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martes, 22 de febrero de 2011

DON DIOFANOR

 "Diofanor", ese pobre hombre lo bautizaron para vengarse de él. 
Niño, tráigame una libra de panela y una pucha de fríjoles y diga le que me lo apunte que en esos días le pagó.

No es que ese no tiene tocayo, que hijue-michica nombre el que le pusieron a ese pobre, a ese no lo bautizaron con agua bendita sino con agua de panela, porque  D-I-O-F-A-N-O-R , eso no hace casado ni con un bocadillo.

No es que yo sea burletera apenas un poquito triscona, así cada vez que tenía que ver algo con el señor de la tienda, porque para burletera y triscona la Abuelita estaba sola, decía es que las "Cuartas" somos así, le sacamos capul a una calavera, entre risas y chanzas decía, a que guevonada, si la risa es para rila y se le ponía la cara de satisfacción como gato acabándose de almorzar un ratón.

Vayan muchachos, vayan que hay que esperar a la TÍA, con palabras mayúsculas porque tía solo hay una, el nombre de la tía quedó olvidado en la oscuridad de las noches sin tiempo, porque AMPARITO, era simple y llanamente la TÍA, y no había manera de confundirla, la TÍA es la TÍA para todos, incluyendo, sobrinos, hermanos, parientes y amigos.

Todos volando bajamos al puente a esperarla a la llegada del trabajo, con el tío Vladimir siempre dispuesto a ayudarla sobre todo en esos días de lluvia en los cuales la necesidad de pasar la quebradita que se volvía quebradota, hacia de sus invaluables servicios de “caballito” para pasar la tía una imperiosa necesidad, pues al barrio que era muy bonito eso ni se cuestiona, tenía unas vías de acceso de todos los demonios, con la lluvia volvía el camino un fangal, que ni modo que la tía en sus hermosos tacones puntilla pudiera ni de sueños caminar por allí, y como con la quebradita ahora de pantalones largos por causa del invierno solo quedaban dos opciones o pasarla o pasarla no había entonces como decía la abuelita otro remedio, "ese mal no tiene cura ponga el agua a calentar".

Entonces todos con paraguas y botas de hule, menos el tío Vladimir, siempre descalzo, porque nunca le gustaron los zapatos, tenia al parece ser una seria pelea casada con esta indumentaria, quien a pesar de andar descalzo le pegaba a un balón como con un cañón, motivo por el cual lo inscribieron en las reservas de su equipo de fútbol profesional preferido, pero ese es otro cuento, estábamos entonces todos presentes y combatientes en el puente esperando la tía.

Hola niño, y como está la ¿tucotona?, vaya usted a saber que era tucotona, pero ese era el nombre que la tía le tenía a “La Mona”,

Nunca pude saber porque en la familia todos tenían el nombre cambiados, lo digo por lo de Lucero, ya que Lucero es Luz Oliva, Mary es María Eugenia, León es Adolfo León, Vladimir es Vladimir Darío, Fanny es Fanny Rosa y Marta Elena es Marta Inés, creó que el abuelo los bautizaba a su manera y la abuelita los llamaba como a ella le daba la gana. 

Fuera de eso los tíos también nos tenían nombre distintos, así que al final podía uno en la misma casa tener como tres o cuatro nombres o apelativos distintos dependiendo de quien te llamara.

Hermanito gracias por venir por mí, y empezábamos a subir la cuesta a la casa, donde la Abuelita esperaba con la cena caliente para la cansada tía y su comitiva.



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