En honor a la memoria de la niña Iné, que con su paciencia y humildad me enseño el ABC y la Z de la vida, donde el ejemplo que acompañan las palabras demuestran que es el mejor método para que estas calen y se conviertan en la misma esencia de uno, y con el transcurrir de los años esos ejemplos y esa participación activa en tu vida te marca con fuego, esperando que esas marcas en cuanto a lo bueno no se pierdan en lo que siempre fue su gran temor.
“El olvido señores el olvido, es lo más horribles de las tumbas”
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