terminó perdiendo la vida como mártir de la revolución en Bolivia, mientras Fidel Castro, traicionando al Che, se afianzaba en Cuba y la CIA urdía planes para sacarlo del medio de manera clandestina. "Es un buen tipo mi viejo, que anda solo y esperando", decía el gaucho Piero, riéndose del chicle y de los estadounidenses. Roberto Carlos paseaba un gato azul en "mi cacharrito" a una velocidad de 10 millas por hora, y mientras tanto, un león andaba suelto buscando novia. Brother Loui le guiñaba un ojo confianzudo a La Tormenta, enamorada del chico de mi barrio, mientras Oscar Golden le daba esquinazo al cacique y le robaba a la cautiva. "La negra grande", decía. "Yo me llamo cumbia". Los abuelos nos contaban que en el Cesar navegaba la piragua de Guillermo Cubillos, mientras todos nos rascábamos por las hormigas en los pantalones. Los hippies se lucían en junio en Ancón Norte, con el patrocinio de la caverna de Carolo. Vestirse como Adán y Eva se convirtió en el último grito de la moda. La gente fumaba hierba para estar a la moda y mascar una flor. La banda del marciano rompía guitarras desenfrenadamente en el escenario, al ritmo de Black Sabbath y su "Rat Salad", todo aderezado con el incomparable solo de guitarra de Carlos Santana en "Samba pa' ti". Y el movimiento feminista le quitó los pantalones al patriarcado mundial, demostrando que ellas también los podían llevar muy bien.
No sé si fue un despertar o una toma de conciencia, pero de repente sentí que salía de la rutina cansina y confortable en la que vivía para adentrarme en un mundo desbocado, lleno de cambios y luces multicolores.
Para no desentonar, decidí contemporizar con lo que sucedía a mi alrededor. Empecé por cortarme el cabello estilo "cepillo", luego dejé crecer tímidamente las patillas y finalmente adopté un afro descarado. Mi familia, lejos de reprocharme algo, me apoyó plenamente. Mi mamá y mis tías, alcahuetas como siempre, me enviaban la ropa más vistosa y llamativa: camisas muy floridas, una de color amarillo llena de flecos que parecía un pollito, que lucía con pantalones fluorescentes azules. El conjunto impresionaba a todos, dejando boquiabiertos a mis amigos y provocando miradas de desaprobación de los padres de ellos. Si no fuera por el hecho de que soy muy serio, esos padres les habrían prohibido ser amigos míos.
Los pantalones con parches y los "west back" dominaban mi vestuario. Tenía varias camisas muy coloridas y una chaqueta verde en la que se leía en grandes letras "TE AMO", adornada con los símbolos universales de "peace and love".
Mi abuelita también había cambiado su atuendo habitual de falda a media pierna, que le sentaba muy bien, por un pantalón. Ya no se lo quitaba bajo el pretexto de que "el frío en las piernas me mata". Creo que una vez que se dio cuenta de que podía llevar pantalones, no quiso volver a usar faldas. Pero en aquellos tiempos, no era común ver a una abuelita tan inusual en cada esquina. Su figura se hizo muy popular y, como toda su vida, demostró que las cosas se demuestran con hechos y no solo con palabras.
Con esta decisión, desató más de una polémica, ya que se declaraba liberal en hogares donde las señoras aplaudían tímidamente y la imitaban, a regañadientes de sus esposos, que veían en ese acto un desagradable cambio del statu quo.
A estas alturas, no importa mucho si lo hizo por comodidad o convicción, lo cierto es que cambió la forma de vestir y pensar de muchas personas en nuestro entorno. Con ese simple gesto, demostró que una sola golondrina puede hacer verano.
EL RAMO DE ROSAS
Se acerca el cumpleaños de mi primera novia, y me he dado cuenta de que las mujeres me resultan muy cercanas en este momento de mi vida. Entre tantas que pasan, al menos quiero tener una, una docena para mí solo. Sin embargo, mi Abuelita me dice que no sea avaricioso.
Porque los hombres de esta casa parecen no conformarse con solo una?. A eso se le llama "el vicio del bobo", se sonríe entre reproche y complacencia. Nuestra sociedad es bastante hipócrita en estos asuntos, y uno, inmerso en ella, termina siéndolo también. No está bien que otros intenten seducir a tus familiares, pero está bien visto que tu hijo sea un mujeriego. La ley del embudo, "Lo estrecho para ti y lo ancho para mí". Pero, ¿qué se le va a hacer? Así es como estamos.
Bueno, el caso es que estábamos haciendo los preparativos para la fiesta de los quince años. Porque, se me olvidó mencionar, no era un cumpleaños cualquiera, eran nada más y nada menos que los QUINCE, con mayúsculas. Era la vecinita del frente y la hermana de uno de mis mejores amigos, así que no podía conformarme con cualquier cosa. Tenía que conseguir un buen vestido para el baile del vals. Por supuesto, el señor Strauss estaba invitado. Él no es solo un vecino, sino el señor que tuvo la ocurrencia de inventar en Viena un baile que se baila con muchas campanillas y que en nuestra sociedad se convirtió en una obligación. El vals de la fiesta de los quince, donde casi nadie lo baila bien, pero a todos nos toca: padres, hermanos, novios o amigos. Nadie se escapa de entrar al ruedo en medio de cientos de ojos expectantes y sudar la gota gorda con el temor de pisarle el vestido a la quinceañera, que también está hecha un manojo de nervios. Y para empeorar las cosas, está usando un vestido largo por primera vez y zapatos de tacón alto, cuando hasta ahora solo había jugado con los tacones de su mamá al jugar con sus muñecas. Está tan maquillada que parece más un revocado que un maquillaje adecuado. Además, tiene el pelo todo engominado y tirante. Pero, a pesar de todo, está feliz. No sé si es por la fiesta en sí o porque por fin terminó con el suplicio de ocho días de ensayos de peinados, probándose ropa y lavándose la cara, además de aprender a caminar con los famosos zapatos. Pero me distraje pensando en los sentimientos de las quinceañeras, un tema del cual los hombres nunca entenderemos mucho, al igual que otros aspectos de las mujeres que alegran nuestras vidas.
Bueno, volviendo al tema, a diferencia de ellas, lo nuestro era más sencillo: un buen vestido que ya había sido elegido, con unos zapatos de plataforma nuevos y un traje estilo bota campana. Salimos corriendo, mis amigos y yo, a la floristería "Jardín Kerledy". Después de todo, cualquier ramo de quinceañera respetable debería ser de allí. Fui a que me prepararan el ramo, ya que no podía llegar a la fiesta sin él. Era un elemento indispensable y como novio, tenía la responsabilidad de proporcionarlo sin falta. Después de mirar y mirar catálogos interminables, ya estaba todo decidido: un hermoso ramo de rosas.
La cumpleañera no merecía menos. Recuerden que los vecinos estaban al acecho. Cuando me entregaron la cuenta, casi me da un síncope. Ahí se quedaron todos mis ahorros. Pero finalmente, el trato se cerró y a más tardar a las 4:00 pm, el ramo debería estar en su casa.
Me apresuré a probarme el traje estilo bota campana, para asegurarme de que no surgieran contratiempos de última hora que me impidieran usarlo a las 4:00 pm. Justo cuando llegó el mensajero con el ramo, casi me desmayo. Era un miserable ramito de rosas rojas, casi marchitas, en un jarroncito que más parecía un vaso de agua. ¡Qué desastre de ramo! El famoso catálogo me hizo caer en el famoso dicho de mi tierra: "El que mucho escoge, lo peor se lleva".
Mis amigos me miraron sorprendidos y quedaron bien grabados en mis pupilas para siempre. Nadie podía creer lo que veían. Pero ya estaba hecho y había que aceptarlo. Nos dijimos: "Bueno, lo importante es la intención", tratando de paliar el momento incómodo.
Todos nos fuimos a vestir, pero no muy contentos, especialmente yo, el desafortunado. La verdad es que el entusiasmo se desvaneció por completo. Lo único que no quería era hacer el ridículo en esa fiesta. Pero como dicen, "al mal tiempo, buena cara". Así que me presenté en el lugar como un perro apaleado. Cuando mi suegra se acercó a mí, me felicitó y me dijo: "Te luciste, qué bonito regalo". Y no solo fue uno, sino dos. "Debes estar muy enamorado", dijo para toda la concurrencia. Todos me miraron sonrientes. Luego se acercó mi cuñado y exclamó: "¡Wow! Hermano, eres un genio.
Qué detalle, con la cerecita encima". Yo no salía de mi asombro. ¿Qué estaba pasando? En ese momento, mi novia llegó y me dio un tremendo beso frente a todos.
"Gracias, tus regalos son hermosos", me dijo. Yo estaba perplejo. Me tomó de la mano y me llevó junto al pastel. Había un ramo gigantesco que parecía ocupar media sala. El pequeño ramito estaba a un lado. En letras grandes se podía leer la dedicatoria: "El pequeño es como se ve mi corazón cuando no estás, y este es como me veo cuando estás junto a mí". ¡Vaya! Pensé para mí mismo. ¡Qué inspirado! ¿Pero qué había pasado? A través de la ventana de la sala de la casa de mi novia, vi a mis amigos, a mi tía Lucero y a un amigo levantando la mano en señal de victoria a mi abuelita. Parecía como si hubieran ganado el Tour de Francia, aunque no ganaron ninguna competencia, pero definitivamente conquistaron mi corazón. ¡Vaya abuelita que tengo!, pensé.iera, eran nada más y nada menos que los QUINCE, con mayúsculas. Era la vecinita del frente y la hermana de uno de mis mejores amigos, así que no podía conformarme con cualquier cosa. Tenía que conseguir un buen vestido para el baile del vals. Por supuesto, el señor Strauss estaba invitado. Él no es solo un vecino, sino el señor que tuvo la ocurrencia de inventar en Viena un baile que se baila con muchas campanillas y que en nuestra sociedad se convirtió en una obligación. El vals de la fiesta de los quince, donde casi nadie lo baila bien, pero a todos nos toca: padres, hermanos, novios o amigos. Nadie se escapa de entrar al ruedo en medio de cientos de ojos expectantes y sudar la gota gorda con el temor de pisarle el vestido a la quinceañera, que también está hecha un manojo de nervios. Y para empeorar las cosas, está usando un vestido largo por primera vez y zapatos de tacón alto, cuando hasta ahora solo había jugado con los tacones de su mamá al jugar con sus muñecas. Está tan maquillada que parece más un revocado que un maquillaje adecuado. Además, tiene el pelo todo engominado y tirante. Pero, a pesar de todo, está feliz. No sé si es por la fiesta en sí o porque por fin terminó con el suplicio de ocho días de ensayos de peinados, probándose ropa y lavándose la cara, además de aprender a caminar con los famosos zapatos. Pero me distraje pensando en los sentimientos de las quinceañeras, un tema del cual los hombres nunca entenderemos mucho, al igual que otros aspectos de las mujeres que alegran nuestras vidas.
Bueno, volviendo al tema, a diferencia de ellas, lo nuestro era más sencillo: un buen vestido que ya había sido elegido, con unos zapatos de plataforma nuevos y un traje estilo bota campana. Salimos corriendo, mis amigos y yo, a la floristería "Jardín Kerledy". Después de todo, cualquier ramo de quinceañera respetable debería ser de allí. Fui a que me prepararan el ramo, ya que no podía llegar a la fiesta sin él. Era un elemento indispensable y como novio, tenía la responsabilidad de proporcionarlo sin falta. Después de mirar y mirar catálogos interminables, ya estaba todo decidido: un hermoso ramo de rosas.
La cumpleañera no merecía menos. Recuerden que los vecinos estaban al acecho. Cuando me entregaron la cuenta, casi me da un síncope. Ahí se quedaron todos mis ahorros. Pero finalmente, el trato se cerró y a más tardar a las 4:00 pm, el ramo debería estar en su casa.
Me apresuré a probarme el traje estilo bota campana, para asegurarme de que no surgieran contratiempos de última hora que me impidieran usarlo a las 4:00 pm. Justo cuando llegó el mensajero con el ramo, casi me desmayo. Era un miserable ramito de rosas rojas, casi marchitas, en un jarroncito que más parecía un vaso de agua. ¡Qué desastre de ramo! El famoso catálogo me hizo caer en el famoso dicho de mi tierra: "El que mucho escoge, lo peor se lleva".
Mis amigos me miraron sorprendidos y quedaron bien grabados en mis pupilas para siempre. Nadie podía creer lo que veían. Pero ya estaba hecho y había que aceptarlo. Nos dijimos: "Bueno, lo importante es la intención", tratando de paliar el momento incómodo.
Todos nos fuimos a vestir, pero no muy contentos, especialmente yo, el desafortunado. La verdad es que el entusiasmo se desvaneció por completo. Lo único que no quería era hacer el ridículo en esa fiesta. Pero como dicen, "al mal tiempo, buena cara". Así que me presenté en el lugar como un perro apaleado. Cuando mi suegra se acercó a mí, me felicitó y me dijo: "Te luciste, qué bonito regalo". Y no solo fue uno, sino dos. "Debes estar muy enamorado", dijo para toda la concurrencia.
Todos me miraron sonrientes. Luego se acercó mi cuñado y exclamó: "¡Wow! Hermano, eres un genio. Qué detalle, con la cerecita encima".
Yo no salía de mi asombro. ¿Qué estaba pasando? En ese momento, mi novia llegó y me dio un tremendo beso frente a todos. "Gracias, tus regalos son hermosos", me dijo. Yo estaba perplejo. Me tomó de la mano y me llevó junto al pastel.
Había un ramo gigantesco que parecía ocupar media sala. El pequeño ramito estaba a un lado. En letras grandes se podía leer la dedicatoria: "El pequeño es como se ve mi corazón cuando no estás, y este es como me veo cuando estás junto a mí".
¡Vaya! Pensé para mí mismo. ¡Qué inspirado! ¿Pero qué había pasado? A través de la ventana de la sala de la casa de mi novia, vi a mis amigos, a mi tía Lucero y a un amigo levantando la mano en señal de victoria a mi abuelita.
Parecía como si hubieran ganado el Tour de Francia, aunque no ganaron ninguna competencia, pero definitivamente conquistaron mi corazón. ¡Vaya abuelita que tengo!, pensé.
EL SUSTO
En una noche invernal como pocas veces se había presenciado en la Bella Villa, relámpagos, rayos y centellas caían por todas partes. En la televisión anunciaban que las vías estaban bloqueadas debido a derrumbes. Una vecina había visitado la casa y hablado con la Abuelita, llorando desconsoladamente porque su padre había salido de Manizales hacia Medellín y no habían tenido noticias de él. Temían que algo terrible le hubiera ocurrido.
"No te preocupes, mijita, Dios lo protegerá", trataba de animarla la Abuelita.
Cada persona que entraba a la casa se quejaba del barro que las lluvias estaban causando. Mientras cenábamos, se escuchaban malas noticias de todas partes debido a la ola invernal, como decía el comentarista.
"Está lloviendo a cántaros", comentó la Abuelita, "y mañana tendremos que subir a arreglar las tejas del patio, porque se está filtrando agua en la sala".
Nos fuimos a dormir, ya que al día siguiente debíamos levantarnos temprano para cumplir con nuestras obligaciones diarias. Como todas las noches, la Abuelita tomó su libro de cabecera y se puso a leer. Yo no sé a qué hora me quedé dormido.
En medio de la noche, me desperté con una urgente necesidad de ir al baño. Para no despertar a nadie, decidí ir por el corredor a oscuras. Me senté en el inodoro con la puerta entreabierta, tratando de aprovechar la tenue luz de la luna que se filtraba. Estaba sumido en mis pensamientos, adormilado y escuchando el estruendo del cielo, cuando de repente la puerta del baño se abrió y la Abuelita se sentó sobre mí. Me sorprendió la situación, pero traté de salir de ella de la forma más airosa posible. Me ubiqué en sus posaderas y la levanté sin verle la cara, aunque me imagino que debió haber sido una expresión de terror total. Ella salió del baño como si el diablo la persiguiera.
Al día siguiente, mientras contaba su experiencia, la Abuelita se reía a carcajadas de cómo había aguantado las ganas de volver al baño por el susto que todavía no se le había pasado.
FILOSOFANDO
Eran las doce de la noche...
Cuando el sol aún resplandecía...
los elefantes volaban de flor en flor...
Y ¡yo!, sentado en una piedra de madera...
leyendo un libro sin letras...
bajo la luz de un farol apagado...
¡seguí caminando!...
y me encontré un muerto bostezando...
así que saque mi pistola filosa y le empuñe una patada en el corazón...
Y el muerto aún con vida me grita...
¡HA! Sinverguenzón!!...
Y esta otra mijo, vulgarona pero enseña lo sinónimos, nunca se le va olvidar lo que es un sinónimo, que son palabras que significan lo mismo, haber empezaba a recitar
Permiso, paso entro o me introduzco
En este bar, café o cafezucho
Para enseñar, mostrar o demostrar
Todo tipo, clase o forma
De alfiler tijera, o aguja
Para tejer, bordar o zurcir
Trajes, atuendos o vestidos.
Entra, pase, o introduzca se
En este bar, café o cafezucho,
Enséñenos, muéstrenos o demuéstrenos
Sus tipos clase o formas
De alfileres, tijeras o agujas
Bellaco, mala nacido o malparido”
Al terminar me aclaró, mijo yo pienso que los sinónimos como tal no existen, esta es desde luego mi opinión muy personal, ya que aunque su significado es muy parecido, cada palabra tiene un rico significado propio y es que además depende de la ocasión gramatical que se esté usando. El mensaje claro llega, pero hay palabras que se ajustan más a lo que se quiere decir por ejemplo la palabra MALO aplicado a un objeto todo mundo lo entiende pero malo tiene un connotación de maldad algo que es típicamente humano para un objeto se diría defectuoso o averiado, palabras que desde luego no se aplican a un humano, pues los humanos no nos averiamos, nos enfermamos , los aparatos se dañan, no se enferman.
Estrofas, refranes y retahílas se iban sucediendo en la cocina que se llenaba con el olor a pan caliente, que iba pasando yo muy comedidamente del horno a la canasta, con el interés claro de seguirla escuchando pero principalmente para poder clavarle el diente los exquisitos panes de la Abuelita recién hechos.
“Cuando bebes de un vaso le regalas la mayor riqueza,
Pues al vaciarlo le das la posibilidad de llenarse con un nuevo contenido.”
Hijo, esto quiere decir que hay momentos en la vida en que la mente no tienes nada, no te preocupes, porque la puedes llenar con cualquier cosa, sobre todo cuando en un momento de la vida, en que se te pierda el horizonte y creas que los has perdido todo, si ello llegara a suceder, Dios no quiera, recuerda que tienes ante ti un nuevo comienzo para hacer con él lo que quieras.”
Frases como estas eran las que la Abuelita usaba en su diario vivir, y riéndose de sí misma decía,
Filosofa de dos por cinco,
Arreglo ollas pitadoras,
Desvaro sartenes que estén fallando por manteca,
Enderezo entuertos,
Vendo locas preñadas,
No me quedó a desayunar sino hay arepa,
Y no me dejo enterrar en ataúdes con escupidera
El secreto, niño, de la vida, y bajando la voz para cautivar la atención del respetable público, es no tomarse uno mismo muy en serio, me señala con su dedo algo torcido por la artritis, mirándose el dedo decía, hay mijo no se pueden dar consejos sobre rectitud y filosofía con algo tan torcido.
Mientras amasaba el pan recitaba...
Estando curro en su carro
Con Esguerra y con Chicorro
Dice Curro yo me escurro
Y en carro ve a Socorro
Y hacia el carro, corre Curro....
EL EXORCISTA
El teatro del lugar donde vivíamos, había sido re-modelado, finas poltronas azules, pantalla cinemascope, sound round, tapizado de alfombra roja, luces fluorescentes en el piso, luces en los extremos de la silletería para avisar si todos los puestos estaban ocupados, entrada de lujo con cuenta personas y registradora, proveedores de gaseosas automático, bellas acomodadoras, baños con surtidor de jabón por presión y secador de manos por calor que se apagaba después de cierto tiempo, todo una “cuca” de teatro preparado para la ocasión.
Se iba a presentar nada más y nada menos que “EL EXORCISTA”.
Película no recomendada para cardíacos decían la marquesina, los recortes de prensa pegados de manera llamativa en las carteleras del teatro, contaban de un infarto allí, un desmayo allá, además de apariciones de fantasmas y extraños sucesos durante las presentaciones del film en todas las salas del mundo.
Para amenizar mas la cosa, la presentación tendría lugar a las 11:00 PM.
"Bueno gusanos nos vemos en la oficina a las 10 PM, para que nos enchiremos y vamos por las "nenas", no sea que nos pase el bobo y nos birlen los asientos los tarados esos de T-20", dijo “El loco”
Permítanme traducir lo que significa semejante alocución tan breve como sustanciosa.
“Gusanos” era el cariñoso tratamiento que nos dábamos entre nosotros, los miembros, si cariñoso es el nombre que aplica aquí, éramos fieles miembros del “Mini Yumbo”, patota o pandilla que llaman ahora y que tenía su base de operaciones en la “oficina” , o lo que es lo mismo decir en la esquina inferior izquierda del parque,, donde nos reunimos a ver pasar a las "sardinas o nenas" e intimidar a uno que otro con nuestra presencia hippiesca, o enchirada.
Como toda pandilla o patota que se respete teníamos a nuestros rivales, los T-20, que se oponían a que los “bonitos” que era la otra forma en que nos conocían, nos adueñáramos del territorio y con ello del botín más sustancioso, las chicas o “nenas” más bonitas del barrio y debimos llegar antes que el bobo o reloj diera la hora de entrada.
Las "nenas" eran las compañeras del Mini -Yumbo, de la cual por regla de constitución obligaba que por cada miembro masculino se tenía que vincular inmediatamente un miembro femenino, ambos debían ser aprobados por unanimidad, sabia regla que impedía que terminaras des-programado y sin pareja en un eventual encuentro o baile.
Pero sigamos con el cuento.
Ya estamos todos listos, y con algarabía y bullicio entramos al teatro llenando varias filas del teatro, pues el grupo era grandecito, si eres imaginativo , yo creo que, si, sino no estuvieras leyendo esto, te debes haber formado la idea de que el 20 de La T , tenía que ver con algo, si todo era por parejas ya tendrás una dimensión del cuento y como nosotros somos los rivales.
A ti que te parece, que como podría estar el teatro?.
La cosa parecía una final del campeonato de fútbol, con la barras bravas a cada lado, ofensas van , ofensas vienen, Heyyy care-loco, si tanto te gusta la sardina , págale pieza, gritaba uno, una cubeta de crispetas vuela por los aires, acompañada de un vaso con gaseosa, los "chitos" están a la orden del día pero no como alimento sino como proyectiles.
Bueno pero aquí estábamos era para ver el “EXORCISTA”, ya la luces se están apagando y la trama empezó, la película maliciosamente hecha de noche, con fondos oscuros mas las propaganda y el clima, nos tenía con la adrenalina a 80 y peso, cuando empieza el cuento de la niña esa, haciendo cosas impúdicas con un Cristo, a escupir cosas verdes y darse tortazos contra el techo, decir palabras obscenas y girarle la cabeza como un ventilador a estas alturas del cuento, la cara de monstruito no le daba un aspecto muy presentable que digamos, mi compañera de turno me tenía clavadas las uñas hasta los huesos, no se encaramaba encima porque los butacos eran pequeños, yo sentía que un sudor frío me estaba bajando por la espalda, en la sala se oía, un HAAAYYY, UUUUUYYYYY, todas exclamaciones como si estuviéramos en una montaña rusa de sensaciones y terrores.
Por fin se encendieron las luces, y descansamos todos que teníamos los músculos como cuerdas de guitarra y los pelos de punta.
El “EXORCITA“ no era ningún cuento chino, tenía su dosis de terror bien administrada.
Salimos a una noche oscura y cerrada para acabar de ajustar, comentando esto y aquello y la cosa en lugar de ayudar nos ponía cada vez más nervioso, pero nadie lo demostraba, para eso éramos los "duros".
Nos despedimos y cada uno para su casa.
Entro al cuarto que compartía con la Abuelita y como todas los noches, prendo el radio de transistores a bajo volumen y me acuesto, al poco rato ya estoy dormido y dejé el radio prendido.
Seguramente este elemento perturbador despertó a la Abuelita que tenía oído de “tísico” y fue a mi cama tratando de apagar el suso dicho, va y me pone la mano en la cara, UUUYYYYY” dijo yo, ya me llevo la huesuda, HAYYYY” que pasó preguntó mas asustada que yo la Abuelita, y nos paramos los dos en medio del cuarto, temblando como hojas, cuál de los dos más asustado, les cuento que esa noche dormimos con la luz prendida, por si las moscas y fuera aparecerse por estos lares una niña poseída haciendo en nuestra casa sus primeros pinitos terroríficos.
PUERTA NEGRA
Mamá el baño esta rebosando, dijo la tía Lucero,
Échele un baldado de agua caliente contestó la Abuelita.
Nada, mamá.
Entonces pues échele Diablo Rojo, haber si se des-taquea.
Al poco rato...
Nada mamá, el inodoro sigue igual, va tocar llamar al plomero, debe ser que le dejaron caer algo y lo tapó.
Llegó el plomero, le metió una manguera al inodoro, le ech uno y otro liquido, hizo una cosa y la otra, nada el bendito inodoro seguía taqueado, al final dijo, doña Inés, me va tocar romper, porque el taco es grande no quiere funcionar nada.
Dicho y hecho, vino el señor con pico y pala, pero no con el famoso invento que algún genio de la administración publica resolvió que los carros se los prestan a uno ciertos días de la semana entre ciertas horas disque para que no se hagan tacos en la carreteras y que llamaron pico y placa, un buen día van lanzar por decreto que está prohibido llover porque se hacen derrumbes, bueno me fui por las ramas, el buen señor procedió a romper el piso del baño donde estaba el inodoro , mas tarde llamó a la Abuelita y le dijo, le tengo malas noticias señora, lo que pasa es que este atenorado es de los viejos, ya está todo roto por eso esta obstruido, hay que cambiarlo, el problema es que no basta con cambiar el del inodoro, pues apenas lo arreglemos , va a romperse por otra parte y crear una humedad muy difícil de encontrar, aquí estuvimos de buenas pues el problema se vio inmediatamente, pero si lo tapamos así el problema va ser mayor.
Hay que romper todo el corredor para poder resolver el problema, así se hizo, se procedió a romper la casa a todo lo largo, pues esta tenía un largo corredor que iba desde la puerta de entrada hasta el solar, la tubería lo recorría totalmente, estuvieron trabajando como por dos semanas, hasta que por fin el trabajo estuvo concluido y el señor nos dijo listo, abran todas llaves y vacíen los inodoros para ver si no hay filtraciones, se hicieron las pruebas y todo quedó bien, se procedió a tapar con tierra y poner de nueva las baldosas el trabajo estaba concluido.
Haaayyy fue pucha, quedó lista la cañería pero nos dejaron la casa como un chiquero, miren nada mas como quedaron las paredes, comentó la tía Lucero.
Niños a limpiar necesitamos volver a arreglar esto, pues que desorden y suciedad, nos aplicamos todos a limpiar con trapos, estropajos, esponjas, agua y jabón, pero la cosa mejoró muy poco.
La Abuelita dijo, bueno aquí lo que toca es pintar la casa del todo, le doy mi voto de confianza al niño, porque nos alcanza para la pintura pero no para pagar el pintor que cuesta un ojo de la cara.
Al otro día estábamos de compras en el depósito, escogiendo brochas, espátulas, re-sanador, pintura negra para los zócalos, verde agua marina para las paredes, disolvente, alquilando escalera, pintura blanca para la verjas y todo lo que se necesitaba para llevar a feliz término la labor encomendada.
Empezamos a limpiar a lijar, lavar, cubrir los muebles para que no les cayera pintura, en fin todas las labores que la pintada de una casas con lleva, pintamos al fin toda la casa y lucía reluciente, solo faltaban las puertas.
Como pintor encargado, tomé la decisión de darle un toque artístico a la gran obra, decidí entonces pintar las puertas por dentro de color negro con vetas de madera oscura.
Terminé de pintarlas y quedaron relucientes, al fin les presenté a todos mi creación, pero el público no reaccionó como yo me lo esperaba, con felicitaciones y abrazos, solo mirada escépticas, fue todo lo que logré.
La Abuelita, mira la puerta de la cocina, una y otra vez y dijo:
El toque de originalidad, me gusta, me gusta, es distinta a todas las puertas que conozco, pero no sé, hay algo que no me convence, hagamos algo, dejémosla unos dos o tres días así, si al final la cosa no nos parece la cambiamos, ¿estamos?”
A todos nos pareció acertada la idea. La Abuelita llamándome aparte me dijo lo siguiente,
Mijo, voy a decirte lo siguiente, nunca debes decir a una cosa que no te gusta a la primera vez que la veas, pruebas toques o leas, porque lo que puede haber sucedido es que no lo viste en la perspectiva correcta, o no estuvo bien preparada, o algo ocurrió, debes entonces darte la oportunidad por lo menos otras dos veces de probar y así poder tomar la decisión correctas y tener elementos de juicio para decidir si una cosa te gusta o no y tener los argumentos para sustentar esta decisión”
Pasaron dos días, y opté por cambiar el color y le puse de un color blanco brillante, pues a mi juicio después de verla varias veces me parecía que oscurecía la casa.
Luego tuve la oportunidad de aplicar el consejo que la Abuelita me regaló.
En una ocasión en una comida me sirvieron un pastel de coliflor, haggg, que cosa tan horrible me metí a la boca, parecía haber mordido un pedo, le cogí asco por decirlo de buenas maneras a todo lo que tuviera coliflor, pero después al cabo de algunos años, la que ahora es mi señora me ofreció nuevamente el pastel de coliflor, yo recordando lo que la Abuelita había hecho con lo de la famosa puerta negra, lo probé, no sin mis dudas al respecto pero lo hice, que manjar tan delicioso, de hecho ahora la coliflor con queso parmesano o rellena es uno de mis platos favoritos.
De igual manera probé, el que supuestamente dicen es el "manjar de los dioses", el caviar, me comí casi un tarro, pero esta famosa delicia aún me sigue sabiendo a jabón, pero por lo menos ya le puedo decir a cualquiera porque el caviar no me gusta, porque me sabe a jabón.
PATADA VOLADORA
Se acuerdan de mi novia, la del ramo de rosas, con aquella por la que casi me desnuco por celebrar sus quince años, pues si, esa novia me dio "la patada voladora", como se decía entre los amigos, cuando una novia te dejaba.
Fue una dejada de lo mas celebre ya que un sábado salí de visitarla y todo como si nada y a los 8 días que fue a visitarla no salió a atenderme porque estaba enferma, quiero aclarar que en esa época, uno no se presentaba en la casa de la novia cualquier día y a cualquier hora como ocurre actualmente, solo los días de visita que eran los sábados de 7:00 PM a 9:30 PM ni un minuto más antes ni después a menos que hubiera un día de fiesta o alguna celebración particular.
Bien como les venía narrando, a los otros 8 días , o sea a los quince después de la última visita, me abrió la puerta Doña suegra me dijo desde la parte de arriba de las escaleras, que mi novia saldría en un instante pero que tratara de entender lo que me iba a decir , pues ella consideraba que yo era un tipo inteligente y que al fin todo era por bien de los dos.
He aprendido a través del tiempo que cuando alguien te dice que es por el bien de los dos, por lo general es para mal tuyo, la cosa entonces no podía oler mas mal porque no podía.
Al fin después de una espera como de 20 minutos, me imagino mientras se decidía a decirme lo que tenía en mente, salió y como quien recita en medio de un acto de la escuela, me dijo en resumen, que no quería que la volviera a visitar porque necesitaba más espacio y tiempo para aclarar sus sentimientos.
Vaya excusa, lo malo es que todos los que van a dejar a sus media naranjas temporales o definitivas, empiezan a sentir una especie de estreches de espacio y tiempo, todos terminan por pedir tiempo y espacio.
Lo que en realidad pasó fue que salí de allí con la cabeza como un tambor y sin entender nada de nada y menos lo que doña suegra dijo del bien de los dos.
En este caso la cosa fue doblemente fregada por que no solo me botaron , sino que en menos de lo que canta un gallo, fui remplazado y el gallo solo canto 8 días a partir de la botada que fue el tiempo que necesitó la niña para aclarar sus sentimientos.
Al cabo de ese tiempo, mi famosa novia , ya estaba saliendo de brazo de su nuevo pretendiente, que llegaba en una "nave" de carro como de película , mientras que yo andaba en moto.
Nunca, pero nunca doña suegra la había dejado salir conmigo en ese aparato tan peligroso, decía ella.
Lo más simpático de todo era que salía con su nuevo novio en el carro y sola, yo no pude nunca salir sin la compañía de uno de mis cuñados, menos mal que como dije en algún aparte, yo era bien amigo de ellos y me dejaban dar palomitas con ella a solas, los cuales aprovechábamos a conciencia eso sí.
Bueno el caso es que como también dije anteriormente éramos vecinos, vecinos de verdad, verdad, ya que vivíamos uno al frente del otro, con lo cual no me quedaba más remedio que ver toda la novela romántica de los nuevos novios, besos de saludos, besitos de despedida.
Yo mientras tanto escuchaba los comentarios de todos los vecinos, sobre lo que mi ex, hacía y deshacía, me tocó pasar las mil y una, entre los comentarios de los vecinos y las bromas de mis amigos, que no dejaban caer una para mortificarme, porque lo curioso es que en nuestra sociedad se da como lo más natural del mundo que un novio deja a una novia pero el viceversa, simplemente no se acepta y menos en esa época.
Bueno iba yo como perro apaleado, por culpa de este in-suceso, que fuera de haberme afectado como ser humano que soy, estaba pasando un mal momento emocional las condiciones propias de lo que estaba ocurriendo no aligeraba para nada mis cuitas.
De estar tan cabisbundo y medita bajo, perdón, tan meditabundo y cabizbajo, la Abuelita como sin querer la cosa, pero la cosa queriendo y de ver a su queridísimo nieto en tal situación rompió su silencio estratégico y sentándome en la sala me dijo:
"Mijo, desde luego me doy cuenta por lo que estas pasando, sin duda , nada agradable, no solo por los hechos sino también por las circunstancias de la vecindad , amigos comunes, cuñados y un largo etc."
Pero quiero decirte y sé que suena trillado, que las penas de amores, que son las mayores según dicen los que saben, se llevan mejor, si las pensamos menos y no nos sentimos como los únicos a los que le ha pasado, se que lo que estoy pidiendo no es fácil, pero también quisiera decirte algo que puede llevar un poco de consuelo es una linda frase que ahora recuerdo.
"Si el ave que vuela regresa a tu lado tuya siempre fue, sino regresa nunca lo fue".
Mientras tanto puedes empezar a pensar que pude haber una que otra pajarita por allí, que quiera llegar a tu nido, si tú la dejas y no te encierras en esa actitud reservada, dicen y espero no estar atiborrándote de palabras insulsas y tontas, pero "Un clavo saca a otro clavo", nunca te han faltado amigas, no te estoy diciendo que salgas desesperado a en-noviarte con la primera que aparezca, pero es una linda oportunidad de aprovechar que no tienes ningún compromiso para evaluar y conocer otras personas y chicas con distintos modos de pensar y quien quita que el día de mañana llegues a pensar que lo mejor que pudo haber ocurrido fue esto, para terminar quiero que pienses en una frase “No hay mal que por bien no venga”.
Quien lo creyera después de como veinte años, volví a ver a mi ex, ¿y qué creen?
La Abuelita tenía como siempre toda la razón, no me hubiera gustado para nada pasar la vida al lado de la señora que vi, sin ser descortés sino realista, como dicen por allí.
"Mas sabe el diablo por viejo que por diablo" y sin faltar a la memoria de mi querida Abuelita había bastantes cosas que sabía la señora.
Como ella misma dijo un día, no siempre fui una vieja como me ves ahora, yo también tuve 15 años y un corazón vagabundo.
LA FAMILIA
Ya estoy en la universidad como joven he sido recibido con los primeros semestres de la U. el pringoso conocimiento básico de todo pre revolucionario, como toca a todos los miembros que se precie de ser universitario,
“EL CAPITAL” de Karl Marx, “Los Bienes terrenales del Hombre de Leo Hubermann, “Capital y Familia” de Federico Engeles, “La ciencia no es Neutral” folleto editado por estudiante de la misma universidad, “La Invasión capitalista de manos de Mickey Mouse”, también editado en la U., estos y muchas más lecturas obligadas por lo demás, amén de las arengas políticas y discursos en el auditorio de la universidad creaban en tu pensamiento un nuevo nivel de conciencia que te hacía ver en todas partes las falencias del estado y las estructuras sociales y religiosas.
Con esto en mente ya preparados en oratoria, y afilada la dialéctica del pensamiento, le lanzó en la cocina mientras prepara la comida el siguiente discurso a la Abuelita.
Abuelita, según tengo entendido, la familia más que la iglesia es el opio del pueblo, no hay un mal en el hombre que no provenga de forma directa o indirecta de estos dos estamentos de la sociedad, donde el uno o el otro tiene como fin primordial, el subyugar, y esclavizar el pensamiento, con el fin de acabar con la voluntad y permitir el control de los ciudadanos.
Tal afirmación está sustentada debidamente en el hecho de que en que en donde?, sino la familia, te llena de denuesto y de oprobios.
En donde? recibiste, tu primer sobre nombre.
En donde ? sino en el seno de la familia recibiste las humillaciones que un extraño nunca se atrevería.
En donde ? sino en la familia pierdes tu capacidad creadora ridiculizada por unos hermanos predadores de cariño, llenos de envidia que no reconocen en ti una persona sino un niño cuando esto les conviene.
En donde ? los padres ultrajan a sus hijas y madres sobre protectoras castran a sus hijos.
La abuela no levanta la voz, no dice nada durante un largo momento y después de acabar de amasar una arepa la coloca en la parrilla y sentándose en una butaca frente al fogón se quita las gafas y me mira y dice:
Veo, niño mío, que tu pensamiento está estructurado, con ideas por demás interesantes, no podría decir lo menos, cualquier idea, no importa cual, debidamente sustentada debe ser escuchada, como sabrás. Lo cual desde luego no tiene porque ser compartida, pero precisamente de esos se tratan los debates, si las personas se preocuparan por lo que les están diciendo el mundo sería diferente, casi siempre estamos tan engolosinados con nuestras propias palabras y el timbre de nuestra propia voz y desde luego como no, con la brillantez de nuestro pensamiento que apenas si logramos establecer contacto con quien nos oye.
Comparto tu opinión en la casi totalidad de tu exposición, pero disiento de ti, de forma diametralmente opuesta en las razones del por que.
Tu esgrimes el hecho de que tratan de manipularnos a través de instituciones como la familia y la iglesia y aduces los malos momentos que en ella se vive, estamos de acuerdo, pero no es tan simple como decir acabemos con la familia y la iglesia y san se acabo el problema, tu pensamiento tiene una falla de fondo, es que solo apunta al problema pero no brinda soluciones, solo acusa, no resuelve, te quiero ilustrar sobre algo, aunque desde luego yo no tengo la solución para tan álgida cuestión.
En estos tiempos modernos, la tenencia de un hijo es una decisión más que comprometida para los futuros padres, pues los matrimonio de ahora son conformadas por parejas donde la mayoría tiene que trabajar, eso condiciona la cantidad y la calidad de vida de todos, y desde luego estos pequeños disociadores de parejas que vienen a terminar siendo los hijos, pues cargan sobre las madres ya no solo la responsabilidad de ser madres sino de tener que salir a trabajar y además a los padres que nunca en su vida se vieron a sí mismos haciendo biberones y cargando berrinchosos muchachos , no deben estar muy contentos.
En que termina el asunto pues que la pareja ya poco se ve, y cuando se ven están tan cansados y agotados que lo único que ven es que el mundo se les vino encima y es por culpa del otro, el padre porque me metieron este culicagado que me está volviendo loco, y la madre muerta de cansancio, ya no tiene muchas ganas de ser una madre tierna, ni mucho menos, una esposa, eso amenizado por el afán consumista de la actualidad alardean eso si, como tus los llamas, Imperialistas advenedizos, que le enseñaron al mundo que si no es comprando no se puede vivir, pero eso es harina de otro costal, ya los alimentos de nosotros las abuelas no sirven, sino que tiene que ser compotas, y los pañales de trapo no secan colitas sino que tiene que ser los súper absorbentes, si no estás a la altura de esto, estás perdiendo puntos en la escala social.
Están estas parejas en una carrera loca, por comprar y comprar que ni se dan cuenta de lo que les pasa , no se sabe hacia dónde van, creándose y creando mas y mas gastos, menos y menos tiempo para criar a los hijos, se vuelve un circulo vicioso, yo antes que entrar a criticar de forma tan severa a la familia, buscaría que está pasando con este mundo loco, aplicaría, la frase, "Siquiera se murieron los abuelos".
Sin embargo es también en el seno de la familia donde se aprenden valores y se da formación al carácter, desde luego de manera imperfecta como todo lo que está conformado por seres humanos, pero es indudable que tiene que tener algo bueno, pues ha perpetuado a través de los años y no creas que no se han intentado otros modelos de constitución familiar.
Tenemos los Zulú en el África, la sociedad matriarcal de la isla de Lesbos, la sociedad militar de los Espartanos en la antigua civilización, que proponía un modo distinto de sociedad basados en que los hijos deberían pasar al estado después de cierta edad para que este los educara y los volviera guerreros, aunque en cierta forma tuvieron éxito, pues son conocidas sus hazañas, estos modelos no perduraron.
Habría que hacer un estudio muy minucioso porque estos modelos de familia no se han perpetuado, sin embargo el tan maltratado esquema familiar compuesto por padres e hijos se mantiene.
Yo ya no conteste nada mas, pero en mi pensamiento cada que salgo a la calle y veo a esas parejas buscando afanosamente entre los estantes y anaqueles de los almacenes el mejor producto para sus hijos, escuelas costosas, donde van a parquear a sus hijos, de 8 am a 6 pm y pagan el tiquete, para pasar a recogerlos, sin saber en muchos casos que pasa con ellos, me acuerdo de las palabra de la Abuelita, Que está pasando con este mundo loco, "Paren el mundo que me quiero bajar", y añadiría de mi propia cosecha, "Por querer darles todo, terminamos por no darles nada".
Mi pensamiento finamente estructurado, sufrió un revés del que aún no se ha podido levantar.
AGUA DE PANELA
Varias noches cada semana nos reuníamos en el corredor de la casa, mis amigos gustaban de estar allí, pues cerca a mi casa vivían varias chicas lindas y lentamente se fueron incorporando al grupo de amigos, era por así decirlo un sitio muy estratégico desde el punto de vista de posibles conquistas juveniles.
Después de las ocho de la noche la Abuelita solía salir también al corredor a refrescarse y a buscar un poco de diálogo y compañía con otras señoras de la cuadra y se encontraba de pronto rodeada de un montón de jóvenes amigos que discutían con ella los mas vario pintos temas.
La Abuelita no era la persona que rehuía una buena conversación se hizo muy popular entre mis amigos, pues tenía chispa y sabía escuchar sin polemizar con ellos , encontraban a una persona mayor muy distinta a la que estaban ellos acostumbrados en sus casas donde estas personas mayores solo los llamaban por sus nombres a la hora de un regaño o una crítica, no precisamente constructiva, por lo que la hacían en varias ocasiones confesora de sus penas de amor y asesora sentimental de más de una jovencita.
Esta posición de regaño de las personas mayores se hizo todo un chiste, la cual es representativa la anécdota de una de las abuelas de uno de mis amigos, cuando la señora que siempre vivía mal humorada y enojada, no se sabe porque, le gritó en una ocasión en que este salía corriendo mientras ella se encontraba en la sala, "CUIDADO MUCHACHO QUE ME MACHACAS", cuando entre ella y la puerta había más de 10 metros de distancia.
Era entonces la Abuelita una rareza que lo jóvenes no desaprovechaban.
En ocasiones se ponía una poca más seria y nos daba pequeñas lecciones de vida, o comentaba la vida de personas de la talla de Nelson Mandela, Martín Luther King, JDK, Gandhi, María Cano, Jorge Eliécer Gaitán y sus luchas que tuvieron repercusión mundial.
Nelson Mandela, príncipe de la tribu Soxa, renunció a todos los privilegios , decidió luchar contra el apartheid, que promueve la segregación racial, fue encarcelado por 27 años, desde la prisión mantuvo vivo su espíritu de lucha, llegando a ser el primer presidente elegido por voto democrático en Sudáfrica.
Martín Luther King ideólogo negro, luchador infatigable de los negros en un país donde los blancos y los negros no podían sentarse juntos en el mismo bus.
De allí es también famosa la historia de una señora negra, una simple ama de casa que se negó a bajarse de un bus de blancos dando lugar a la lucha por la igualdad de derechos de los negros en USA.
Jhon F. Kenndy lider político convencido de la igualdad de las personas y sus derechos, fue asesinado por sus ideales.
Gandhi, joven abogado que abandonó sus comodidades de dandi recién egresado de una lujosa universidad inglesa, por la reivindicación de los derechos humanos a través de una nueva arma, la lucha pacífica.
María cano, joven literata de posición social sobresaliente, decidió mostrar su amor por las clases trabajadoras, y los derechos de las mujeres, era con mucho una de las favoritas de la Abuelita, y como olvidar a Jorge Eliecer Gaitán , “El caudillo” de quien se decía no era un hombre sino un pueblo, también después de ser un joven brillante , incluso graduado con honores como doctor en jurisprudencia, dedicó sus esfuerzos por sacar el país del atraso y de la opresión de que eran víctimas las clases trabajadoras, su muerte de forma violenta en 9 de Abril de 1948, generó lo que se llamó el “Bogotazo” que sumió al país en una lucha fratricida y sangrienta que se conoció como la “Violencia”.
Estos y muchos otros temas, donde la reivindicaciones de igualdad ante los credos, razas, extractos sociales tanto en nuestro país como en el exterior habrían de tener consecuencias en el devenir histórico del mundo que lentamente vio como la toma de conciencia sobre estos temas iba haciendo cambios en rubros como la economía y los derechos humanos.
Diferentes estrategias fueron implementadas en estas luchas pero para la Abuelita era fascinante y así nos lo trasmitía que las mayores conquistas de la libertad del hombre sea hayan logrado con la no violencia, y que el mayor crimen a través de los tiempos siempre haya sido “el pensar distinto, lo que termina siendo en general, ser distinto, en credo, política o raza llevándonos de alguna forma a todos, a ser de alguna manera una minoría.
Durante estas charlas tenía por costumbre sacar una jarra chocolatera llena de agua de panela con limón que brindaba a mis amigos y que todos tomaban como si vino de consagrar se tratara mientras escuchaban embelesados los discursos y enseñanzas de la Abuelita.
En una ocasión en que ella no estaba, pues por esos tiempos le dio por asistir a la oratoria de los jefes políticos de turno y se mantenía metida en el directorio liberal, mis amigos llegaron y como no estaba me pidieron la famosa chocolatera con agua de panela con limón, yo como gran cosa le agregué una pizca de bicarbonato lo que a mi juicio la hacía un poco mas deliciosa dándole un ligero toque de gaseosa, pero mis amigos no tuvieron esa misma apreciación y a poco estuvieron de vomitar y con arcadas me decían, huy hermano que le echaste a esta cosa que sabe tan maluco?, yo me quede callado y sorprendido, lo único que atiné a decir fue , haber yo la cambio, pues debe ser que la olla tenía algo raro.
De esta forma aprendí por la forma dura de que lo que a ti te gusta no necesariamente es del gusto de todo el mundo, y el porqué las charlas-lecciones de la abuelita sobre las luchas de todas estas grandes personas, sobre el derecho a pensar distinto era en si la cuestión, que es al final esta es una lucha por la libertad en todas sus formas.
Yo por ejemplo reivindico mi derecho a gustarme el agua de panela con una ligera pizca de bicarbonato lo que de manera automática me coloca del lado de las minorías gustadoras de está exquisita bebida.
Parece ser parte de la naturaleza humana, el tratar de imponer criterios o por las buenas o por las malas y se acuñan frases tan peligrosas como una bomba. "Quien no está conmigo está contra mí", que vuelven la existencia en blanco o negro todo, no caben los matices en gris, me contaba la Abuelita un chiste un tanto elevadito de tono, pero bien ilustrativo y que ella nunca dejaba de recalcar cada que se le presentaba la ocasión, decía así:
“Había una vez un borracho en una cantina y estando ya bien pasado de tragos, trazó una raya en el piso y con voz en cuello dijo, de este lado de la raya para acá todos son maricas y de la raya para allá todos son cacorros, se hizo el silencio más absoluto, de pronto del fondo del bar dijo una voz, oiga yo no soy marica, el borracho sin descomponerse un pelo contestó, bueno, entonces hágase del otro lado de la raya"
Ese mismo concepto hijo mío ha dado pie a guerras fratricidas entre hermanos peleando por el color de un trapo rojo o azul , o por el color de los ojos de la virgen, guerras de años y años y miles de muertos, es muy triste pero es así de peligrosa la intolerancia.
La intolerancia es en esencia la negación de la libertad a disentir y ser distinto, principio básico del ser humano, me enseñó la Abuelita, es esta intolerancia hacia los gustos ajenos y la manera diferente de pensar la causa de injusticias, divorcios, crímenes, guerras y un sin número de males que aquejan la humanidad.
ÁNGEL DE LA GUARDA
Cada noche, ante una pequeña imagen en un cuadro del ángel de la guarda que lleva de la mano por un sendero oscuro a un par de niños, antes de acostarnos la Abuelita nos hace repetir esta oración.
Como niño, no puedo dejar de pensar en lo bonita que se ve la imagen, y con los ojos cerrados pretendo guardarla en mi memoria.
Después de rezar la Abuelita nos dice, cada que se sientan confundidos o asustados por cualquier cosa, no olviden está sencilla oración, el ángel les dará tranquilidad, sosiego y se sentirán en su compañía.
Pasan los años y aún de manera inconsciente ante cualquier situación conflictiva instintivamente, rezaba la pequeña oración buscando en ella amparo.
Ángel de mi guarda,mi dulce compañía,
no me desampares, ni de noche ni de día,
hasta que me pongas en paz y alegría con todos los santos Jesús y María.
En una ocasión ya adulto le pregunto a la abuela, Abuelita, en verdad que la oración del ángel de la guarda es bonito, pero en verdad tú crees que el ángel de la guarda existe?.
Mijo dice la Abuelita, Como en tantas cosas en la vida, no se puede decirse a ciencia cierta que existen y dar pruebas de ello, como cuando se coge algo material, pero también muchas cosas se conocen por sus consecuencias, para que te hagas una idea de lo que te quiero decir, como sabrás un perfume no se ve, pero se siente su olor, nadie en sus cabales pretendería decir que los perfumes no existen porque no se pueden ver.
Es que ellos, los ángeles, parecen ayudar a las personas a través de acontecimientos o sucesos que no pueden más que dejarnos extrañados de la forma que se presentan, algunas personas le llaman suerte, otras casualidad, a mí me gusta más ángel de la guarda.
Muchos años después , durante una visita que le hacía a mi novia ,hoy en día mi esposa, entretenido con ella como estaba, dejé que me cogiera la noche más de la cuenta, salí por la autopista hacia mi casa, no llegaba ni siquiera la mitad del recorrido cuando siento que la moto tiene un extraño movimiento en la parte de atrás, paro la moto y observo.
Está totalmente desinflada para acabar de ajustar es bien grande y pesada la bendita esta, pretendo seguir hacia adelante subiéndome sobre el tanque para aliviar el peso sobre la parte de atrás y permitir que la moto pueda continuar rodando.
Alcanzo a avanzar otras dos o tres cuadras pero el movimiento es ya imposible, pues está a punto de salirse la llanta y quedar sobre el rin,
La situación pasó de mala a muy mala y aunque estaba tarde faltaban muchas horas antes que amaneciera o pasara por lo menos algún vehículo que me pudiera prestar ayuda, ya no podía arrastrar la moto, no había forma de que caminara sin peligro de hacer un daño mayor y que se me viniera la moto encima.
Estaba reflexionando sobre qué hacer cuando recordé la oración del ángel de la guarda y la dije, más por desespero que por fe.
A los 5 minutos como si hubiera llamado por celular, cosa que en esa época no existía, apareció un joven en una moto, paró a mi lado y dijo.
¿Hola llave, que le pasó?
Un pinchazo dije yo.
¿Ya se montó sobre el tanque?
Si ya lo hice, pero como es tan pesada no sirvió de mucho,
Ya veo, ¿tú crees que si le ponemos otra llanta, así sea más pequeñas logras llegar a tu casa?
Pues si hacemos el intento veremos pero, ¿de dónde vamos a sacar otra llanta?
Fresas llave, ya vuelvo.
Me quede donde estaba nuevamente solo , no creí que en verdad volviera , a los 10 minutos, “listo llave aquí traigo el repuesto haber si sirve”.
Lo vi montado en una llanta atravesada a lo largo del sillín, ahora bajemos la llanta de tu moto, le colocamos el pasador a la del repuesto, no aseguramos el freno ni nada , solo es para que puedas caminarla, pero vas a tener que frenar con el freno de mano de adelante, por lo tanto ve despacio, que no hay afán.
Dicho y hecho, prendí la moto y la ensayamos, funcionaba la cosa, ahora que hacemos con la llanta de la moto?
Simple te sientas sobre ella como yo traje esta, empezamos andar, cuando ya estábamos cerca a mi casa, me dijo bueno llave, yo creo que ya llegas así hasta tu casa, y suerte.
¿Hey, hey, y que hacemos con tu llanta?
“no te preocupes por eso, cuando puedas me la arrimas a mi trabajo, yo trabajo en el “PANDEQUESO, ¿sabes dónde queda? “
Si, cerca al puente.
Ok, suerte.
Al otro día, voy al monta llantas hago la reparación necesaria, parto entonces a llevar la llanta al muchacho que me ayudó.
¡Quiubo llave!, como le terminó de ir, me saludo efusivamente el muchacho, te vine a traer tu repuesto y pagarte la molestia, No, como se te ocurre, eso ni pensarlo, pero sin en verdad quieres pagarme te voy a decir cómo hacerlo, cuando veas a alguien varado, no lo dejes a su suerte, trata por lo menos de ayudarlo, tu puedes ser su ángel de la guarda!.
la Abuelita tenía razón , los ángeles si existen y están entre nosotros.
EMBOLIA
Con la voz baja como suelen utilizar las personas cuando van a dar una mala noticias, se nos acercó el médico diciendo, fue una embolia cerebral y la paciente está en muy mal estado, el diagnóstico es reservado y se fue dejándonos con el corazón en vilo.
Todo se desencadenó, mientras la Abuelita estaba planchando, mientras yo hablaba con ella desde el comedor me dijo.
Mijo me estoy sintiendo muy rara.
Yo le pregunté que siente?,
No sé, me siento como borracha, estoy viendo lucecitas, lléveme a la cama.
La cargué y la coloqué en la cama.
Después de un rato, me dijo.
Llévame al baño que tengo muchas ganas de vomitar.
De nuevo en la cama me dijo,
Llame a Mary, para que me acompañe a la clínica Cardio-Vascular, pues me siento muy mal.
Fueron horas de angustia para todos, las noticias del médico no eran precisamente alentadoras, los vecinos y amigos llegaban y llenaban ya las salas de espera, todos hablando bajito, “Y como está doña Inés?”, la respuesta siempre era la misma, está muy mal, los médicos no dan muchas esperanzas.
Los días fueron pasando y al final un día el médico, dijo: "Pueden pasar ya está consciente", todos nos agolpamos, pues eran unas muy buenas noticias, la gente que estaba de visita, se abrazaron entre todos y alguien dijo duro, "Bendito sea mi Dios".
Ya en la cama, vimos el daño sufrido, tenia parte de la cara paralizada apenas si se podía moverse, su figura delgada que se veía más frágil rodeada de aparatos que emitían toda clase de sonidos y pantallas parpadeantes, pero no importaba, la Abuelita estaba viva, y eso en ese momento era mucho cuento.
Cuando ya se sintió un poco mas aliviada, pidió que la dejaran ir para la casa, pues estaba totalmente segura que allí podría recuperarse mejor, lo pidió tan vehementemente que los médicos accedieron, siempre cuando una persona se pusiera al frente de su atención, pues quedó muy limitada para valerse por ella misma.
La tía Mary se mudó con nosotros, como tenía mucha experiencia como enfermera auxiliar, ya que en varias ocasiones había prestado estos servicios, quedó ni como mandada hacer.
Empezó entonces el proceso de convalecencia, la Abuelita era una enferma modelo, trataba de no poner mucho problema, de por si en estas circunstancias era más bien tímida, se esforzaba al máximo por hacer lo que podía, que a decir verdad no era mucho.
Mientras le leía un libro, dijo, yo no puedo seguir así, tengo que volver a caminar y hacer mis propias cosas, ya esta cama me tiene muy aburrida.
Nos pusimos todos en la tarea de acompañarla en el proceso de aprender de nuevo, desde las cosas más simples, pero por mucho y que se cayó varias veces del caminador volviéndose las rodillas como un nazareno y que las cosas no le salían como quería, no se dio por vencida, siguió porfiando con el caminador y con una pelotilla de hule ejercitando los dedos de las manos.
Alguien dijo que lo mejor para volver a tomar el control de los pies era hacer girar una botella con ellos, pues se aplicó con el ejercicio hasta que logró que la misma girara como ella quería, no había nada que le dijerám que servía para mejorarla que no intentara y después de varios meses de
intentos y mas intentos, logro empezar a caminar ya sin el caminador, luego con un bastón y más tarde sin nada, camino como chencha, se reía de ella misma, afortunadamente el buen humor no le falló a pesar de las circunstancias, pienso yo que esto acompañado de una voluntad férrea por no dejarse vencer por la adversidad le permitió reponerse en un tiempo récord en pocos meses nadie hubiera pensado que la Abuelita casi recibió los santos óleos y se como ella misma decía, por poco y voy a templar al barrio de los acostados , todo por no hacerme los benditos exámenes que ya me había dicho el médico que me tenía que hacer periódicamente, pues a mi edad es obligación más que un lujo hacerse exámenes del corazón y revisión general.
Como me sentía bien , no me los hice, pero es que hay tercos , tercos e Inés.
MAICAO
En un tiempo de crisis económica en nuestro país, donde las plantas de producción eran muy pocas, además los problemas laborales con la industria doméstica hacía que cualquier producto extranjero fuera de mejor calidad y más barato, por esto las personas decidían comprar lo extranjero, en lugar a los hechos en nuestro país, esto provocó que la economía entrara en un círculo vicioso.
Como no se tenía buen volumen de compras, no se podía producir en volúmenes con calidad para abaratar los costos, y como no se tenía calidad y bajos costos, la gente entonces no compraba lo propio,
favoreciendo lo extranjero.
Donde hay escasez, prospera el contrabando, nació toda una ola de comercio ilegal desde Panamá a hacía el interior de nuestro país, pasando por la isla de San Andrés. donde la aduana era más relajada y en muchos casos francamente corrupta, permitiendo el ingreso de electrodomésticos, cigarrillos y licor de contrabando, expandiéndose luego a otros rubros como ropa, lencería y perfumería, naciendo así los locales comerciales de mercancía de contrabando.
El caso fue, que este centro de aprovisionamiento de mercancía de contrabando fue copiado en la localidad fronteriza de “Maicao” en la Guajira en límites con Venezuela, que siguió en la línea de facilitar mercancías baratas y surtidas para los centros de contrabando en las capitales a los cuales ya se les conocía como San Andresitos. La gente empezó a usar jeans Levis y Lee en lugar Wrangler y el Roble, Hoover en lugar de Icasa o Haceb y a tomar whisky en lugar de aguardiente.
Ya lo tengo decidido dijo la Abuelita, me voy a “Maicao” a ver qué se ve, y si es posible que traiga mercancía para vender, si otros lo han hecho ¿porque yo no?
El único problema es que hago para que alguien los atienda a ustedes, siempre me da cosa.
No se preocupe por eso que de alguna manera aquí nos vandiamos, de hambre no nos vamos a dejar morir dijimos todos, para animarla, pues se le veía bien a las claras de lo emocionada que estaba ante las perspectiva de emprender esta nueva aventura.
Hizo todos los preparativos y como toda madre que se precie, nos dejó con mil encargos, no le dejen de dar la comidita al canario, recuerden que por la noche hay que taparlo, para que no se vaya a mojar si llueve, en la mañana hay que ponerle la leche a la gata y la comida de la perrita, por la noche hay que sacarla , ya deje hablado con el señor de la tienda de la esquina por si necesitan algo, y la ropa esta planchada y ...
Si mamá, si mamá, salga pues que la va dejar el transporte.
Desde “Maicao” llamaba tres veces al día, mañana, tarde y noche para asegurase que su prole estuviera bien incluidos pájaros, gato y perro
A los 8 días, un taxi en la puerta, llegó la Abuelita, llegó la Abuelita, venia llena de paquetes, casi no se veía su menuda figura por encima de las maletas y bolsas.
Muy alegre fue desempacando todo esta camisa es para Vladimir, esta otra camisa es para el niño y así fue entregando lo que traía para cada uno.
Cuente, cuente como le fue, le gustó, como es, si es barata la mercancía, la atosigábamos a preguntas.
Lentamente empezó a contarnos, que lo único que hacía falta era plata para traer de todo, las cosas eran muy baratas, pero que el problema era que allí, no había de faltar el vivo que te quiere engañar que lo difícil era conocer a los que surtían a los pequeños pues estos tenían mejores precios, que la cantidad de gente que había era miedosa había gente hasta de un ojo, personas de todas partes que estaban moviendo mercancía para los San Andresitos de todo el país.
Que el otro problema era conocer la mercancía que se estaba mercadeando pues todo es por temporada hay que saber, cuando llega uno u otro contenedor, el cuento de hacer las compras no es cualquier trompo en l'uña como ella decía, pero vino encantada dispuesta a volverse a ir, pero ahora si datiada, y ojalá con pedido de antemano, "burro amarrado" que llaman, pues así la cosa es más fácil.
Fueron muchos viajes a “Maicao” donde ella se rebuscó el billete, hasta que los problemas de aduanas y atracos a los buses que iban y venían con la mercancía hizo que este negocio al menos para ella fuera muy riesgoso y dejó de hacerlo.
Pero lo importante de todo esto es que ella intentó, he intento de todo, nunca se dejó vencer por los obstáculos y las dificultades, decía ella, "Si se me mete una idea en la cabeza, mas fácil me sacan la cabeza que la idea".
CINCO PA' LAS 12
Las calles han sido cerradas para que los carros no puedan transitar y así poder colocar unas grandes ollas en la esquina.
Se empieza a recolectar en las distintas casas lo necesario para hacer una sancochada donde todo el mundo está invitado.
Entre tanto los muchachos del barrio arman unos picaditos de fútbol , donde se hacen equipos improvisados de cuatro o cinco jugadores las porterías son unas piedras grandes o unos ladrillos, mientras unos juegan otros le ponen el cuidado al almuerzo y ayudan a echarle leña al fuego, en taburetes se acomodan algunos vecinos de la cuadra a ver los partidos a tomar cerveza mientras colocan los radios a todo taco con canciones navideñas y se oyen las voces de los locutores, recordando las mejores noticias de lo que ocurrió en el año que termina.
Una caja de cerveza, se sucede a otra , pues todo el que pasa puede tomarse "una helada", es un clima de fiesta y carnaval , todo el mundo comparte alegremente comenta los sucesos y las esperanzas para el año que viene.
Uno que otro volador, papeletas y chorrillos se escuchan nostálgicos de las navidades que terminan y que dan un toque dramático al día, motivando los espíritus, para la noche que llega.
Los familiares de las distintas casas vecinas empiezan a llegar, algunos para quedarse, otros para aprovechar que aún esta temprano y hacen la visita de médico que llaman , es decir entrada por salida, antes que la ciudad se vuelva un caos intransitable.
Lentamente el día avanza perezoso, batallando cada minuto agónico, negándose a dejar morir el año del cual hace parte y que pasará al olvido.
Lentamente comienzan encenderse las luces de las casas y el sonido de la radio que acompañó todo el día, empieza ahora a ser el de las grabadoras y equipos de sonido ya en franca decisión de prender la fiesta, las parejas se buscan y los bailes empiezan, entras en una casa bailas una pieza, sales y entras en otra donde caras sonrientes te dan la bienvenida y te dicen , que se va a tomar?, venga cómase este platico frío que tenemos por aquí, así vas recorriendo y saludando a todos los vecinos, el dicho popular "a esta fiesta no me han invitado pero tampoco o me han dicho que no venga", reina en todo su esplendor, son todo risas y alegría.
En la calle en un taburete, bien rodeado de aguardiente y uno que otro disfrazado de viuda hacen chistes y bromas a propósito del muñeco de año viejo que agoniza, y que no podría faltar, el mismo que ha de quemarse exactamente a las 12 pm para que se lleve con él los malos momentos vividos durante este que se acaba, exorcizando así las malas energías y purificando el ambiente para que entren las buenas, todo esto desde luego en medio de fuegos multicolores y estallido de pólvora.
En la radio empieza a sonar el himno por excelencia de este día tan especial, y el locutor con un cronómetro nos va avisando minuto a minuto que el año está ya recibiendo los santos oleos, poco faltan para que lo declaren oficialmente muerto, en los radios a todo volumen se escucha.
Las campanas de la iglesia están doblando
Anunciando ya una nueva navidad
La alegría de fin de año viene ya
Con las fiestas de año nuevo y navidad.
Faltan 5 pa'las 12
El año va a terminar
Yo voy corriendo a mi casa
A abrazar a mi mamá.
Me perdonas que me vaya de la fiesta
Pero hay algo que jamás podré olvidar
Una linda viejecita que me espera
En las noches de año nuevo y navidad.
Faltan 5 pa'las 12
El año va a terminar
Yo voy corriendo a mi casa
A abrazar a mi mamá.
Por fin en un estallido, ensordecedor el año viejo paso a mejor vida, un año nuevo bebé, está entre nosotros, todo son risa abrazos los mejores deseos y voluntades para este que empieza.
Feliz año, feliz año, se escucha por doquier, besos, abrazos sinceros de conocidos y extraños, de algunas casas salen con maletas en mano a darle la vuelta a la manzana, llamando la buena suerte y que les permita realizar viajes durante este nuevo inicio.
En otras casas de una copa con 12 uvas se extraen , una por cada mes del año, expresando los deseos y buenos augurios.
Uno que otro se baña en champaña , seduciendo a los dioses del amor y la atracción para que beban de él y lo recompensen con buenos negocios, cada uno hace lo mejor que puede para que este nuevo inicio sea distinto y los colme de bendiciones.
Los años pasan y el ciclo se repite año tras año, pero cada vez la casa de la Abuelita está mas vacía, y de aquellos años donde en la casa no había por donde caminar, empieza a sobrar espacio y a estar cada vez mas sola, el teléfono que sonaba hasta que se recalentaba, empezó a sonar cada vez menos, hasta que prácticamente se silenció.
Ya se hacían las llamadas faltando un día o dos , para tan trascendental fecha, para evitar la congestión telefónica, decían unos, porque vamos a estar en una finca celebrando con la familia de ..., decían otros, ya cada uno tenía su propia vida y la Abuelita, en estas fiestas empezó a estar muy sola, y me decía, con los ojos entristecidos a punto de soltar las lágrimas, mijo estos días, en realidad ya no me gustan, se siente uno tan solo y aunque la familia es más grande, esta también mas dispersa.
Se acostaba bien tempranito, como quien busca en el sueño el olvido de su soledad.
Desde entonces comprendí la importancia de no abandonar a los viejos, de la fragilidad de aquella etapa de la vida y la magnitud del cariño y las tradiciones familiares.
En un librito que compré, donde había poemas de José Asunción Silva y otros autores colombianos e hispanos encontré un bello poema que se llama “el brindis del bohemio” de Guillermo Aguirre Fierro, lo leí varias veces y me pareció que se ajustaba a esta inmensa soledad que la Abuelita sentía
Por estos días, con el ánimo de agasajarla, me lo aprendí de memoria.
Faltando doce minutos para las doce de un año cualquiera, compré una botella de champaña, un ramito de uva solo con música de fondo, senté a la Abuelita en el comedor y empecé a recitar solo para ella.
En torno de una mesa de cantina,
Una noche de invierno,
Regocijadamente departían seis alegres bohemios.
Los ecos de sus risas escapaban
y de aquel barrio quieto
iban a interrumpir el imponente
y profundo silencio.
El humo de olorosos cigarrillos
en espirales se elevaba al cielo,
simbolizando al resolverse en nada,
la vida de los sueños.
Pero en todos los labios había risas,
Inspiración en todos los cerebros,
y, repartidas en la mesa, copas
pletóricas de ron, whisky o ajenjo.
Era curioso ver aquel conjunto,
aquel grupo bohemio,
del que brotaba la palabra chusca,
la que vierte veneno,
lo mismo que, melosa y delicada,
la música de un verso.
A cada nueva libación, las penas
hallábanse más lejos
del grupo, y nueva inspiración llegaba
a todos los cerebros,
con el idilio roto que venía
en alas del recuerdo.
Olvidaba decir que aquella noche,
aquel grupo bohemio
celebraba entre risas, libaciones,
chascarrillos y versos,
la agonía de un año que amarguras
dejó en todos los pechos,
y la llegada, consecuencia lógica,
del "feliz año nuevo”. . .
Una voz varonil dijo de pronto:
- las doce, compañeros;
digamos el "réquiem t" por el año
que ha pasado a formar entre los muertos.
¡Brindemos por el año que comienza!
porque nos traiga ensueños;
porque no sea su equipaje un cúmulo
De amargos desconsuelos. . .
- Brindo, dijo otra voz, por la esperanza
que la vida nos lanza,
de vencer los rigores del destino,
por la esperanza, nuestra dulce amiga,
que las penas mitiga
y convierte en vergel nuestro camino.
Brindo porque ya hubiere a mi existencia
puesto fin con violencia
esgrimiendo en mi frente mi venganza;
si en mi cielo de tul limpio y divino
no alumbrara mí sino
una pálida estrella: Mi esperanza.
¡Bravo!, dijeron todos, inspirado
esta noche has estado
y hablaste bueno, breve y substancioso.
El turno es de Raúl; alce su copa
y brinde por. . . Europa,
ya que su extranjerismo es delicioso. ...
Bebo y brindo, clamó el interpelado;
brindo por mi pasado,
que fue de luz, de amor y de alegría,
y en el que hubo mujeres seductoras
Y frentes soñadoras
que se juntaron con la frente mía. . .
Brindo por el ayer que en la amargura
que hoy cubre de negrura
mi corazón, esparce sus consuelos
trayendo hasta mi mente las dulzuras
de goces, de ternuras,
de dichas, de deliquios, de desvelos.
-Yo brindo, dijo Juan, porque en mi mente
brote un torrente
de inspiración divina y seductora,
porque vibre en las cuerdas de mi lira
el verso que suspira,
que sonríe, que canta y que enamora.
Brindo porque mis versos cual saetas
lleguen hasta las grietas
formadas de metal y de granito,
del corazón de la mujer ingrata
que a desdenes me mata. . .
¡pero que tiene un cuerpo muy bonito!
Porque a su corazón llegue mi canto,
porque enjuguen mi llanto
sus manos que me causan embelesos;
porque con creces mi pasión me pague. ..
¡Vamos!, porque me embriague
con el divino néctar de sus besos.
Siguió la tempestad de frases vanas,
de aquellas tan humanas
que hallan en todas partes acomodo,
y en cada frase de entusiasmo ardiente,
hubo ovación creciente,
y libaciones, y reír, y todo.
Se brindó por la patria, por las flores,
por los castos amores
que hacen un valladar de una ventana,
y por esas pasiones voluptuosas
que el fango del placer llena de rosas
y hacen de la mujer la cortesana.
Sólo faltaba un brindis, el de Arturo,
el del bohemio puro,
de noble corazón y gran cabeza;
aquel que sin ambages declaraba'
que sólo ambicionaba
robarle inspiración a la tristeza.
Por todos lados estrechados, alzó la copa
frente a la alegre tropa
desbordante de risa y de contento
los inundó en la luz de una mirada,
sacudió su melena alborotada
y dijo así, con inspirado acento:
-Brindo por la mujer, mas no por esa
en la que halláis consuelo en la tristeza,
rescoldo del placer ¡desventurados!;
no por esa que os brinda sus hechizos
cuando besáis sus rizos
artificiosamente perfumados.
Yo no brindo por ella, compañeros,
ciento por esta vez no complaceros.
Brindo por la mujer, pero por una,
por la que me brindó sus embelesos
y me envolvió en sus besos;
por la mujer que me arrulló en la cuna.
Por la mujer que me enseñó de niño
lo que vale el cariño
exquisito, profundo y verdadero;
por la mujer que me arrulló en sus brazos
y que me dio en pedazos
uno por uno, el corazón entero.
¡Por mi madre!.. Bohemios, por la anciana
que piensa en el mañana
como en algo muy dulce y muy deseado,
porque sueña tal vez que mi destino
me señala el camino
por el que volveré pronto a su lado.
Por la anciana adorada y bendecida,
por la que con su sangre me dio vida,
y ternura y cariño;
por la que fue la luz del alma mía;
y lloró de alegría
sintiendo mi cabeza en su corpiño.
Por esa brindo yo, dejad que llore,
que en lágrimas desflore
esta pena letal que me asesina;
dejad que brinde por mi madre ausente,
por la que llora y siente
que mi ausencia es un fuego que calcina.
Por la anciana infeliz que sufre y llora
y que del cielo implora
que vuelva yo muy pronto a estar con ella;
por mi madre bohemios, que es dulzura
vertida en mi amargura
y en esta noche de mi vida, estrella. ..
El bohemio calló; ningún acento
profanó el sentimiento
nacido del dolor y la ternura,
y pareció que sobre aquel ambiente
flotaba inmensamente
un poema de amor y de amargura.
Parecía una quinceañera a quien le dedican una serenata, los colores le subieron a su cara y lentamente comenzó a beberse la copa de champaña.
Gracias mijo, estuvo muy bonito, se levantó de mueble del comedor, lentamente, como si los años le pesaran, se acostó, yo desde mi cuarto la oí sollozar.
FIN.
AGRADECIMIENTOS
A mi TIA AMPARO, que con su paciencia y colaboración, aclarando corrigiendo y animando hizo posible que este ensayo viera la luz.
Un profundo agradecimiento, no sé que hubiera sido de nosotros sin su sacrifico y entrega, aunque en su momento no éramos conscientes ahora comprendemos profundamente, de donde nos viene ese profundo cariño a la TIA, con mayúscula, de ver su entereza, y entrega, además echarse a cuestas la inmensa responsabilidad de velar por todos, deberes sentirte satisfecha por la labor cumplida mas allá de lo que de ti se esperaba.
A mi fiel y amada esposa Socorro, compañera de luchas y motivadora de inspiraciones, admiradora declarada y furibunda de la vida, que me enseño mucho sobre los valores de la familia, sirviendo de guía, en esas oscuros días, donde la soledad es tu única compañía, a ella y a su familia que me acogió en su seno y me hizo uno de ellos, compartiendo conmigo mas como un hermano que como un cuñado.
A mis hijas Linda Vanessa y Valeria que con su cariño sirvieron de catalizador para que este escrito llevar a su generación las profundas raíces de las que hacen parte, raíces de la que surge como figura incuestionable del Tótem familiar la Abuelita, tronco vivificador y faro de referencia.
A Sergio amigo fiel, y compañero incuestionable en las buenas y las malas, su valentía ante los problemas de la vida, y su amistad a toda prueba, son un ejemplo de vida a seguir, para quienes lo conocemos...
A Lucelly gracias por su amistad, cariño y respaldo en todos los momentos.
A mis tíos y primos, familiares y amigos que con respeto y comprensión me permitieron compartir sus vidas y vivencias a todos ellos mil y mil gracias.
ABUELITA VOCABULARIO y MODISMOS
El siguiente vocabulario donde aparecen palabras y oraciones usadas en el texto, no son definiciones de diccionario de la Real Academia, sino el significado que la misma tiene en el contexto y el uso que de la misma expresión se hizo.
-A-
A 80 y peso: A mucha velocidad.
Abocada: Expuesto amenazado.
Abusarla: Se hizo uso excesivo de algo.
Acicalarse: Arreglarse muy bien.
Acomide: Que se ofrece.
Aeromoza: Sinónimo de auxiliar de vuelo en los aviones o azafata.
Afable: muy amable.
Advenedizos: Extranjero o forastero. No natural.
Al otro lado del Charco: Se refiere a en el contexto del relato a USA.
Álgida: La parte más intensa de algo.
Agite: Mucho movimiento.
Alquiladero: En el relato lugar donde por pocos centavos te prestan revistas o libros para que los leas en el mismo lugar.
Alquimistico: Relacionado con la alquimia,es una antigua práctica proto-cientifica y una disciplina filosófica que combina elementos de la química, la metalurgia, la física, la medicina, la astrología, la semiótica, el misticismo , el espiritualismo y el arte . La alquimia fue practicada en Mesopotamia, el Antiguo Egipto, la India y China, en la Antigua Grecia y el Imperio Romano, en el imperio Islámico y después en Europa hasta el siglo XIX, en una compleja red de escuelas y sistemas filosóficos que abarca al menos 2500 años.
Ajenjo: Bebida alcohólica, derivada de la planta del mismo nombre.
Amedrentar: Intimidar, producir miedo.
Anaquel: Repisa.
Ancheta: Bandeja llena de comidas y/o bebidas.
Angurrioso: Persona acaparadora y egoísta.
Antenna: Antena.
Apartheid: Separación racial, aplica donde los negros y blancos no comparten.
Apelativos: Nombres de las personas.
Arabescos: Dibujos muy elaborados de origen o parecido árabe.
Arepas: Alimento hecho en base a maíz
Argot: Forma particular de hablar de un grupo humana, como son los médicos, y científicos.
Arequipe: Dulce a base de leche y azúcar.
Arroyuelo: modalidad del juego del trompo
Arrumacos: Mimos.
Atracón: Mucha cantidad de comida.
Atine: Me di cuenta, también se utiliza para indicar que se hizo un acierto en algo.
Atenorado: Cañería de aguas negras
Arrastrar el ala: Enamorar, coquetear.
Estar en ascuas: En llamas, se usa para indicar que se está muy curioso por saber lo que se le va a decir.
-B-
Bacán: Se aplica a persona muy amable y gentil. También puede ser hombre adinerado y/o elegante.
Balero: El balero es un juguete de malabares compuesto de un tallo generalmente de madera unido por una cuerda a una bola horadada por uno o varios puntos.
Barrialero: Lleno de barro.
Bártulos: Pertenencias.
Berracos: Personas muy valiente y decidida, con B es la forma es mas Colombiana aunque aún no reconocida por la Real academia de la lengua que si tiene autorizado el uso de verraco(a).
Billullo: Dinero.
Birlen: Robar.
Bogotanas: En el contexto del relato bolas hechas en Bogotá, que diferencia de las normales no eran traslucidas sino opacas y finamente coloreadas
Bohemio: El término alude a la cultura de los gitanos, en ese momento llamados "bohemios" por haber llegado desde la región de Bohemia, en la actual República Checa, y se refiere a un modo de vivir de ciertos sectores socioculturales con una escala de valores diferente a la de la sociedad sedentaria y burguesa, en particular artistas e intelectuales.
Boticario: Farmaceuta.
Brother: Hermano.
Bright: Brillo.
Bucanero: Pirata que cuenta con el patrocinio de un país o compañía mercantilista para atacar y asaltar barcos de países enemigos
Burletera: Persona que gusta de burlase de las personas.
Burro amarrado: Tener la compra asegurada.
Buchonas: peces de ríos y charcos medianamente grandes.
-C-
Caballitos de Acero: Bicicletas
Cabisbundo y medita bajo: forma chistosa de decir Cabizbajo y meditabundo
Cacorro: Persona homosexual.
Cafezucho: Pequeño salón de café.
Caladas: Chupadas.
Calidozo: Expresión usada para indicar que una persona es sobresaliente.
Camafeo: Adorno con una imagen sobre saliente
Cana: Sobre nombre, en la narración debido al color claro del cabello
Cansones: Personas moletas
Cantaleta: Regaño
Candil: instrumento usado antiguamente para alumbrar. El candil era una especie de lámpara fabricada de diferentes materiales.
Capul: Parte frontal del corte de cabello.
Carajo: Interjección que significa que se está perplejo o asombrado
Carcamentoso: Persona muy vieja y llena de enfermedades.
Carero: Persona que cobra precios muy altos por sus mercancías.
Carismático: Se refiere especialmente a la cualidad de ciertas personas de motivar con facilidad la atención y la admiración de otros gracias a una cualidad “magnética” de personalidad o de apariencia.
Carriel: El Carriel es un tipo de bolso de cuero de uso masculino en la región paisa colombiana desde los tiempos de la Colonia, muy usada en la región Paisa, Antioquia, Caldas, Risaralda y Quindío.
Casaquilla: Saco pequeño, camiseta o chompa.
Castalia: Bebida gaseosa.
Castos amores: Amores sin implicación sexual.
Estar casos: Estar comprometidos.
Catequista: Que imparte el catecismo.
Catre: Cama pequeña usualmente de hierro.
Cerebros Fugados: Personas con muchos conocimientos que salen del país porque no encuentran oportunidad de trabaja
Cinemascope:es un sistema de filmación caracterizado por el uso de imágenes amplias en las tomas de filmación, logradas al comprimir una imagen normal dentro del cuadro estándar de 35mm, para luego descomprimirlas durante la proyección logrando una proporción que puede variar entre 2,66 y 2,39 veces más ancha que alta. Esto se lograba con el uso de lentes anamórficos especiales que son instalados en las cámaras y las máquinas de proyección.
Coliflo: Mala pronunciación de la palabra Coliflor, muy frecuente en la costa Caribe.
Contados con pelos y señales: Relato pormenorizado
Controversiales: Que generan polémica.
Convite: Fiesta, comilona.
Colbón: Pegante.
Correteándolo: Haciéndolo correr.
Crispetas: Palomitas de maíz.
Cuca: Cosa muy bella.
Culicagado: Vulgarismo aplicado a los niños pequeños.
Cuesta un ojo de la cara: Muy costoso.
Cuita: Pena.
Culebrero: El culebrero es generalmente un paisa varado (desempleado) que según dicen fuera de Antioquia, es un tipo de acento raro, que se deja crecer el pelo y haciéndose pasar por indio o del extranjero, viste en forma extravagante, siempre lo acompaña dos cajas de cartón, una donde lleva un serpiente a la cual le saca el veneno según él, para preparar la Serpentolidia y otros brebajes, pócimas y bebedizos para curar toda clase de males.
Levanta tribuna en los mercados de cualquier pueblo colombiano o en el extranjero y haciendo alarde de su labia e imaginación empieza con la siguiente perorata.
Curtimbreria: Fabrica donde se procesa el cuero.
Cuzca: Trozo de cigarrillo a medio consumir.
-Ch-
Chachamus: Una forma enredada de decir muchachos
Channels: Canales en inglés
Chanzas: Bromas.
Chero: Sobre nombre.
Chipote: Cárcel.
Chiva: En el contexto del relato, trasporte urbano, o bus.
Chiquero: Lugar donde están los marranos o puercos.
Chorrillos: Artilugios de Pólvora.
Chusca: Ligera, agradable
Chutar: Golpear con el pie.
-D-
Daga: Es un arma blanca de lámina aplanada y remate agudo. Es más larga que un puñal y más corta que una espada.
Dando Palo: Es de moda.
Datiada: Tener toda la información
Decile: Forma de dígale.
Dedocrática: Seleccionado a dedo.
Delator: Persona que traiciona la confianza de sus amigos, acusándolos.
Dejar con los Crespos Hechos: Dejar las cosas pendientes.
Denuestos y oprobios: Insultos e Injusticias.
Deportaban: Echaban del país.
Despabilado: Despierto.
Desprogramado: Sin ningún propósito, no tener nada que hacer.
Dialéctica: Es un método de razonamiento, de cuestionamiento y de interpretación, que ha recibido distintos significados a lo largo de la historia de la filosofía.
Arte del diálogo y la discusión.
Diofanor: Nombre propio.
Discursivo: Referente al discursos.
Dulcinea: Se hacía llamar Dulcinea del Toboso, en realidad se llamaba Aldonza Lorenzo, se creía princesa, era hija de aldeanos, se imaginaba joven y hermosa (tenía cuarenta años y la cara picada de viruelas).
Su enamorado era don Quijote de la Mancha.
-E-
El baúl puesto: Las mejores prendes de vestir que se tienen.
El que no arriesga un huevo no tiene un pollo: Refrena que implica que para obtener algo hay que arriesgarse.
En menos de lo que canta un gallo: Muy rápido.
Hacerse el vivo: Persona lista.
Embolsillo: Se hecho al bolsillo.
Enarbolan: Izan.
Engatusar: Engañar.
Estar en ascuas: En llamas, se usa para indicar que se está muy curioso por saber lo que se le va a decir.
Enguayabar: Sinónimo de resaca, malestar general que siente después de haber ingerido licor.
Enchirar: Vestirse bien.
Encholar: Colocar una bola en un hoyo hecho en la tierra durante el juego de bolas.
Entuerto: Injusticia.
Entrampar: Ponerle trampa alguien o algo.
Escarpada: lugar muy pendiente.
Ese mal no tiene cura, ponga el agua a calentar: Mal sin solución.
Espanglish: Mezcla de inglés y español.
Estrén: Traje nuevo.
Estar curado de espantos: Persona que no siente miedo.
Exorcista: Que practica el exorcismo que es una antigua y particular forma de
Oración que hace un ministro ordenado de la Iglesia, en nombre de Jesucristo y por el poder que Jesucristo ha otorgado a su Iglesia para liberar del poder de Satanás, demonio. Por lo tanto no es oración personal sino de la Iglesia.
-F-
Faldudo: Lugar muy pendiente.
Faltón: Persona que ofende a otro.
Feligreses: Personas que están bajo la dirección de un párroco.
Filados: Colocados en fila india.
Fresas llave: No se preocupe amigo
Fumaban Chirusa: Fuman marihuana.
Flojones: Persona flojas, faltas de valentía.
Famosa es el pico: Se quiere decir que se es muy, muy famoso, la palabra pico
Forraje: Alimento herbáceo que consume el ganado.
Fangal: Lleno de fango o barro.
-G-
Gallinazos de turno: Pretendientes o enamorados.
Goleada: Anotar muchos goles o tantos al equipo contrario.
Gringuitos: Persona nacida en Estados unidos de Norteamérica.
Guayaco: Sitio de la ciudad de Medellín, famosa por sus mercado.
Gumarras Gallinas.
Guevón: Insulto que implica ser tonto o estúpido.
Guevonada: Cosa sin oficio o mal hecha.
-H-
Helada: Una cerveza.
Herrón: Punta del Trompo.
Hecce Hommo: Imagen del Cristo, las palabras significan, “He aquí al hombre” o “Ese es el Hombre”.
Hijue-michica: Expresión de asombro.
Hirsuto: En el contexto del relato, cabellos rígidos y ásperos.
Horquilla: Gancho de cabello.
Hurtadillas: A escondidas.
-I-
In fraganti: E el momento de ejecutar la acción.
Infedelias: Persona que le es infiel a otra.
Impávido: Que le importa nada
Implacable: Que no se puede aplacar
In: Estar a la moda.
Insuceso: Circunstancia desafortunada.
Interés cuanto vales: Dicho popular que implica que todas las personas las mueve algún tipo de motivación, es decir que no hace nada des interesadamente.
-J-
Jodan: Se molesten.
Juniniar: Hacer un recorrido por la calle Junín en Medellín.
Juncho: Una persona cualquiera.
-L-
La huesuda: La muerte.
La risa es para rila: Significa que bueno reírse siempre.
Le baja: Le quita o le roba
Lechugo: Persona que entra por primera vez a la cárcel
Leoncentecas fondillón: Insulto proferido al tío León, relacionado con sus pronunciadas posaderas
Libación: Consumir licor.
Loliar: Ir a ver vitrinas, sin comprar nada.
Lo último en Guarachas: Lo máximo, lo mejor.
Loza: Vajilla.
-Ll-
Llave: En el contexto del relato amigo.
Lloviendo a cantaros: Estar lloviendo mucho.
-M-
Madrazos: Insultos.
Magdala: Región de Judea.
Magazín: Revista.
Mal Laboristas: Malos trabajadores.
Malevo: Delincuente, peleador, bandido.
Malevo sin tacha: Bandido con principios.
Maloso: Persona mala.
Man: Hombre.
Manguita: Césped.
Marica: Homosexual.
Marihuano: Cigarrillo de Marihuana.
Me tiene en ascuas: Quiere decir que la persona esta mu ansiosa por saber de qué se trata, forma de decir que se está muy curiosa.
Memorial: Tipo de documento.
Meter baza: Permitir hacer algo.
Mini Jumbo: Nombre de un grupo pandillero.
Mijita: Expresión diminutiva de hija mía, muy usada en el trato con amigas.
Molinos de Viento: Las peleas del Quijote contra los molinos de Viento, es
Sinónimo de peleas sin sentido.
Mona: Persona de cabello rubio.
-N-
Nenas: Mujeres bonitas.
Ni chicha ni limoná: Persona o situación indecisa.
No dejar caer ni una: Persona muy ágil mentalmente.
No hay mal que por bien no venga: De las cosas malas siempre sale algo positivo.
No pelecha: No crece sano.
Non plus ultra: Lo máximo.
-O-
Oído de Tísico: Que tiene muy buen oído, se dice que la persona que contrae la enfermedad de la tisis, desarrollo el sentido del oído.
Aquí significa una pequeña parte de algo.
Ojos que no ven corazón que no siente: adagio popular que quiere decir que quien no ve las cosas no le importan.
Oscultada: Buscaba con cuidado.
Overol: Prende de vestir que se usa normalmente para trabajar.
-P-
Pacheli: Barrio comunal de Bello - Antioquia
Pa pior: Para empeorar.
Paisa: En Colombia y América, este vocablo tiene la intención de ser apócope de paisano, y tiene también la intención de describir a los colombianos oriundos de los siguientes departamentos y regiones: Antioquia principal mente y, por otra parte, Caldas, Risaralda y Quindío (el llamado El Eje cafetero), otras zonas con influencia del modo de ser paisa como son el norte del Tolima.
Antioquia y el Eje Cafetero conformaron una unidad histórica, administrativa y cultural de ser y vivir singular, y muy definida, hasta 1906, cuando por una segregación de tipo legal bastante contestada, tuvo lugar la creación del departamento de Caldas y, posteriormente, en 1966, de los otros dos departamentos del Eje, lo que terminó dividiendo a la región paisa original.
Pájaros: en el relato Bandoleros del partido conservador.
Palabriado: Que se hizo un negocio, sin que mediara un documento escrito, solo la intensión de palabra.
Paladín: Sinónimo de caballero del palacio, guardián de la justicia.
Pam y sigo: expresión que significa que continúa en el turno.
Pana: Amigo, compañero.
Papacitos: Personas atractivas.
Papa Noel: Nombre con que también se le conoce en Colombia a Santa Claus.
Parce: Amigo, compañero.
Pasamé: Pasar algo.
Pasar las de San Patricio: San Patricio fue un misionero y predicador cristiano. Se le considera el introductor de la religión católica en Gran Bretaña. Es el patrono de Irlanda, junto con Santa Brígida y San Columba. Vivió entre los años 385 y 461, aproximadamente.
Nació en lo que hoy en día es Escocia en el seno de una familia católica. A sus 16 años cayó en las manos de unos piratas irlandeses que lo vendieron como prisionero. Estando cautivo en Irlanda, debió dedicarse al cuidado de ovejas.
Se aplica el uso de pasar las de san Patricio, por las dificultades que este predicador tuvo que pasar.
Patada voladora: Forma de decir que te echaron
Patota: Pandilla.
Pedigüeños: Que piden mucho
Peliaguda: Muy difícil o complicada.
Pelota caliente: Modalidad de juego, con una pelota, en la cual se trata de golpear con la misma al contrincante.
Pérfidas: Malignas.
Perifoneando: Haciendo propagando por alto parlantes.
Pesquisas: Buscaba con cuidado.
Piedra, papel y tijera: Juego que consiste en presentar una opción que dañe al contrincante, la piedra daña la tijera, el papel cubre la piedra, la tijera corta el papel
Pico y placa: Practica actual implementados por los gobiernos, con el objeto de disminuir el tráfico vehicular, ordenados por la el número de placa a ciertas horas.
Picaditos: Partido de fútbol informal
Pieza: Alcoba o dormitorio.
Pinta: Traje o atuendo.
Pirinola; Ver Balero.
Pisco: Nombre con que se conoce vulgarmente a los pavos en algunas regiones de Colombia.
Pitadora: olla a vapor u olla a presión.
Pletóricas: Llena de alegría.
Plomazos: Balazos.
Posaderas: Nalgas, trasero.
Politiquear: Hacer política.
Poncho: Prenda típica de Sudamérica. Se trata de un abrigo de diseño sencillo, consistente en un trozo rectangular de tela pesada y gruesa, en cuyo centro se ha practicado un agujero para la cabeza. La tela se deja caer sobre el cuerpo, disponiendo los extremos de manera de poder mover con facilidad los brazos.
Por el hueco: Forma coloquial al referirse al viaje a USA de forma ilegal.
Por si las moscas: Por si las dudas.
Predadores: Que se dedica a la caza.
Pringoso: Pegajoso.
Prole: Familia.
Puestecitos en orden: Bien vestidos.
Pucha: Unidad de medida para granos y legumbres, como lo es también el almud fanegada y brazas, medidas hoy en día poco usadas.
Punzón: Puñal o chuzo.
Pura pinta del papa: Muy parecido al papá.
-Q-
Quiubo: Forma de Saludo.
Quebré: Rompí.
Querellas: Pugnas, peleas.
-R-
Rabo de Ají: Culebra muy brava.
Raponazo: Robo, usualmente ejecutado en la calle, donde el ladrón ejecuta su robo sobre la carrera.
Raspa: Utensilio de cocina hecho de una lata de sardinas agujereadas, usado para quitar el hollín de las arepas.
Remolones: Que evita sus obligaciones.
Retazos: Trozos de algún material.
Rebusco el billete: Buscar oportunidades de negocios.
Regularinguis: Muy regular
Resisterio de sol: A pleno sol.
Réquiem: Descanso, Se dice también de la misa con un ruego por las almas de los difuntos y tiene lugar justo antes del entierro o en las ceremonias de conmemoración o recuerdo.
Robar legalmente: En el argot de los delincuentes, significa que el robo se hizo limpiamente.
Rocambolescas: Extraordinario, exagerado o inverosímil.Rocambole fue creado y escrito por Victor-Alexis Ponson du Terrail (1829-1871). El personaje Rocambole era un aventurero que se inició en el lado equivocado de la ley y que luego se pasó a las fuerzas del bien.
Tal como Sherlock Holmes, Rocambole eventualmente se valía de un grupo de asistentes, que elegía de varias clases sociales, dispuestos a dejar todo para seguir a su maestro. Rocambole dominaba las habilidades físicas del Oriente y heredó parte de los secretos del Antiguo Tíbet y otras civilizaciones exóticas. De hecho, el término "rocambolesco" ("rocambolesque") se hizo común en Francia para denominar cualquier clase de aventura fantástica.
Rosacruz: El término rosacruz se refiere a una legendaria orden secreta que data del siglo XV o del XVII, generalmente asociada al símbolo de la Rosa Cruz.
-S-
Sardinas: Muchachas jóvenes.
Sinverguenzón: Sinvergüenza, que no tiene escrúpulos para actuar.
San se acabo el problema: De da el problema por terminado.
San Andresitos: Centro de compras informales
Sancochada: Hacer un sancocho en compañía de más gente, generalmente vecinos o amigos.
Saetas: Flechas.
Saltinas: Marca de Galletas.
Saltimbanqui: Persona que trabaja en un circo.
Se caga en la batica de cuadros: Hacer las cosas mal.
Sesudo: Persona inteligente.
Sociedad Patriarcal: Sociedad donde la autoridad emana de un patriarca, usualmente un hombre de reconocida sabiduría.
Sound Round: Sonido que pareciera sale de todas partes del teatro o auditorio.
Suvenir: Recuerdo de un sitio o lugar usualmente de tipo artesanal.
Súper Heterodino: Radio.
-T-
T-20: Nombre de un grupo pandillero de mi época.
Taqueado: Obstruido.
Tarados: Personas de poco entendimiento.
Teléfono Árabe: Mecánica que consiste en pasar un mensaje de una persona a otra hasta que llegue al destinatario.
Tengo todas las del hoyo y la bola: Cumplo con todas las condiciones del juego.
Templar en el barrio de los acostados: Morirse
Tener un velo en los ojos: No poder ver la verdad.
Ternersela montada: Le tiene rabia.
Todo taco: A todo volumen.
Todos Ponen: Juego que hace son un especie de trompo pequeño, que posé varias caras con opciones como todos ponen, toma todo, pon 1, etc.
Tone: tono.
Tortuosa: Con muchas curvas.
Tulundrón: Chichón, a abultamiento producido por un golpe.
Tumbado de medio lado: Forma de caminar particular que tienen las personas de raza negra o los perteneciente al bajo mundo o delincuentes.
Tragos: Consumir bebida.
Trillado: Muy sabido.
Triscona: Persona que gusta de burlarse de las personas.
Trompo: juguete dotado de una punta que se hace bailar mediante una cuerda.
Trompo l' uña: Cosa difícil de hacer.
Trompo ponedor: Trompo que se usa para pagar el castigo cuando se pierde en el juego del trompo.
Troneras: Huecos.
Tucotona: Sobre nombre aplicado en el relato a la tía Marta Elena.
Turro: Piedra utilizada para jugar.
Totazos: Golpes.
-U-
Un clavo saca otro clavo: Un amor hace olvidar otro amor.
-V-
Valor Proteínico: Con muchas vitaminas.
Vagues: Forma trocada de la palabra gueva o testículo.
Vandiamos: Nos arreglamos como pudimos.
Vieja Nuncia: Vecina del Barrio.
Viejo Requeté macanudo: Saludo que se le daba a un popular hombre de la radio llamado Julio Arrastia, durante las trasmisiones de la vuelta a Colombia.
Vericuetos: Lugar accidentado y difícil de transitar.
Verraco: En Colombia se usa como Berraco, indica persona audaz, fuerte, decidida.
Viudo: Alimento hecho en base ha pescado.
Vulgarona: Persona o cosa vulgar-
Volume: Volumen.
-Z-
Zarza parrilla de Bristol: Medicamento para purificar la sangre.
Zinga: Trompo pequeño.
Zurcir: Arreglar con tejido.
Zurdo: Persona que usa la mano o pie izquierda de forma preferente.
