| 5 PA' LAS 12 Audio Relato (podcast) |
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Las calles han sido cerradas para que los carros no puedan transitar y así poder colocar unas grandes ollas en la esquina.
Se empieza a recolectar en las distintas casas lo necesario para hacer una sancochada donde todo el mundo está invitado.
Entre tanto los muchachos del barrio arman unos picaditos de fútbol , donde se hacen equipos improvisados de cuatro o cinco jugadores las porterías son unas piedras grandes o unos ladrillos, mientras unos juegan otros le ponen el cuidado al almuerzo y ayudan a echarle leña al fuego, en taburetes se acomodan algunos vecinos de la cuadra a ver los partidos a tomar cerveza mientras colocan los radios a todo taco con canciones navideñas y se oyen las voces de los locutores, recordando las mejores noticias de lo que ocurrió en el año que termina.
Una caja de cerveza, se sucede a otra , pues todo el que pasa puede tomarse "una helada", es un clima de fiesta y carnaval , todo el mundo comparte alegremente comenta los sucesos y las esperanzas para el año que viene.
Uno que otro volador, papeletas y chorrillos se escuchan nostálgicos de las navidades que terminan y que dan un toque dramático al día, motivando los espíritus, para la noche que llega.
Los familiares de las distintas casas vecinas empiezan a llegar, algunos para quedarse, otros para aprovechar que aún esta temprano y hacen la visita de médico que llaman , es decir entrada por salida, antes que la ciudad se vuelva un caos intransitable.
Lentamente el día avanza perezoso, batallando cada minuto agónico, negándose a dejar morir el año del cual hace parte y que pasará al olvido.
Lentamente comienzan encenderse las luces de las casas y el sonido de la radio que acompañó todo el día, empieza ahora a ser el de las grabadoras y equipos de sonido ya en franca decisión de prender la fiesta, las parejas se buscan y los bailes empiezan, entras en una casa bailas una pieza, sales y entras en otra donde caras sonrientes te dan la bienvenida y te dicen , que se va a tomar?, venga cómase este platico frío que tenemos por aquí, así vas recorriendo y saludando a todos los vecinos, el dicho popular "a esta fiesta no me han invitado pero tampoco o me han dicho que no venga", reina en todo su esplendor, son todo risas y alegría.
En la calle en un taburete, bien rodeado de aguardiente y uno que otro disfrazado de viuda hacen chistes y bromas a propósito del muñeco de año viejo que agoniza, y que no podría faltar, el mismo que ha de quemarse exactamente a las 12 pm para que se lleve con él los malos momentos vividos durante este que se acaba, exorcizando así las malas energías y purificando el ambiente para que entren las buenas, todo esto desde luego en medio de fuegos multicolores y estallido de pólvora.
En la radio empieza a sonar el himno por excelencia de este día tan especial, y el locutor con un cronómetro nos va avisando minuto a minuto que el año está ya recibiendo los santos oleos, poco faltan para que lo declaren oficialmente muerto, en los radios a todo volumen se escucha.
Las campanas de la iglesia están doblando
Anunciando ya una nueva navidad
La alegría de fin de año viene ya
Con las fiestas de año nuevo y navidad.
Faltan 5 pa'las 12
El año va a terminar
Yo voy corriendo a mi casa
A abrazar a mi mamá.
Me perdonas que me vaya de la fiesta
Pero hay algo que jamás podré olvidar
Una linda viejecita que me espera
En las noches de año nuevo y navidad.
Faltan 5 pa'las 12
El año va a terminar
Yo voy corriendo a mi casa
A abrazar a mi mamá.
Por fin en un estallido, ensordecedor el año viejo paso a mejor vida, un año nuevo bebé, está entre nosotros, todo son risa abrazos los mejores deseos y voluntades para este que empieza.
Feliz año, feliz año, se escucha por doquier, besos, abrazos sinceros de conocidos y extraños, de algunas casas salen con maletas en mano a darle la vuelta a la manzana, llamando la buena suerte y que les permita realizar viajes durante este nuevo inicio.
En otras casas de una copa con 12 uvas se extraen , una por cada mes del año, expresando los deseos y buenos augurios.
Uno que otro se baña en champaña , seduciendo a los dioses del amor y la atracción para que beban de él y lo recompensen con buenos negocios, cada uno hace lo mejor que puede para que este nuevo inicio sea distinto y los colme de bendiciones.
Los años pasan y el ciclo se repite año tras año, pero cada vez la casa de la Abuelita está mas vacía, y de aquellos años donde en la casa no había por donde caminar, empieza a sobrar espacio y a estar cada vez mas sola, el teléfono que sonaba hasta que se recalentaba, empezó a sonar cada vez menos, hasta que prácticamente se silenció.
Ya se hacían las llamadas faltando un día o dos , para tan trascendental fecha, para evitar la congestión telefónica, decían unos, porque vamos a estar en una finca celebrando con la familia de ..., decían otros, ya cada uno tenía su propia vida y la Abuelita, en estas fiestas empezó a estar muy sola, y me decía, con los ojos entristecidos a punto de soltar las lágrimas, mijo estos días, en realidad ya no me gustan, se siente uno tan solo y aunque la familia es más grande, esta también mas dispersa.
Se acostaba bien tempranito, como quien busca en el sueño el olvido de su soledad.
Desde entonces comprendí la importancia de no abandonar a los viejos, de la fragilidad de aquella etapa de la vida y la magnitud del cariño y las tradiciones familiares.
En un librito que compré, donde había poemas de José Asunción Silva y otros autores colombianos e hispanos encontré un bello poema que se llama “el brindis del bohemio” de Guillermo Aguirre Fierro, lo leí varias veces y me pareció que se ajustaba a esta inmensa soledad que la Abuelita sentía
Por estos días, con el ánimo de agasajarla, me lo aprendí de memoria.
Faltando doce minutos para las doce de un año cualquiera, compré una botella de champaña, un ramito de uva solo con música de fondo, senté a la Abuelita en el comedor y empecé a recitar solo para ella.
En torno de una mesa de cantina,
Una noche de invierno,
Regocijadamente departían seis alegres bohemios.
Los ecos de sus risas escapaban
y de aquel barrio quieto
iban a interrumpir el imponente
y profundo silencio.
El humo de olorosos cigarrillos
en espirales se elevaba al cielo,
simbolizando al resolverse en nada,
la vida de los sueños.
Pero en todos los labios había risas,
Inspiración en todos los cerebros,
y, repartidas en la mesa, copas
pletóricas de ron, whisky o ajenjo.
Era curioso ver aquel conjunto,
aquel grupo bohemio,
del que brotaba la palabra chusca,
la que vierte veneno,
lo mismo que, melosa y delicada,
la música de un verso.
A cada nueva libación, las penas
hallábanse más lejos
del grupo, y nueva inspiración llegaba
a todos los cerebros,
con el idilio roto que venía
en alas del recuerdo.
Olvidaba decir que aquella noche,
aquel grupo bohemio
celebraba entre risas, libaciones,
chascarrillos y versos,
la agonía de un año que amarguras
dejó en todos los pechos,
y la llegada, consecuencia lógica,
del "feliz año nuevo”. . .
Una voz varonil dijo de pronto:
- las doce, compañeros;
digamos el "réquiem t" por el año
que ha pasado a formar entre los muertos.
¡Brindemos por el año que comienza!
porque nos traiga ensueños;
porque no sea su equipaje un cúmulo
De amargos desconsuelos. . .
- Brindo, dijo otra voz, por la esperanza
que la vida nos lanza,
de vencer los rigores del destino,
por la esperanza, nuestra dulce amiga,
que las penas mitiga
y convierte en vergel nuestro camino.
Brindo porque ya hubiere a mi existencia
puesto fin con violencia
esgrimiendo en mi frente mi venganza;
si en mi cielo de tul limpio y divino
no alumbrara mí sino
una pálida estrella: Mi esperanza.
¡Bravo!, dijeron todos, inspirado
esta noche has estado
y hablaste bueno, breve y substancioso.
El turno es de Raúl; alce su copa
y brinde por. . . Europa,
ya que su extranjerismo es delicioso. ...
Bebo y brindo, clamó el interpelado;
brindo por mi pasado,
que fue de luz, de amor y de alegría,
y en el que hubo mujeres seductoras
Y frentes soñadoras
que se juntaron con la frente mía. . .
Brindo por el ayer que en la amargura
que hoy cubre de negrura
mi corazón, esparce sus consuelos
trayendo hasta mi mente las dulzuras
de goces, de ternuras,
de dichas, de deliquios, de desvelos.
-Yo brindo, dijo Juan, porque en mi mente
brote un torrente
de inspiración divina y seductora,
porque vibre en las cuerdas de mi lira
el verso que suspira,
que sonríe, que canta y que enamora.
Brindo porque mis versos cual saetas
lleguen hasta las grietas
formadas de metal y de granito,
del corazón de la mujer ingrata
que a desdenes me mata. . .
¡pero que tiene un cuerpo muy bonito!
Porque a su corazón llegue mi canto,
porque enjuguen mi llanto
sus manos que me causan embelesos;
porque con creces mi pasión me pague. ..
¡Vamos!, porque me embriague
con el divino néctar de sus besos.
Siguió la tempestad de frases vanas,
de aquellas tan humanas
que hallan en todas partes acomodo,
y en cada frase de entusiasmo ardiente,
hubo ovación creciente,
y libaciones, y reír, y todo.
Se brindó por la patria, por las flores,
por los castos amores
que hacen un valladar de una ventana,
y por esas pasiones voluptuosas
que el fango del placer llena de rosas
y hacen de la mujer la cortesana.
Sólo faltaba un brindis, el de Arturo,
el del bohemio puro,
de noble corazón y gran cabeza;
aquel que sin ambages declaraba'
que sólo ambicionaba
robarle inspiración a la tristeza.
Por todos lados estrechados, alzó la copa
frente a la alegre tropa
desbordante de risa y de contento
los inundó en la luz de una mirada,
sacudió su melena alborotada
y dijo así, con inspirado acento:
-Brindo por la mujer, mas no por esa
en la que halláis consuelo en la tristeza,
rescoldo del placer ¡desventurados!;
no por esa que os brinda sus hechizos
cuando besáis sus rizos
artificiosamente perfumados.
Yo no brindo por ella, compañeros,
ciento por esta vez no complaceros.
Brindo por la mujer, pero por una,
por la que me brindó sus embelesos
y me envolvió en sus besos;
por la mujer que me arrulló en la cuna.
Por la mujer que me enseñó de niño
lo que vale el cariño
exquisito, profundo y verdadero;
por la mujer que me arrulló en sus brazos
y que me dio en pedazos
uno por uno, el corazón entero.
¡Por mi madre!.. Bohemios, por la anciana
que piensa en el mañana
como en algo muy dulce y muy deseado,
porque sueña tal vez que mi destino
me señala el camino
por el que volveré pronto a su lado.
Por la anciana adorada y bendecida,
por la que con su sangre me dio vida,
y ternura y cariño;
por la que fue la luz del alma mía;
y lloró de alegría
sintiendo mi cabeza en su corpiño.
Por esa brindo yo, dejad que llore,
que en lágrimas desflore
esta pena letal que me asesina;
dejad que brinde por mi madre ausente,
por la que llora y siente
que mi ausencia es un fuego que calcina.
Por la anciana infeliz que sufre y llora
y que del cielo implora
que vuelva yo muy pronto a estar con ella;
por mi madre bohemios, que es dulzura
vertida en mi amargura
y en esta noche de mi vida, estrella. ..
El bohemio calló; ningún acento
profanó el sentimiento
nacido del dolor y la ternura,
y pareció que sobre aquel ambiente
flotaba inmensamente
un poema de amor y de amargura.
Parecía una quinceañera a quien le dedican una serenata, los colores le subieron a su cara y lentamente comenzó a beberse la copa de champaña.
Gracias mijo, estuvo muy bonito, se levantó de mueble del comedor, lentamente, como si los años le pesaran, se acostó, yo desde mi cuarto la oí sollozar.
FIN.
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