El teatro del lugar donde vivíamos, había sido re-modelado, finas poltronas azules, pantalla cinemascope, sound round, tapizado de alfombra roja, luces fluorescentes en el piso, luces en los extremos de la silletería para avisar si todos los puestos estaban ocupados, entrada de lujo con cuenta personas y registradora, proveedores de gaseosas automático, bellas acomodadoras, baños con surtidor de jabón por presión y secador de manos por calor que se apagaba después de cierto tiempo, todo una “cuca” de teatro preparado para la ocasión.
Se iba a presentar nada más y nada menos que “EL EXORCISTA”.
Película no recomendada para cardíacos decían la marquesina, los recortes de prensa pegados de manera llamativa en las carteleras del teatro, contaban de un infarto allí, un desmayo allá, además de apariciones de fantasmas y extraños sucesos durante las presentaciones del film en todas las salas del mundo.
Para amenizar mas la cosa, la presentación tendría lugar a las 11:00 PM.
"Bueno gusanos nos vemos en la oficina a las 10 PM, para que nos enchiremos y vamos por las "nenas", no sea que nos pase el bobo y nos birlen los asientos los tarados esos de T-20", dijo “El loco”
Permítanme traducir lo que significa semejante alocución tan breve como sustanciosa.
“Gusanos” era el cariñoso tratamiento que nos dábamos entre nosotros, los miembros, si cariñoso es el nombre que aplica aquí, éramos fieles miembros del “Mini Yumbo”, patota o pandilla que llaman ahora y que tenía su base de operaciones en la “oficina” , o lo que es lo mismo decir en la esquina inferior izquierda del parque,, donde nos reunimos a ver pasar a las "sardinas o nenas" e intimidar a uno que otro con nuestra presencia hippiesca, o enchirada.
Como toda pandilla o patota que se respete teníamos a nuestros rivales, los T-20, que se oponían a que los “bonitos” que era la otra forma en que nos conocían, nos adueñáramos del territorio y con ello del botín más sustancioso, las chicas o “nenas” más bonitas del barrio y debimos llegar antes que el bobo o reloj diera la hora de entrada.
Las "nenas" eran las compañeras del Mini -Yumbo, de la cual por regla de constitución obligaba que por cada miembro masculino se tenía que vincular inmediatamente un miembro femenino, ambos debían ser aprobados por unanimidad, sabia regla que impedía que terminaras des-programado y sin pareja en un eventual encuentro o baile.
Pero sigamos con el cuento.
Ya estamos todos listos, y con algarabía y bullicio entramos al teatro llenando varias filas del teatro, pues el grupo era grandecito, si eres imaginativo , yo creo que, si, sino no estuvieras leyendo esto, te debes haber formado la idea de que el 20 de La T , tenía que ver con algo, si todo era por parejas ya tendrás una dimensión del cuento y como nosotros somos los rivales.
A ti que te parece, que como podría estar el teatro?.
La cosa parecía una final del campeonato de fútbol, con la barras bravas a cada lado, ofensas van , ofensas vienen, Heyyy care-loco, si tanto te gusta la sardina , págale pieza, gritaba uno, una cubeta de crispetas vuela por los aires, acompañada de un vaso con gaseosa, los "chitos" están a la orden del día pero no como alimento sino como proyectiles.
Bueno pero aquí estábamos era para ver el “EXORCISTA”, ya la luces se están apagando y la trama empezó, la película maliciosamente hecha de noche, con fondos oscuros mas las propaganda y el clima, nos tenía con la adrenalina a 80 y peso, cuando empieza el cuento de la niña esa, haciendo cosas impúdicas con un Cristo, a escupir cosas verdes y darse tortazos contra el techo, decir palabras obscenas y girarle la cabeza como un ventilador a estas alturas del cuento, la cara de monstruito no le daba un aspecto muy presentable que digamos, mi compañera de turno me tenía clavadas las uñas hasta los huesos, no se encaramaba encima porque los butacos eran pequeños, yo sentía que un sudor frío me estaba bajando por la espalda, en la sala se oía, un HAAAYYY, UUUUUYYYYY, todas exclamaciones como si estuviéramos en una montaña rusa de sensaciones y terrores.
Por fin se encendieron las luces, y descansamos todos que teníamos los músculos como cuerdas de guitarra y los pelos de punta.
El “EXORCITA“ no era ningún cuento chino, tenía su dosis de terror bien administrada.
Salimos a una noche oscura y cerrada para acabar de ajustar, comentando esto y aquello y la cosa en lugar de ayudar nos ponía cada vez más nervioso, pero nadie lo demostraba, para eso éramos los "duros".
Nos despedimos y cada uno para su casa.
Entro al cuarto que compartía con la Abuelita y como todas los noches, prendo el radio de transistores a bajo volumen y me acuesto, al poco rato ya estoy dormido y dejé el radio prendido.
Seguramente este elemento perturbador despertó a la Abuelita que tenía oído de “tísico” y fue a mi cama tratando de apagar el suso dicho, va y me pone la mano en la cara, UUUYYYYY” dijo yo, ya me llevo la huesuda, HAYYYY” que pasó preguntó mas asustada que yo la Abuelita, y nos paramos los dos en medio del cuarto, temblando como hojas, cuál de los dos más asustado, les cuento que esa noche dormimos con la luz prendida, por si las moscas y fuera aparecerse por estos lares una niña poseída haciendo en nuestra casa sus primeros pinitos terroríficos.
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