En todas las instituciones, académicas, gubernamentales, iglesia, sindicatos y organizaciones gremiales se estaba cocinando a fugo lento en el caldo de la opresión , la mala paga a los trabajadores y la malversación de fondos del estado el descontento social generalizado, los titulares de prensa, radio y noticieros televisivos día a día llenaban titulares de huelgas en la empresas, paros de docentes, "A la voz de ahí están, esos son lo que dañan la nación", manifestaciones en la calles, "El pueblo unido jamás será vencido", la quema de buses en los aledaños de las universidades, en fin un clima explosivo y caótico, que no era propio solo de nuestro país, el inconformismo, se regaba por toda Latino América en todos los países escuchaba el clamor, de la venas abiertas de América latina, desde México hasta Chile donde la potencia del norte tenía mucho que ver con matanzas bananeras y de caucheros, la exposición de las entrañas de la tierras la cual era devorada sin compasión ni ordenamiento, dejando paisajes desolados, familias en ruina, ríos contaminados, selvas destruidas, el país de la hoz y el martillo avivando el descontento a través de grupos inconformes casi siempre bien intencionados pero mal informados, generaban peleas fratricidas, pues las verdaderas fuentes del problema no eran abordadas, en su lugar se toman represalias contra los propios hermanos tomados como carne de cañón.
Los verdaderos protagonistas propios y ajenos, manejaban desde lejos y a buen recaudo los hilos poniendo los unos contra los otros, sacando de esta confusión "ganancia de pescadores", como decía la Abuelita, no era pues una buena época.
En la casa de la tía Mary se reunían, los compañeros de trabajo de su esposo Ramiro, charlas sobre la situación que se presentaba con el sindicato de trabajadores de la empresa donde el laboraba, la persecución de la que estaban siendo objeto, mientras esto sucedía, componían y cantaban consignas y protestas, hacían panfletos teniendo como telón de fondo las canciones de protesta de Piero, Facundo Cabral, Atahulpa Yupanqui y Mercedes Sosa
Una muy bien afinada voz cantaba,
Quisiera ir a la luna
y hacer una barricada
con mi fusil engrasa’o
y mucha bala pasada.
Desde allí mirar la tierra
sin descuidar la mirada...
Y al que asome la cabeza:
meta bala, meta bala.
Al que tortura a los negros:
meta bala, meta bala.
Al que castiga a los indios:
meta bala, meta bala.
Al que explota a los obreros:
meta bala, meta bala.
Al que encarcela a mi pueblo:
meta bala, meta bala.
Quisiera estar en la luna
en mi barricada blanca...
Estribillo, tras estribillo se iban formado canciones
Aunque mi amo me mate
a la mina no voy,
yo no quiero morirme
en un socavón.
Coro: Don Pedro es tu amo
y él nos compró,
Don Pedro es tu amo
y él nos compró.
Se compran las cosas
¡los hombres no!
se compran las cosas
¡los hombres no!
y aunque mi amo me mate
a la mina no voy.
|Coro: Tu eres, su esclavo
Solista: ¡no, mi señor!
Coro: tu eres su esclavo
Solista: ¡no mi señor!
Y aunque me aten cadenas
Esclavo no soy.
En la mina brilla el oro
al fondo del socavón,
el blanco se lleva todo
y al negro deja el dolor.
El blanco vive en su casa
de madera con balcón,
y al negro en rancho de paja
|con un solo paredón.
Cuando vengo de la mina
cansado del barretón,
encuentro a mi negra triste,
abandonada de Dios.
Y a mis negritos con hambre
¿Por qué? Esto pregunto yo
y aunque mi amo me mate
a la mina no voy.
Yo no quiero morirme
en un socavón.
Y aunque me aten cadenas
esclavo no soy.
Una ambulancia se parquea frente al casa de la tía Mary, unos enfermeros bajan en una camilla a Ramiro, esta pálido como un papel, ella con su voz sonora, ¿Que le pasó que le pasó?, tranquila señora, ya está bien, parece que se puso muy enfermo mientras estaba en el trabajo y hubo que prestarle primeros auxilios, es solo cuestión de que descanse y se pondrá bien.
Todos se van y dejan a Ramiro en su cama, cuando este está seguro de que nadie extraño lo vea, se para sonriente y le dice a la tía, Tranquila mija, que estoy bien, es que me tocó hacerme el enfermo pues estaba muy enguayabado por la reunión de ayer con los muchachos, con eso de los panfletos y el sindicato, como ya tengo 8 faltas , si falto otra vez me botan del trabajo , para la furia de la tía, que lanzaba rayos y centellas y le recordaba a su marido que debido a su flacura un día se iba a quedar varado por sangre, al escuchar tan docta explicación, sobre las prioridades de su revolucionario marido.
La Abuelita y Ramiro, se enfrascaban en largas y controversiales conversaciones, donde cada uno de manera ferviente defendía su punto de vista, Ramiro joven aún y atiborrado de ideas de cambio y de frases como la "clase obrera al poder", no daba su brazo a torcer sobre la forma como las clases populares debían tomarse y tenían que gobernar el país, prestando todo el apoyo a la lucha armada, de los grupos insurgentes y haciéndose miembro del movimiento sindical de la empresa en la que trabajaba.
Lla Abuelita, liberal al fin y al cabo algo tenía que terciar a las exposiciones por demás convincentes y llenas de citas, de Marx , el camarada Lenin, el “che” Guevara y el compañero Mao Tse-Tung, "Mao cultural revolución nos llena de satisfacción", cantaban, cuanto líder socialista y comunista existiera, citas que eran recitadas como los Cristianos citan la biblia.
A todas estas la Abuelita no terminaba de convencerse de que a punta de bala y piedra se cambia un país defendía el punto de vista del caudillo como ella lo llamaba Jorge Elicer Gaitán, malogrado líder liberal, muerto un 9 de abril para desdicha de los liberales según ella y que le hubiera dado un cambio a este país devorado por la violencia y fuerzas comunistas socializantes mercenarias, que lo único que buscan es desestabilizar el país "Para pescar en río revuelto".
Al fin de cuentas, decía, que les puede importar un negro más un negro menos en medio de estas selvas tropicales y no me vengas Ramiro con el cuento tan trillado de que con Socialismo todos vamos a vivir iguales, si pero iguales de mal, pues en el socialismo en el comunismo y en el capitalismo y en todos los ismos como carreras de caballos, los únicos que viven bien son los de arriba como en todas las modalidades de gobierno, los de abajo son para que los de arriba se paren sobre ello, por eso se llaman los de abajo, compañeros de la base como tus los llamas, usando uno de tus eufemismos o simples trabajadores rasos.
Así pasaban días y noches, enzarzados en estas discusiones en que ninguno daba ni pedía cuartel, hasta que un buen día, el Compañero Ramiro, empezó a sentir el peso de la bota opresora del imperialismo y ver ahora con mayor frecuencia las espaldas de sus compañeros de lucha, cuando las veía, como es de suponer el trabajo quedó en veremos.
Las luchas proletarias se ven con ojos muy distintos cuando en el plato propio escasea la comida y ahí tenemos al tío Ramiro al otro lado del charco como se dice por estos lares, haciendo parte del sueño americano, buscando dolorosos dolaritos,bien aplicadito en el trabajo olvidando, según sus propias palabras esas tonterías juveniles, dicen que el que no es revolucionario a lo 20 años, no tiene corazón , pero si lo es a los 40, lo que no se tiene es cerebro.
Fútiles sueños de revolucionarios de papel que lo único que traen a sus familias es ruina, dijo entre dientes la Abuelita, siempre di por sentado que se refería a Ramiro, pero ahora no estoy tan seguro.
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