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martes, 22 de febrero de 2011

MAICAO

 

En un tiempo de crisis económica en nuestro país, donde las plantas de producción eran muy pocas, además los problemas laborales con la industria doméstica hacía que cualquier producto extranjero fuera de mejor calidad y más barato,  por esto las personas decidían comprar lo extranjero, en lugar a  los hechos en nuestro país, esto provocó que la economía entrara en un círculo vicioso.

Como no se tenía buen volumen de compras, no se podía producir en volúmenes con calidad para abaratar los costos, y como no se tenía calidad y bajos costos, la gente entonces no compraba lo propio, 
favoreciendo lo extranjero.

Donde hay escasez, prospera el contrabando, nació toda una ola de comercio ilegal desde Panamá a hacía el interior de nuestro país, pasando por la isla de San Andrés. donde la aduana era más relajada y en muchos casos francamente corrupta, permitiendo el ingreso de electrodomésticos, cigarrillos y licor de contrabando, expandiéndose luego a otros rubros como ropa, lencería y perfumería, naciendo así los locales comerciales de mercancía de contrabando.

El caso fue, que este centro de aprovisionamiento de mercancía de contrabando fue copiado en la localidad fronteriza de “Maicao” en la Guajira en límites con Venezuela, que siguió en la línea de facilitar mercancías baratas y surtidas para los centros de contrabando en las capitales a los cuales ya se les conocía como San Andresitos. La gente empezó a usar jeans Levis y Lee en lugar Wrangler y el Roble, Hoover en lugar de Icasa o Haceb y a tomar whisky en lugar de aguardiente.

Ya lo tengo decidido dijo la Abuelita, me voy a “Maicao” a ver qué se ve, y si es posible que traiga mercancía para vender, si otros lo han hecho ¿porque yo no?

El único problema es que hago para que alguien los atienda a ustedes, siempre me da cosa. 
No se preocupe por eso que de alguna manera aquí nos vandiamos, de hambre no nos vamos a dejar morir dijimos todos, para animarla, pues se le veía bien a las claras de lo emocionada que estaba ante las perspectiva de emprender esta nueva aventura.

Hizo todos los preparativos y como toda madre que se precie, nos dejó con mil encargos, no le dejen de dar la comidita al canario, recuerden que por la noche hay que taparlo, para que no se vaya a mojar si llueve, en la mañana hay que ponerle la leche a la gata y la comida de la perrita, por la noche hay que sacarla , ya deje hablado con el señor de la tienda de la esquina por si necesitan algo, y la ropa esta planchada y ...

Si mamá, si mamá, salga pues que la va dejar el transporte.

Desde “Maicao” llamaba tres veces al día, mañana, tarde y noche para asegurase que su prole estuviera bien incluidos pájaros, gato y perro

A los 8 días, un taxi en la puerta, llegó la Abuelita, llegó la Abuelita, venia llena de paquetes, casi no se veía su menuda figura por encima de las maletas y bolsas.

Muy alegre fue desempacando todo esta camisa es para Vladimir, esta otra camisa es para el niño y así fue entregando lo que traía para cada uno.

Cuente, cuente como le fue, le gustó, como es, si es barata la mercancía, la atosigábamos a preguntas.

Lentamente empezó a contarnos, que lo único que hacía falta era plata para traer de todo, las cosas eran muy baratas, pero que el problema era que allí, no había de faltar el vivo que te quiere engañar que lo difícil era conocer a los que surtían a los pequeños pues estos tenían mejores precios, que la cantidad de gente que había era miedosa había gente hasta de un ojo, personas de todas partes que estaban moviendo mercancía para los San Andresitos de todo el país.

Que el otro problema era conocer la mercancía que se estaba mercadeando pues todo es por temporada hay que saber, cuando llega uno u otro contenedor, el cuento de hacer las compras no es cualquier trompo en l'uña como ella decía, pero vino encantada dispuesta a volverse a ir, pero ahora si datiada, y ojalá con pedido de antemano, "burro amarrado" que llaman, pues así la cosa es más fácil.

Fueron muchos viajes a “Maicao” donde ella se rebuscó el billete, hasta que los problemas de aduanas y atracos a los buses que iban y venían con la mercancía hizo que este negocio al menos para ella fuera muy riesgoso y dejó de hacerlo.

Pero lo importante de todo esto es que ella intentó, he intento de todo, nunca se dejó vencer por los obstáculos y las dificultades, decía ella, "Si se me mete una idea en la cabeza, mas fácil me sacan la cabeza que la idea".


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