Mamá el baño esta rebosando, dijo la tía Lucero,
Échele un baldado de agua caliente contestó la Abuelita.
Nada, mamá.
Entonces pues échele Diablo Rojo, haber si se des-taquea.
Al poco rato...
Nada mamá, el inodoro sigue igual, va tocar llamar al plomero, debe ser que le dejaron caer algo y lo tapó.
Llegó el plomero, le metió una manguera al inodoro, le ech uno y otro liquido, hizo una cosa y la otra, nada el bendito inodoro seguía taqueado, al final dijo, doña Inés, me va tocar romper, porque el taco es grande no quiere funcionar nada.
Dicho y hecho, vino el señor con pico y pala, pero no con el famoso invento que algún genio de la administración publica resolvió que los carros se los prestan a uno ciertos días de la semana entre ciertas horas disque para que no se hagan tacos en la carreteras y que llamaron pico y placa, un buen día van lanzar por decreto que está prohibido llover porque se hacen derrumbes, bueno me fui por las ramas, el buen señor procedió a romper el piso del baño donde estaba el inodoro , mas tarde llamó a la Abuelita y le dijo, le tengo malas noticias señora, lo que pasa es que este atenorado es de los viejos, ya está todo roto por eso esta obstruido, hay que cambiarlo, el problema es que no basta con cambiar el del inodoro, pues apenas lo arreglemos , va a romperse por otra parte y crear una humedad muy difícil de encontrar, aquí estuvimos de buenas pues el problema se vio inmediatamente, pero si lo tapamos así el problema va ser mayor.
Hay que romper todo el corredor para poder resolver el problema, así se hizo, se procedió a romper la casa a todo lo largo, pues esta tenía un largo corredor que iba desde la puerta de entrada hasta el solar, la tubería lo recorría totalmente, estuvieron trabajando como por dos semanas, hasta que por fin el trabajo estuvo concluido y el señor nos dijo listo, abran todas llaves y vacíen los inodoros para ver si no hay filtraciones, se hicieron las pruebas y todo quedó bien, se procedió a tapar con tierra y poner de nueva las baldosas el trabajo estaba concluido.
Haaayyy fue pucha, quedó lista la cañería pero nos dejaron la casa como un chiquero, miren nada mas como quedaron las paredes, comentó la tía Lucero.
Niños a limpiar necesitamos volver a arreglar esto, pues que desorden y suciedad, nos aplicamos todos a limpiar con trapos, estropajos, esponjas, agua y jabón, pero la cosa mejoró muy poco.
La Abuelita dijo, bueno aquí lo que toca es pintar la casa del todo, le doy mi voto de confianza al niño, porque nos alcanza para la pintura pero no para pagar el pintor que cuesta un ojo de la cara.
Al otro día estábamos de compras en el depósito, escogiendo brochas, espátulas, re-sanador, pintura negra para los zócalos, verde agua marina para las paredes, disolvente, alquilando escalera, pintura blanca para la verjas y todo lo que se necesitaba para llevar a feliz término la labor encomendada.
Empezamos a limpiar a lijar, lavar, cubrir los muebles para que no les cayera pintura, en fin todas las labores que la pintada de una casas con lleva, pintamos al fin toda la casa y lucía reluciente, solo faltaban las puertas.
Como pintor encargado, tomé la decisión de darle un toque artístico a la gran obra, decidí entonces pintar las puertas por dentro de color negro con vetas de madera oscura.
Terminé de pintarlas y quedaron relucientes, al fin les presenté a todos mi creación, pero el público no reaccionó como yo me lo esperaba, con felicitaciones y abrazos, solo mirada escépticas, fue todo lo que logré.
La Abuelita, mira la puerta de la cocina, una y otra vez y dijo:
El toque de originalidad, me gusta, me gusta, es distinta a todas las puertas que conozco, pero no sé, hay algo que no me convence, hagamos algo, dejémosla unos dos o tres días así, si al final la cosa no nos parece la cambiamos, ¿estamos?”
A todos nos pareció acertada la idea. La Abuelita llamándome aparte me dijo lo siguiente,
“Mijo, voy a decirte lo siguiente, nunca debes decir a una cosa que no te gusta a la primera vez que la veas, pruebas toques o leas, porque lo que puede haber sucedido es que no lo viste en la perspectiva correcta, o no estuvo bien preparada, o algo ocurrió, debes entonces darte la oportunidad por lo menos otras dos veces de probar y así poder tomar la decisión correctas y tener elementos de juicio para decidir si una cosa te gusta o no y tener los argumentos para sustentar esta decisión”
Pasaron dos días, y opté por cambiar el color y le puse de un color blanco brillante, pues a mi juicio después de verla varias veces me parecía que oscurecía la casa.
Luego tuve la oportunidad de aplicar el consejo que la Abuelita me regaló.
En una ocasión en una comida me sirvieron un pastel de coliflor, haggg, que cosa tan horrible me metí a la boca, parecía haber mordido un pedo, le cogí asco por decirlo de buenas maneras a todo lo que tuviera coliflor, pero después al cabo de algunos años, la que ahora es mi señora me ofreció nuevamente el pastel de coliflor, yo recordando lo que la Abuelita había hecho con lo de la famosa puerta negra, lo probé, no sin mis dudas al respecto pero lo hice, que manjar tan delicioso, de hecho ahora la coliflor con queso parmesano o rellena es uno de mis platos favoritos.
De igual manera probé, el que supuestamente dicen es el "manjar de los dioses", el caviar, me comí casi un tarro, pero esta famosa delicia aún me sigue sabiendo a jabón, pero por lo menos ya le puedo decir a cualquiera porque el caviar no me gusta, porque me sabe a jabón.
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