Buscar este blog

martes, 22 de febrero de 2011

JUGANDO


Vamos cuesta abajo como alma que lleva el diablo, cabalgando una tabla de madera, únicamente con una pequeña saliente de la misma para colocar los pies y en menos de lo que canta un gallo , estas a disposición de lo que la cuesta abajo quiera hacer contigo, la adrenalina circula por tu cuerpo por el vértigo de la velocidad.

Una vez y otra, subimos la difícil montaña, para lograr los efímeros momentos de la emoción de lanzarnos.

Nada te preocupa, no sientes los golpes de los choques con otros atrevidos aventureros como tú o la “nave” pierde el control y te lanza como guijarro catapultado a estrellarte contra el duro suelo, pero si tu animo resuelto no se resquebraja ante los avatares del la aventura en tabla, la ropa no suele pensar lo mismo y rotos en las rodillas y posaderas son testigos de que no siempre bajas cabalgando la tabla.

Todos pecosos por efecto de la brea que nos salpica al seguir el carro que parcha las calles, las aventuras no terminan, una “buchona” descansa ya en un tarro de Saltinas, sacada con todo el cuidado de la quebrada donde se hace compañía con mil pececitos de colores a los cuales se alimenta amorosamente con migas de arepa, pa' que no pasen hambre, de nuevo la ropa te delata, y con una manga arremangada y la otra mojada hasta la ingles, narra muda la historia.

Colocada al lado, el tarro de Saltinas presencia el arroyuelo ,donde la zinga se esfuerza por no quedar atrapada al tratar de sacar a trompicones el “ponedor” que se quedó varado en la mitad del arroyuelo, donde a pesar de echarte el trompo en la mano no fue suficiente mérito y en bandazo el trompo sale despedido sin clavar el “herrón” en su contrincante y por eso tiene que pagar el precio; sufriendo el castigo que los otros contrincantes aplican con ardentía, ya con el castigo al ,trompo ponedor, donde con todas las fuerzas y malicia los castigadores pretenden abrirlo por la mitad, o con una pelota caliente lanzada con la mas mala de las intenciones tratando de crucificarte contra la pared, para ejecutar tal castigo las amiguitas del barrio se ofrecían solicitas con el pretexto de que ellas lanzaban menos duro la pelota, eso era verdad, pero también era verdad que lo hacían con mejor puntería, de allí claro está, no ha de faltar el juego de bolas , donde de forma rigurosa para poder sobrevivir al duelo tienes que tener una buena bola pequeña fácil de eludir obstáculos, una bola de acero la cual mi tío León hacia en la fábrica que se enfrentaba a las Bogotanas, hermosa bolas multicolor de fondo blanco a las que despedazaba inmisericorde si en su paso se cruzaban,.

TENGO TODAS LAS DEL HOYO Y LA BOLA con este grito guerrero nos lanzábamos al suelo a demostrar nuestro estilo único para encholar y poner en práctica el pam y sigo que nos ha de marcar la ruta del triunfo, la ropa sigue haciendo mapas de nuestra estadía en este nuevo campo de contiendas, los bolsillos de atrás llenos de cajetillas de cigarrillos finamente dobladas como billetes estaban listas para pagar al vencedor de del juego del turro, juego que consiste en lograr colocar una piedra plana lo más cerca posible a la del contrincante y al cual debes cancelar el valor de la apuesta , Lucky 500, Pielroja 1, President 100 , Marlboro 1000 , si no logras acercarte lo suficiente. las cajetillas cambian de mano como si de dinero se tratara, todo era motivo de algarabía y entretenimiento. 
Pasaban los meses y cada uno traía su moda, el balero o pirinola en el que sí que me tenía confianza y le pintaba muñequitos en la cara a quien osase desafiarme: 

El yo-yo, promocionada por la bebidas gaseosas que llevaban a los barrios a verdaderos expertos a descrestar a todo el mundo con sus figuras, el trotón, el perro mordelón, el brinca-brinca, el zumbón, el trapecio, el columpios, las cometas multicolores llenaban el espacio del mes de agosto.

En la manga donde antes nos deslizábamos raudos era ahora por arte de la imaginación un nutrido aeropuerto donde despegan los sueños de niños y niñas de todas las edades acompañadas muchas veces de los mayores que también le sacan jugo a la elevada de cometas ,había para todos los gustos como el murciégalo es decir, el murciélago, aquí entre nos, aunque ambas son correctas , a mi la primera forma me suena fea, la media mesa, el papagayo y el farol, el sapo y sus mil colas coloridas hechas de retazos de las fundas de las mamás y uno que otro interior se mecía desvergonzado lo más seguro sin el permiso de su verdadera dueña, ondulantes haciendo arabescos en el aire mecidas por vientos suaves, como marco los azules cielos sin nubes de bonitos y rojizos atardeceres, luego el juego de pitas, donde cada uno imitaba o creaba con una cuerdita figuras pequeñas entre los dedos aparecían , la flor de Iraca , la flor verraca, la verraca flor, decían, la cama , los brasieres, la horca, el carrito , cual de todas más ingeniosos y enrevesadas, se intentaban una y otra vez hasta que se le ponían a uno los dedos morados de tanto intentarlo.

Ya casi está para terminar el día y desde la esquina la tía Lucero me llama, "NIÑO A COMER" , un nos vemos que me están llamando, con los bolsillos llenos de bolas y cajetillas de cigarrillo en los días en que me iba bien , marchaba feliz a la casa donde una comida caliente y suculenta me esperaba, pero la Abuelita no tenía la misma opinión de haberme ido bien , los huecos en las posaderas mas tierra en cada milímetro de la piel pasando por las orejas , las manos y los pies, amén de una que otra costra de pantano de la quebrada no eran para ponerla muy feliz ante la perspectiva que tenía enfrente, pero ella que siempre pregonó, “la comida se debe comer con tranquilidad en el espíritu, para que llene el cuerpo y fortalezca el alma” no pone demasiados reparos ante el espantapájaros bandido, que se presenta ante su mesa, lo único que dice es a lavarse las manos.

 Cuando  termino de comer , de forma calmada dice , muy bien , debido al estado de la ropa , mañana no sale y se me queda encerrado en pantaloneta , para que cuide la ropita mijo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario