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martes, 22 de febrero de 2011

LA FAMILIA

 Ya estoy en la universidad como joven he sido recibido con los primeros semestres de la U. el pringoso conocimiento básico de todo pre revolucionario, como toca a todos los miembros que se precie de ser universitario, 

“EL CAPITAL” de Karl Marx, “Los Bienes terrenales del Hombre de Leo Hubermann, “Capital y Familia” de Federico Engeles, “La ciencia no es Neutral” folleto editado por estudiante de la misma universidad, “La Invasión capitalista de manos de Mickey Mouse”, también editado en la U., estos y muchas más lecturas obligadas por lo demás, amén de las arengas políticas y discursos en el auditorio de la universidad creaban en tu pensamiento un nuevo nivel de conciencia que te hacía ver en todas partes las falencias del estado y las estructuras sociales y religiosas.

Con esto en mente ya preparados en oratoria, y afilada la dialéctica del pensamiento, le lanzó en la cocina mientras prepara la comida el siguiente discurso a la Abuelita.

Abuelita, según tengo entendido, la familia más que la iglesia es el opio del pueblo, no hay un mal en el hombre que no provenga de forma directa o indirecta de estos dos estamentos de la sociedad, donde el uno o el otro tiene como fin primordial, el subyugar, y esclavizar el pensamiento, con el fin de acabar con la voluntad y permitir el control de los ciudadanos.

Tal afirmación está sustentada debidamente en el hecho de que en que en donde?, sino la familia, te llena de denuesto y de oprobios.

En donde?   recibiste, tu primer sobre nombre.
En donde ?  sino en el seno de la familia recibiste las humillaciones que un extraño nunca se atrevería.
En donde ?  sino en la familia pierdes tu capacidad creadora ridiculizada por unos hermanos predadores de cariño, llenos de envidia que no reconocen en ti una persona sino un niño cuando esto les conviene.
En donde ?  los padres ultrajan a sus hijas y madres sobre protectoras castran a sus hijos.

La abuela no levanta la voz, no dice nada durante un largo momento y después de acabar de amasar una arepa la coloca en la parrilla y sentándose en una butaca frente al fogón se quita las gafas y me mira y dice:

Veo, niño mío, que tu pensamiento está estructurado, con ideas por demás interesantes, no podría decir lo menos, cualquier idea, no importa cual, debidamente sustentada debe ser escuchada, como sabrás. Lo cual desde luego no tiene porque ser compartida, pero precisamente de esos se tratan los debates, si las personas se preocuparan por lo que les están diciendo el mundo sería diferente, casi siempre estamos tan engolosinados con nuestras propias palabras y el timbre de nuestra propia voz y desde luego como no, con la brillantez de nuestro pensamiento que apenas si logramos establecer contacto con quien nos oye.
Comparto tu opinión en la casi totalidad de tu exposición, pero disiento de ti, de forma diametralmente opuesta en las razones del por que.

Tu esgrimes el hecho de que tratan de manipularnos a través de instituciones como la familia y la iglesia y aduces los malos momentos que en ella se vive, estamos de acuerdo, pero no es tan simple como decir acabemos con la familia y la iglesia y san se acabo el problema, tu pensamiento tiene una falla de fondo, es que solo apunta al problema pero no brinda soluciones, solo acusa, no resuelve, te quiero ilustrar sobre algo, aunque desde luego yo no tengo la solución para tan álgida cuestión.

En estos tiempos modernos, la tenencia de un hijo es una decisión más que comprometida para los futuros padres, pues los matrimonio de ahora son conformadas por parejas donde la mayoría tiene que trabajar, eso condiciona la cantidad y la calidad de vida de todos, y desde luego estos pequeños disociadores de parejas que vienen a terminar siendo los hijos, pues cargan sobre las madres ya no solo la responsabilidad de ser madres sino de tener que salir a trabajar y además a los padres que nunca en su vida se vieron a sí mismos haciendo biberones y cargando berrinchosos muchachos , no deben estar muy contentos.

En que termina el asunto pues que la pareja ya poco se ve, y cuando se ven están tan cansados y agotados que lo único que ven es que el mundo se les vino encima y es por culpa del otro, el padre porque me metieron este culicagado que me está volviendo loco, y la madre muerta de cansancio, ya no tiene muchas ganas de ser una madre tierna, ni mucho menos, una esposa, eso amenizado por el afán consumista de la actualidad alardean eso si, como tus los llamas, Imperialistas advenedizos, que le enseñaron al mundo que si no es comprando no se puede vivir, pero eso es harina de otro costal, ya los alimentos de nosotros las abuelas no sirven, sino que tiene que ser compotas, y los pañales de trapo no secan colitas sino que tiene que ser los súper absorbentes, si no estás a la altura de esto, estás perdiendo puntos en la escala social.
Están estas parejas en una carrera loca, por comprar y comprar que ni se dan cuenta de lo que les pasa , no se sabe hacia dónde van, creándose y creando mas y mas gastos, menos y menos tiempo para criar a los hijos, se vuelve un circulo vicioso, yo antes que entrar a criticar de forma tan severa a la familia, buscaría que está pasando con este mundo loco, aplicaría, la frase, "Siquiera se murieron los abuelos".

Sin embargo es también en el seno de la familia donde se aprenden valores y se da formación al carácter, desde luego de manera imperfecta como todo lo que está conformado por seres humanos, pero es indudable que tiene que tener algo bueno, pues ha perpetuado a través de los años y no creas que no se han intentado otros modelos de constitución familiar.

Tenemos los Zulú en el África, la sociedad matriarcal de la isla de Lesbos, la sociedad militar de los Espartanos en la antigua civilización, que proponía un modo distinto de sociedad basados en que los hijos deberían pasar al estado después de cierta edad para que este los educara y los volviera guerreros, aunque en cierta forma tuvieron éxito, pues son conocidas sus hazañas, estos modelos no perduraron. 

Habría que hacer un estudio muy minucioso porque estos modelos de familia no se han perpetuado, sin embargo el tan maltratado esquema familiar compuesto por padres e hijos se mantiene.

Yo ya no conteste nada mas, pero en mi pensamiento cada que salgo a la calle y veo a esas parejas buscando afanosamente entre los estantes y anaqueles de los almacenes el mejor producto para sus hijos, escuelas costosas, donde van a parquear a sus hijos, de 8 am  a 6 pm y pagan el tiquete, para pasar a recogerlos, sin saber en muchos casos que pasa con ellos, me acuerdo de las palabra de la Abuelita, Que está pasando con este mundo loco, "Paren el mundo que me quiero bajar", y añadiría de mi propia cosecha, "Por querer darles todo, terminamos por no darles nada".

Mi pensamiento finamente estructurado, sufrió un revés del que aún no se ha podido levantar.

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